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Prisión perpetua para José Figueroa por el femicidio de Mercedes Kvedaras en El Tipal

José “Jota” Figueroa fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, ocurrido en agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal. Antes de la sentencia, pidió perdón a ambas familias, habló de sus hijos y expresó arrepentimiento por el daño causado.

Paola Soldano
por Paola Soldano 4 Mayo de 2026
4 Mayo de 2026

El Tribunal de Juicio de Salta condenó a prisión perpetua a José “Jota” Figueroa por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras, asesinada el 4 de agosto de 2023 en el barrio privado El Tipal.

La sentencia fue dictada tras un extenso juicio oral que comenzó el 1 de abril y en el que declararon alrededor de 80 testigos. Los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans consideraron acreditado el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género.

Durante los alegatos, la fiscal de la Unidad de Femicidios, Luján Sodero, sostuvo que Mercedes fue asesinada “de manera brutal”, en un contexto sostenido de violencia, control y sometimiento. La autopsia determinó que murió por asfixia mecánica mixta, producto de estrangulamiento y sofocación.

Femicidio del tipal
Perpetua para "J" Figueroa (Foto: Javier Corbalán)

La querella, representada por el abogado Jorge Ovejero, acompañó el pedido de perpetua y afirmó que el crimen fue “la expresión más extrema de violencia de género”.

En contraste, la defensa encabezada por Juan Casabella Dávalos pidió una condena de 10 años de prisión bajo una figura atenuada, al sostener que se trató de un conflicto de pareja sin intención homicida y rechazó el agravante de femicidio.

Antes de conocerse el fallo, Figueroa pronunció sus últimas palabras ante el tribunal y las familias presentes. Visiblemente conmovido, pidió perdón y expresó arrepentimiento. “Agradezco que esté la familia Kvedaras presente. Decirles lo avergonzado que estoy por todo esto, cuánto lamento y siento todo esto que les hice vivir”, manifestó.

Desenlace del juicio

En la etapa final del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023, en el barrio privado El Tipal, la fiscalía y la querella coincidieron en solicitar la pena de prisión perpetua para el acusado, el esposo de la víctima, José Jota Figueroa, al sostener que el crimen fue cometido con plena conciencia, de manera violenta y en un contexto sostenido de violencia de género.

Femicidio del tipal
Jueza Cecilia Flores Toranzos leyó la sentencia (Foto: Javier Corbalán)

En tanto, la defensa no sorprendió en la etapa de alegatos, ya que, como estaba previsto, se apartó de la calificación más gravosa y encuadró el hecho en el artículo 82 del Código Penal, por lo que pidió que el imputado sea condenado a la pena de 10 años de prisión.

El alegato de la fiscal penal de la Unidad de Femicidios (UFEM), Luján Sodero, fue el primero de la jornada, y se extendió por más de tres horas.

Durante toda la exposición, el imputado permaneció con la cabeza gacha.

En su alocución, la fiscal ratificó el encuadre legal original y la acusación de homicidio doblemente calificado por el vínculo, la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género, y explicó que “en esta instancia nos encontramos en un momento probatorio de absoluta certeza”.

José Jota Figueroa escuchó los alegatos de la fiscal y el querellante con la cabeza gacha
José Jota Figueroa escuchó los alegatos de la fiscal y el querellante con la cabeza gacha (Foto: Poder Judicial de Salta)

“Mercedes Kvedaras era una mujer joven, que fue asesinada el 4 de agosto de 2023. Se encontró con la muerte cuando estaba en plenitud”, expresó la fiscal al iniciar su alegato, tras lo que sostuvo que la víctima estaba “en condiciones de tomar decisiones, en un momento en el que pretendía dar un giro en su vida, a punto de recibirse y terminar una carrera brillante, en un espacio afectivo diferente, con alguien que la valoraba y la respetaba como mujer, lo que le daba fuerzas".

Por ello, Sodero expresó que había tomado la decisión de separarse de su esposo, luego de “años de humillaciones, maltratos y dependencia, principalmente económica”, y manifestó que “no era la primera vez” que intentaba poner fin a la relación, pero en esta ocasión la decisión era “irreversible”, y ese quiebre, afirmó, fue determinante.

