Lo que comenzó como un supuesto pedido de diálogo terminó en un ataque tan violento como insólito.
Según la denuncia, el imputado ingresó a la vivienda de su expareja, tocó la ventana de su habitación y le pidió que saliera para hablar y que lo llevara en su motocicleta a comprar cigarrillos.
La mujer, con quien había mantenido una relación de seis meses y sin hijos en común, accedió.
Ambos se trasladaron en la motocicleta de la denunciante y, ya en la vía pública, el joven le propuso seguir conversando hasta que ella debiera ir a trabajar.
Sin embargo, la situación escaló rápidamente cuando el acusado le pidió prestado el rodado y la mujer se negó, explicándole que lo necesitaba para cumplir con su jornada laboral.
Romina Gaetani: "Aún no puedo hablar"
Ante la negativa, el hombre reaccionó de manera violenta, le arrebató el teléfono celular, lo arrojó al piso, golpeó con un puño el tablero de la motocicleta y luego la sujetó con fuerza de los brazos.
Con ella a su merced, comenzó a morderle la cabeza, causándole diversas lesiones.
La víctima relató además que no se trataba de un hecho aislado y que ya había sufrido agresiones y daños en ocasiones anteriores, aunque nunca había radicado una denuncia formal.
Imputación y declaración
Por estos hechos, la fiscal penal de Violencia Familiar y de Género de Metán en feria, Susana Redondo Torino, imputó de manera provisional al joven de 23 años como presunto autor de los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y por el género, y daños (dos hechos).
Durante la audiencia de imputación, el acusado se abstuvo de declarar, mientras que la fiscal solicitó ante el Juzgado de Garantías en feria que se mantenga su detención, teniendo en cuenta la gravedad de lo ocurrido y el contexto de violencia previa denunciado.

