El juicio por el crimen de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023, en el barrio privado El Tipal, de la zona oeste de la ciudad de Salta, llegó a sus últimas instancias, con los alegatos, que están programados para este miércoles, 29 de abril.
Luego, se le dará la posibilidad al acusado, José “Jota” Figueroa, de decir sus últimas palabras, para pasar luego a la deliberación del tribunal y el dictado del fallo correspondiente.
El acusado llegó al juicio, iniciado el 1 de abril pasado, imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género (femicidio).
Una vez expuestos los alegatos de las partes, será el tribunal, integrado por Cecilia Flores Toranzos, que lo preside, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, el encargado de definir la suerte del acusado, en base al análisis de todo lo probado durante el juicio.

En casos como este, la estrategia de la defensa en los alegatos suele apuntar a romper alguno de los agravantes, principalmente el de femicidio, para salir del encuadre penal del artículo 80 del Código Penal Argentino, porque mientras se mantenga esa calificación, la única pena posible es la prisión perpetua.
Es por ello que, al momento de alegar, Casabella Dávalos podrá optar entre diferentes alternativas:
- Uno de los caminos será la posibilidad de cuestionar el agravante de violencia de género, o femicidio. Para ello, puede intentar sostener que no existía un contexto de violencia de género previo, sistemático o estructural; que el hecho no ocurrió por ser mujer ni en un marco de dominación; y que se trató de un conflicto interpersonal puntual, sin componentes de desigualdad de poder. Siempre con el fin de hacer caer el inciso del femicidio.
- Otro escenario posible, aunque más difícil, sería plantear que no existía una relación de pareja en los términos legales exigidos, que estaba disuelta o que había una separación consensuada, con lo que el vínculo no encuadraría las relaciones contempladas para el agravante. Si esto prospera, aunque es poco frecuente, también puede reducirse la calificación.
- Otra posibilidad sería plantear una figura menos gravosa, como el homicidio simple, que incluye penas de 8 a 25 años, o alguna figura atenuada como emoción violenta, si se logra acreditar, o circunstancias extraordinarias de atenuación, para lo que debe argumentar ausencia de premeditación: un hecho desencadenado por una situación puntual, o estado emocional alterado del acusado.
- Otro camino es la posibilidad es introducir duda sobre la intencionalidad, para lo que la defensa puede cuestionar que haya habido dolo de matar e intentar reencuadrar el hecho como homicidio preterintencional (quería lesionar, no matar). En este caso, según el Código Penal Argentino, en el artículo 81, la pena es de 3 a 6 años de reclusión o 1 a 3 años de prisión. Se trata de una escala penal atenuada respecto al homicidio simple, aunque en caso de quedar el agravante del vínculo o bajo emoción violenta, la pena puede ser mayor, de entre 10 y 25 años.
- El defensor también puede referirse al hecho como un homicidio culposo, o sea, por un accidente, que es una de las ideas que se podrían desprender del planteo de la reconstrucción que se realizó durante el juicio, solicitada por él. En este caso, el Código Penal Argentino contempla penas de entre uno y cinco años, aunque también pueden mediar agravantes.
- Una línea aparte podría referirse a los posibles atenuantes, como por ejemplo, una historia personal o familiar compleja, informes psicológicos o psiquiátricos, consumo de sustancias o conducta posterior al hecho, aunque esto no cambia la pena si queda como un homicidio calificado, pero puede ser clave si logran una figura menor.

Todo se resume en que la Fiscalía y la querella pueden sostener los agravantes y solicitar perpetua, mientras que la defensa intentará generar dudas sobre al menos uno, especialmente el de femicidio, y con ello abrir la escala penal.
Justamente, la defensa entiende que no se necesita probar una versión completamente distinta, sino que alcanza con instalar una duda razonable sobre los agravantes para lograr su cometido de obtener una pena menor a la del femicidio.
La suerte de José Figueroa quedará finalmente esclarecida en las próximas horas, cuando después de los alegatos el tribunal dicte sentencia y de por finalizado el juicio oral y público.
El hecho
El 4 de agosto de 2023, el cuerpo sin vida de Mercedes Kvedaras fue hallado dentro de un vehículo Volkswagen Taos, en una calle del barrio privado El Tipal.
En el lugar también se encontraba Figueroa, con una herida profunda en el cuello y signos vitales débiles, en lo que fue interpretado como un intento de suicidio posterior al crimen.
Según la investigación, el hecho se habría desencadenado tras una discusión en la vivienda que compartían, en ese barrio cerrado, la cual escaló rápidamente hasta derivar en un episodio de violencia extrema.
La autopsia reveló que Mercedes murió por asfixia mecánica mixta, producto de un estrangulamiento y sofocación combinados, en un ataque prolongado que le arrebató la posibilidad de defenderse.