Para la fiscal, la víctima fue asesinada de una “manera brutal”

“Cuando él pudo entender que esa decisión no iba a cambiar, la mató, porque siempre fue quien decidió sobre la relación y no iba a permitir que esta vez fuera ella”, planteó.

La fiscalía sostuvo que la víctima fue asesinada de manera brutal: fue golpeada, asfixiada mediante una doble mecánica —estrangulamiento y sofocación— y luego su cuerpo fue manipulado, lo arrastró, lo subió al vehículo y lo llevó hasta donde los encontraron a ambos, en un “escenario desgarrador”.

La fiscal Luján Sodero, durante los alegatos
La fiscal Luján Sodero, durante los alegatos (Ministerio Público Fiscal)

“La autoría no está en discusión: él la mató. Lo que se discutió es cómo y por qué”, afirmó Sodero.

En ese sentido, remarcó que la autopsia constituyó una prueba “contundente e indiscutible”, consensuada por los peritos de todas las partes, que permitió establecer con certeza la causa de muerte.

“La autopsia es el cuerpo de la víctima hablando. Y el cuerpo de Mercedes gritaba”, resaltó la fiscal.

También cuestionó los intentos de la defensa por introducir hipótesis alternativas, al considerar que carecieron de rigor científico y respondieron a una estrategia oscilante.

Sodero opinó que el acusado “no quiso matarse”

Respecto del estado del imputado al momento del hecho, la fiscal descartó cualquier alteración de sus capacidades mentales. Citó informes periciales que lo describieron como lúcido, ubicado en tiempo y espacio y con plena comprensión de sus actos.

Destacó además que nunca existió un riesgo real para la vida de Figueroa luego de autolesionarse con un cuchillo, ya que las heridas eran superficiales, por lo que entendió que “no quiso matarse” y que “llegó estable y se fue estable” del Hospital San Bernardo.

Femicidio de El Tipal-La víctima Mercedes Kvedaras y el acusado, José "Jota" Figueroa
Femicidio de El Tipal-La víctima Mercedes Kvedaras y el acusado, José "Jota" Figueroa

“Él siempre supo lo que estaba haciendo. Estaba lúcido”, afirmó Sodero, quien resaltó que sus conductas posteriores —incluidos los mensajes que envió— evidencian que “sabía lo que hacía".

Al explicar por qué el imputado concretó el hecho, Sodero precisó que el crimen se inscribe en una relación atravesada por una desigualdad estructural de poder, en la que el acusado ejercía control sobre la víctima mediante distintas formas de violencia: física, psicológica, económica y simbólica.

“El móvil fue claro: la mató cuando sintió que perdía el control”, sostuvo y agregó: “la dinámica de poder de repente quiso mutar", lo que derivó en el hecho.

En su extenso alegato, indicó que existió violencia de género “durante la relación, en el momento mismo de la muerte y después de la muerte”, y comentó que durante el juicio surgieron múltiples testimonios que evidenciaron un patrón de conducta marcado por celos, dominación y control constante.

“La mató con total determinación”, dijo la fiscal

“La muerte de Kvedaras no es compatible con un accidente, con una muerte instantánea, ni una muerte súbita. Una muerte de estas características exige determinación", sostuvo, al tiempo que consideró que el acusado "la mató con total decisión y determinación”.

Juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, en El Tipal-Sala de Grandes Juicios
Juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, en El Tipal-Sala de Grandes Juicios

Para la fiscal, estamos ante un "homicidio doblemente calificado por el vínculo y por mediar violencia de género”, para lo que el Código Penal Argentino prevé una “sanción única, que es la prisión perpetua”, ya que se trata del “máximo agravio que contempla la ley” y no cabe “ningún atenuante en este caso”.

Sodero consideró que la sentencia “debe transmitir la verdad”, para cerrar “un ciclo” y que sea “un cierre sanador” y una respuesta que “le devuelva la dignidad a la víctima” y la reconozca como “una víctima de violencia de género”.

También solicitó que se mantenga la prisión preventiva del acusado hasta que la sentencia quede firme, el decomiso de bienes secuestrados y que se investiguen posibles conductas delictivas de profesionales que intervinieron en la causa.

Finalmente, pidió al tribunal que contemple un resarcimiento a la familia de la víctima, por el daño causado.

