La investigación judicial sobre una quinta en Pilar vinculada a la AFA, sospechada por lavado de activos, revela detalles sobre eventos exclusivos realizados en la propiedad, de acuerdo a un informe de diario La Nación, que sigue de cerca la causa.
Entre los detalles de la investigación aparece un salteño que recientemente cantó desde la madrugada hasta el mediodía junto a su público como es costumbre en la Serenata a Cafayate: el Chaqueño Palavecino.
En una de las oportunidades coincidió con el grupo Cachumba, contratados en 2025 para amenizar celebraciones privadas en este predio, aparentemente propiedad de un monotributista y su madre jubilada (presuntos testaferros de la causa). Sin embargo, testimonios directos señalan a Claudio "Chiqui" Tapia y Pablo Toviggino como los anfitriones y figuras centrales de estas reuniones.
La investigación por el origen de los fondos para la compra de la quinta en Pilar, valuada en 20 millones de dólares, avanzó con diversas medidas solicitadas por Adrián González Charvay, titular del Juzgado Federal de Campana. Se trata del primer movimiento en el expediente que investiga a los presuntos testaferros de la AFA Luciano Pantano y Ana Conte desde que Charvay heredó el caso, de manos del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, tras una definición de la Cámara Federal de San Martín.
La quinta en Pilar, foco de una investigación por presunto lavado de activos, guarda secretos que están saliendo a la luz. El hermetismo era tal que se prohibía el uso de celulares durante los eventos, según confirmaron los artistas.
El Chaqueño Palavecino actuó en dos ocasiones. En ambas, fue trasladado desde su hotel al predio en un vehículo, notando la presencia de efectivos de la Policía Federal custodiando la entrada. Disfrutó de un asado antes de su presentación musical, que duraba poco más de una hora.

Un colaborador cercano a Palavecino indicó que Toviggino organizó los eventos para sus amigos de La Banda, Santiago del Estero. Asistieron alrededor de quince personas, incluyendo abogados, contadores y pequeños empresarios, todos vinculados al ámbito folclórico y admiradores del Chaqueño.
Según los músicos, Toviggino se comportaba como el dueño del lugar. Nunca tuvieron contacto con Luciano Pantano ni con Ana Conte, quienes figuran como los propietarios en los documentos.
El hermetismo era notable, con la prohibición de usar teléfonos celulares e incluso la posible presencia de inhibidores de señal. Además, destacaron la presencia de la Policía Federal en la entrada. Si bien no vieron los autos de colección mencionados, sí observaron parte del establo, donde había diez caballos árabes cuidados por un instructor.
La quinta, valuada en más de US$ 20,8 millones, cuenta con un helipuerto no declarado, dos viviendas principales, pista ecuestre, caballerizas, canchas de fútbol y pádel, quincho, spa, gimnasio y un garaje para automóviles, tasados en US$ 3,8 millones.
Durante uno de los eventos, Toviggino le ofreció un caballo al Chaqueño Palavecino como regalo, aunque la promesa no se concretó. Se rumoreaba que "Chiqui" Tapia llegaba ocasionalmente en helicóptero, al igual que otras personalidades importantes.

Fuentes cercanas a la investigación señalan que entre los visitantes frecuentes se encontraban jueces, fiscales, camaristas como Carlos Mahiques, intendentes como Federico de Achával, gobernadores, políticos, empresarios y operadores judiciales cercanos a Tapia y Toviggino.
El contacto inicial para contratar al Chaqueño Palavecino lo realizó Baltazar Castelnau, dueño de la productora Supernova Entertainment, quien trabaja para Toviggino. Palavecino coincidió en una de las veladas con el grupo Cachumba.
David Oliva, manager de Cachumba, confirmó que fueron contratados directamente a través de su productor en Buenos Aires para un evento pequeño y de bajo presupuesto. Debido a que la fecha coincidía con una visita a Buenos Aires, aceptaron la propuesta. A diferencia de Palavecino, Cachumba ingresó al predio por la parte trasera y no advirtió la presencia de custodia policial.
Oliva mencionó que el evento fue pequeño y que estuvieron presentes "Chiqui" Tapia y Toviggino. Tapia habló brevemente sobre Messi, pero Oliva no recuerda los detalles debido a su poco interés en el fútbol.

Entradas de Cortesía
Al finalizar su actuación, Palavecino disfrutó de un asado junto a su manager, Matías Cata. Recibió entradas de cortesía para ver a la Selección Argentina. La relación de Palavecino con el mundo del fútbol es conocida, especialmente su vínculo con Tapia y Toviggino, quien es un fanático del artista desde hace muchos años.
Tras el escándalo, Palavecino busca evitar que su imagen se vea afectada por cuestiones políticas ajenas. Subraya que su participación se limitó a brindar un servicio musical para Toviggino, aprovechando la relación preexistente con Tapia y su participación en un tema musical para el Mundial.
La investigación busca determinar quiénes son los verdaderos dueños de la quinta en Villa Rosa, valuada en unos 20 millones de dólares. Luciano Pantano y Ana Lucía Conte, vinculados a la firma Real Central, figuran como propietarios. Se investiga si actuaron como testaferros, ya que su perfil económico no se corresponde con el valor de la propiedad.

Medidas en la Investigación
Se secuestraron 54 vehículos de lujo en la propiedad, incluyendo un Porsche 911 Carrera 4 GTS 2025, un Audi R8 Plus, Ferrari y Mustang V8. Pantano utilizaba una tarjeta corporativa de la AFA para pagar los Telepase de estos vehículos, algunos de los cuales tenían cédulas azules a nombre de familiares de Toviggino.
Durante la investigación en el fuero Penal Económico, el juez Aguinsky analizó las sociedades vinculadas a la quinta, reconstruyó la historia de la propiedad y tomó declaraciones. Tras el traslado a Campana, el juez González Charvay ordenó nuevas medidas de prueba, incluyendo pedidos de información a organismos públicos y empresas privadas, y pericias sobre documentación existente.
También se solicitó información al aeropuerto de San Fernando sobre vuelos en helicóptero que habrían tenido como destino la propiedad.