Si alguien pensaba que el trabajo policial se limita a perseguir delincuentes peligrosos o desbaratar grandes organizaciones criminales, los últimos procedimientos realizados en distintos puntos de la provincia demuestran que la realidad puede superar ampliamente a la ficción.
Durante los últimos tiempos, desde el área de comunicación de la Policía dan cuenta de todo tipo de intervención a cargo de efectivos policiales, quienes secuestraron una llamativa colección de objetos cuya diversidad parece más propia de una feria de usados que de un informe policial.
Entre los protagonistas de esta peculiar lista aparecen dos gatos hidráulicos. Uno fue recuperado en Tartagal tras la demora de un joven de 23 años, mientras que el otro apareció en barrio Ciudad del Milagro, en Salta Capital, donde un hombre de 40 años terminó demorado. Al parecer, los felinos mecánicos tuvieron una semana bastante agitada.
La creatividad tampoco faltó en Pichanal, donde un joven de 33 años fue demorado por la sustracción de un inodoro en barrio Las Palmeras. Sí, un inodoro. Un elemento que difícilmente pase desapercibido durante el traslado.
En Metán, la Policía recuperó tres gaseosas, una botella de agua y una caja de vino Toro que habían sido sustraídas de un comercio. Los acusados fueron identificados como hinchas de un club de fútbol local. El operativo permitió rescatar las bebidas antes de que desaparecieran en algún tercer tiempo improvisado.
La lista continúa con una planchita para el cabello, un secador, una pava eléctrica y un anafe eléctrico robados en barrio San Antonio de la capital; una pala y un combo de herramientas cuya entrega fue realizada voluntariamente por el propietario de una vivienda en Metán; y una escalera, dos baldes y otros elementos menores sustraídos de una obra en construcción en Rosario de la Frontera.
En barrio Chachapoyas, un joven de 26 años fue demorado tras robar un bidón de cloro de una cisterna. Como si eso fuera poco, también se le secuestró un arma blanca. En Metán, otro joven, de 20 años, fue acusado de llevarse cervezas, tragos y una lata de duraznos de un comercio local. Una combinación gastronómica que difícilmente figure en los manuales de nutrición.
Las herramientas también tuvieron su capítulo. En barrio El Milagro, un hombre de 39 años fue detenido por sustraer una llave francesa del interior de un vehículo junto con 500 pesos en billetes de baja denominación. Mientras tanto, en barrio 17 de Octubre, un hombre de 31 años fue interceptado trasladando un perfil metálico de dudosa procedencia.
Las Lajitas aportó varios casos al ranking provincial. Un joven de 26 años fue acusado de robar una garrafa, zapatillas y medias de una vivienda, mientras que otro de 28 sustrajo una sábana y un filtro de motocicleta. Una combinación de elementos cuya conexión sigue siendo un misterio.
En Apolinario Saravia, la Policía recuperó una sartén; en Orán, un joven de 19 años fue demorado con dos ollas y una silla plástica; y en Villa Mitre apareció una pala carbonera amarilla cuya procedencia todavía era motivo de investigación.
Pero si hay un procedimiento que merece una mención especial es el realizado en Metán, donde fueron secuestrados 21 pescados y dos redes. No trascendió si los peces estaban dispuestos a declarar ante la Fiscalía.
Otro hecho llamativo ocurrió sobre calle Necochea, donde un joven de 22 años fue demorado mientras transportaba dos rejas de dudosa procedencia. Tampoco faltó el secuestro de un machete en barrio San Benito ni diversos procedimientos vinculados al cultivo ilegal de marihuana en viviendas de distintos puntos de la provincia.
El caso más multitudinario tuvo lugar en Pichanal, donde fue desarticulada una fiesta clandestina con unas 210 personas, en su mayoría menores de edad. Además de clausurar el evento, la Policía secuestró las bebidas alcohólicas que se encontraban en el lugar.
Más allá del costado pintoresco que presentan algunos de estos episodios, todos los procedimientos quedaron a disposición de las fiscalías correspondientes, que deberán determinar las responsabilidades penales de cada involucrado y avanzar en la restitución de los bienes recuperados a sus legítimos propietarios.
Porque en Salta, mientras algunos buscan autos, motos o grandes botines, otros parecen estar empeñados en hacer desaparecer inodoros, sartenes, bidones de cloro, pescados, ollas y hasta gatos hidráulicos. Y la Policía, tarde o temprano, termina encontrándolos.