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La fiscal y el querellante Jorge Ovejero (Foto: Javier Corbalán)

La posición de la querella

Por su parte, la querella, a cargo de los abogado Jorge Ovejero y Carlos Oliver, adhirió en todos sus términos al alegato fiscal y remarcó que el crimen constituye “la expresión más extrema de la violencia de género”.

“Vimos cómo hablaron de una mujer que ya no está, que no se puede defender. Actuaron de una manera que realmente no esperábamos en este juicio”, señaló, tras lo que indicó que "no existió aquí ningún accidente”.

En tanto, señaló que el modo en que fue tratado el cuerpo de la víctima después de la muerte —arrastrado y trasladado— demuestra la ausencia total de dignidad.

Durante su exposición, Ovejero hizo hincapié en el contexto previo de violencia, al señalar que Mercedes fue “víctima de insultos, amenazas, presiones y manipulación, incluso a través de sus hijos, para evitar la separación”.

El querellante describió una relación marcada por el control, los celos y el sometimiento económico: “Vivía en una jaula de oro, pero era una jaula”.

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La presidenta del tribunal, Cecilia Flores Toranzos y el juez Eduardo Sángari

La querella sostuvo que el acusado actuó con dolo, es decir, con intención, conocimiento y voluntad de matar, y rechazó cualquier posibilidad de encuadrar el hecho como homicidio culposo o preterintencional.

“Tenía múltiples alternativas y no eligió ninguna: quiso matarla y lo hizo”, afirmó Ovejero, quien remarcó que, por la formación, nivel educativo y situación económica de Figueroa, “no existen atenuantes posibles”.

En un tramo de su alegato, el querellante se dirigió a los padres y los hermanos de la víctima, y les manifestó: "No fue su culpa”, como tampoco fue culpa de Mercedes.

Asimismo, hizo referencia a una “relación desigual de poder físico” y explicó que “había signos de lucha”, por lo que destacó que la víctima tenía “lesiones agresivas y defensivas”.

Finalmente, solicitó que se declare al acusado autor penalmente responsable del delito de homicidio doblemente agravado y que se dicte la pena de prisión perpetua.

Además, pidió que se investigue a testigos por posible falso testimonio y que se restituyan bienes que correspondan a los hijos de la víctima.

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El acusado José Jota Figueroa, en la audiencia por el juicio del crimen de su esposa, Mercedes Kvedaras (Foto: Javier Corbalán)

¿Qué dijo la Asesora de Incapaces?

“El daño no terminó con el hecho. En cada cumpleaños, en cada día de la madre, este daño va a seguir latente. Es permanente a lo largo de la vida de sus tres hijos”, expresó la asesora de Incapaces, Martha Bustos, quien indicó que “los niños tienen derecho a la verdad y son las víctimas invisibles de este hecho”.

En este sentido, señaló que son los hijos de la pareja los que sufrieron “un impacto profundo y verdadero en sus vidas”, por lo que solicitó al tribunal que declare la plena responsabilidad de Figueroa por el delito de homicidio doblemente calificado, por el vínculo y por violencia de género, y que se le “imponga la pena de prisión perpetua”.

Asimismo, pidió la prohibición de contacto del acusado con sus hijos; que se aplique el régimen de reparación establecido en la Ley Brisa; y se establezca la privación de la responsabilidad parental de Figueroa, que es automática en casos de femicidio; al tiempo que adhirió al pedido de reparación de daño moral.

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Juicio por el crimen de El Tipal (Foto: Javier Corbalán)

El turno de la defensa

En otra extensa exposición, la defensa, encabezada por Juan Casabella Dávalos e integrada por la abogada María Gabriela Martínez, planteó una reinterpretación de los hechos y de la responsabilidad penal de Figueroa, buscando desactivar las agravantes vinculadas al contexto de violencia de género y a la relación de pareja preexistente que sostuvieron las partes acusadoras. 

Según argumentó, el caso no reúne los extremos necesarios para ser considerado un homicidio calificado —figura que prevé penas mucho más severas—, sino que corresponde una figura atenuada.

El artículo 82 del Código Penal contempla situaciones en las que el autor del hecho actúa bajo circunstancias excepcionales que disminuyen la culpabilidad, lo que permite reducir la escala penal, y combina el agravante del vínculo familiar con un atenuante, que puede ser emoción violenta o preterintención.

Sobre esa base, la defensa sostuvo que existieron factores que deben ser considerados al momento de juzgar la conducta de Figueroa, aunque no negó su participación en el hecho, y se explayó sobre el estado emocional del acusado a la hora del hecho.

