Robo a comercios salteños
Comerciantes denuncian indiferencia

Video: Así roban las mecheras en Salta

Cansados de los robos y una justicia que “no soluciona”, cada vez son más los dueños de locales que optan por exponer públicamente a los delincuentes en redes sociales o mediante fotos en las mismas vidrieras.

Marianela  Mamaní
por Marianela Mamaní 13 Octubre de 2025
13 Octubre de 2025

Cansados de la inseguridad dentro y fuera de los locales, comerciantes salteños denuncian que cada vez se sienten más desprotegidos por parte de la policía y ante una justicia inherte que “protege más al delincuente que al propio daminificado”, lamentaron.

En una recorrida por el centro salteño se pudo detectar que algunos negocios, de distintos rubros, optaron por escrachar directamente a los delincuentes con fotos de ellos pegados en el ingreso al local, difundiendo sus rostros a modo de advertencia. 

Gente de Salta entrevistó a Silvia Rojas, dueña de Pixer, local ubicado sobre avenida Chile al 1300, quien se mostró desilusionada de la justicia salteña por la falta de accionar contra los delincuentes que “entran a la comisaría como a un hotel y salen a las dos horas”, relató la mujer indignada. 

Silvia Rojas dueña de Pixer. (Foto: Javier Corbalán)
Silvia Rojas dueña de Pixer. (Foto: Javier Corbalán)

Por mes, cuenta Silvia, sufre al menos 5 hurtos dentro o fuera del local, a pesar de la gran cantidad de cámaras y personal de civil dispuesto estratégicamente parea velar por la seguridad de sus clientes. En más de una ocasión pudo detectó in fraganti a los ladrones, hizo la denuncia en la comisaría y aportó hasta imágenes del hecho, aunque no pudo recuperar nada y “solo perdí tiempo y recibí amenazas de los delincuentes”, expresó la mujer. 

Silvia recordó también el caso de una estafa sufrida en julio pasado, cuando un hombre burló a los empleados brindando un nombre falso y con la excusa de una compra mayorista, robó mercadería del local valuada en varios millones de pesos. En aquel momento el hombre permaneció dentro de la sucursal más de una hora y media y conocía cada movimiento y paso de la compra. 

Sin inmutarse, el delincuente cargó en un auto marca Sienna, de color rojo, dos muebles de gran porte y salió de la sucursal. Las cámaras no llegaron a detectar la patente y pese a realizar la denuncia, todo quedó en la nada. 

“Más pierdo tiempo yo en ir a hacer la denuncia, desde fiscalía me citan una y otra vez para notificarme que la persona es mamá, es adicta, y que le van a dar la prisión domiciliaria pero no me va a devolver los 5 millones que me robo”, reveló la comerciante. 

Y agregó: “Es una tristeza el sistema de justicia que tenemos”, y contó que salvo que ellos mismos detecten al ladrón, es muy difícil que puedan recuperar la mercadería. 

El local ubicado sobre avenida Chile sufre hechos delictivos en forma constante, no sólo por ser una zona donde abundan trapitos y personas con adicciones, sino por la misma gente que ingresa al local a los fines de delinquir. 

Robo a comercios salteños
Cámara de seguridad de Pixer de avenida Chile. (Foto: Javier Corbalán)

Cómo actúan las mecheras 

Ágil, sincronizadas y casi desapercibidas, así actúan las mecheras a lo largo y ancho del país, lo que hace más difícil poder detenerlas. 

Tiempo atrás, Telefé Noticias entrevistó a una mujer dedicada a este “trabajo” tal como lo define ella misma, para ello se preparan y aprenden ciertas maniobras antes de salir a las calles. 

Según relató en aquella entrevista, el lugar suele elegirse estratégicamente, en general se trata de comercios con mucha gente, donde los vendedores estén ocupados y no atentos a este tipo de acciones. 

Suelen actuar en pequeños grupos de no más tres personas, “la primera que ingresa generalmente es la encargada de distraer a la vendedora preguntándole algún precio mientras la segunda entra con un bolso, en apariencia como cualquier otro, solo que el interior tiene un aluminio para que no sea detectado por la alarma”, explica la mechera. 

Y agrega: “En caso de que haya más de una vendedora, lo usual es que una mechera la distraiga o le dé charla”, la haga buscar algo en el depósito, mientras la otra se prueba ropa. En ese interín, las otras mecheras que acompañan se encargan de meter la mercadería en los bolsos. 

Toda esta operatoria solo dura algunos minutos, no más de 5. En cada local de ropa, el promedio de prendas que suelen llevarse es entre 5 y 6, mientras que en un día se puede llegar a robar hasta 7 locales, explicó la mujer. 

El modus operandi en general es siempre el mismo, lo que contempla también que las mecheras siempre están bien vestidas y llevan dinero para simular ser una clienta más. 

Una vez concretado el hurto, lo que sigue es vender la mercadería obtenida a través de redes sociales o en el mismo barrio donde viven. 

El último eslabón de la banda se completa con un vehículo que también actúa a modo de campana, es el encargado del traslado de las mecheras y la mercadería, y “una vez que el baúl del auto se llena, se termina la jornada”, cuenta la entrevistada. 

Los comerciantes indignados coinciden que, al tener un modus operandi “tan aceitado” y actuar con tanta rapidez, muchas veces no les permiten detectarlas a tiempo y es imposible controlarlo si hay gran cantidad de clientes en el local, lo que solo les deja como saldo un trago amargo y mucha impotencia. 

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