PolicialesDe La Quiaca a la Costa Atlántica

Por el FBI, no se produjeron dos masacres en escuelas de Jujuy y Miramar

La investigación continúa, buscando desentrañar los motivos, las conexiones y el alcance total de esta amenaza que, afortunadamente, fue desactivada a tiempo.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 2 Febrero de 2026
2 Febrero de 2026
Por el FBI, no se produjeron dos masacres en escuelas de Jujuy y Miramar

La sombra de una tragedia se cernía sobre escuelas de Buenos Aires y Jujuy. Una masacre meticulosamente planeada por dos jóvenes, aún menores de edad, fue desarticulada gracias a una investigación judicial que se movió con precisión y celeridad. La amenaza, que bullía en los rincones oscuros de internet, fue silenciada antes de que pudiera materializarse.

El aerta del FBI y el despliegue policial

El punto de partida de esta carrera contra el tiempo fue una alerta emitida por el FBI. 

La agencia estadounidense había detectado un flujo constante de mensajes antisemitas, cargados de odio y expresiones racistas, propagados por dos usuarios anónimos en las redes sociales. La información, sensible y alarmante, fue inmediatamente compartida con las autoridades argentinas.

La respuesta no se hizo esperar. Efectivos del Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA) de la Policía Federal Argentina se desplegaron en el terreno. Las primeras pesquisas los condujeron a dos puntos geográficos distantes: 

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La Quiaca, en la frontera norte del país, y Miramar, la apacible ciudad balnearia de la costa atlántica. La investigación también señaló otros dos domicilios ubicados en los partidos bonaerenses de Quilmes y San Martín. La geografía del horror se extendía, conectando puntos dispersos en un macabro plan.

Allanamientos y evidencias incriminatorias

Con la evidencia acumulándose, el Juzgado Federal de Mar del Plata N°3 dictó órdenes de allanamiento para los domicilios identificados. La escena que encontraron los agentes al irrumpir en las viviendas fue escalofriante. Cuchillos de caza, municiones de armas de fuego, tres notebooks, una tablet, siete teléfonos celulares, parafernalia con simbología nazi y documentación cuyo contenido aún se analiza fueron incautados. Cada objeto, cada símbolo, cada línea escrita, apuntaba a un plan siniestro, a una voluntad de causar daño irreparable.

La causa, inicialmente caratulada como “intimidación pública”, sigue su curso en la justicia. 

Los objetos secuestrados, mudos testigos de la trama urdida, permanecen a disposición del magistrado interventor. 

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