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Los defensores Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez (Foto: Javier Corbalán)

Diez años de prisión

El pedido de una pena de diez años, que es la menor que contempla la figura penal utilizada, marca un fuerte contraste con las expectativas de la fiscalía y la querella, que encuadraron el caso como un homicidio doblemente agravado —por el vínculo y por mediar violencia de género—, delito que prevé prisión perpetua.

Para esto, la defensa le pidió al tribunal el rechazo del agravante del femicidio, por entender que en el proceso no se logró probar la violencia de género, y que se trató de “un conflicto de pareja grave, que derivó en un desenlace trágico”, en el que “el daño era mutuo y la relación estaba deteriorada”, según explicó Martínez.

Para la abogada defensora, se trató de “una relación conflictiva bilateral” con “conflictos recíprocos”, y que la aludida violencia económica que para la defensa y la querella sufría la víctima era “totalmente improcedente”, debido a que eran “tensiones económicas propias de una ruptura".

La estrategia defensiva introduce así un punto de tensión central para la decisión del tribunal, que deberá determinar la calificación legal del hecho

Al iniciar sus alegatos, Casabella Dávalos confesó que se trata de “una de las situaciones más difíciles” en las que le tocó intervenir profesionalmente, y rechazó la figura del asesinato, que hace alusión a un homicidio agravado por alevosía, ensañamiento, precio o recompensa y para facilitar otro delito.

Mercedes Kedvaras, víctima del femicidio en El Tipal.
Mercedes Kedvaras, víctima del femicidio en El Tipal.

“Estamos en presencia de un hecho gravísimo, de un homicidio, pero de ninguna manera de un asesinato”, dijo Casabella, quien además rechazó de manera absoluta cualquier “reclamo indemnizatorio”.

La defensa reforzó la idea de una muerte “repentina y abrupta”

En su larga exposición, el defensor se refirió a la causa de muerte, al estado de emoción que presentaba Figueroa en los días previos y cuando ocurrió el hecho, y aseguró que el acusado “ya había asumido que su esposa mantenía una relación con otro hombre”, incluso estaba buscando una casa para consumar la separación.

Habló de una muerte “sin intención homicida”, que resultó “repentina y abrupta”, y de un evento que “interrumpió el proceso de sofocación y generó un efecto latigazo” que terminó con la vida de Kvedaras, entre otros conceptos.

Una vez concluido el alegato de la defensa, se dio la oportunidad a la fiscalía y la querella para formular réplicas, pero ninguna de las dos partes hizo uso de este instancia, y el juicio pasó a un cuarto intermedio, atento a lo largo de la jornada, hasta este jueves, a las 8.30, para darle al acusado la posibilidad de pronunciar sus últimas palabras.

Una vez concluido este trámite, el tribunal pasará a deliberar y luego dará a conocer la sentencia.

El hecho

El 4 de agosto de 2023, el cuerpo sin vida de Mercedes Kvedaras fue hallado dentro de un vehículo Volkswagen Taos, en una calle del barrio privado El Tipal.

En el lugar también se encontraba Figueroa, con una herida profunda en el cuello y signos vitales débiles, en lo que fue interpretado como un intento de suicidio posterior al crimen.

Según la investigación, el hecho se habría desencadenado tras una discusión en la vivienda que compartían, en ese barrio cerrado, la cual escaló rápidamente hasta derivar en un episodio de violencia extrema.

La autopsia reveló que Mercedes murió por asfixia mecánica mixta, producto de un estrangulamiento y sofocación combinados, en un ataque prolongado que le arrebató la posibilidad de defenderse. 

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El juez Leonardo Feans (Foto: Javier Corbalán)

El juicio

El debate, que comenzó el 1 de abril pasado, está a cargo del Tribunal de Juicio integrado por Cecilia Flores Toranzos, que lo preside, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, y unos 80ntestigos fueron convocados a declarar.

La acusación está a cargo de Sodero, mientras que en representación de la querella interviene el abogado Jorge Ovejero, y a la  defensa la ejercen Casabella Dávalos y Martínez. Además, participa la asesora de incapaces, Martha Bustos.

Figueroa llegó al juicio imputado por el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo, por la relación de pareja preexistente y por mediar violencia de género.

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