El ex vicepresidente de la Nación ofreció un agudo análisis sobre la gobernabilidad en la era libertaria. Según su visión, los mandatarios provinciales han adoptado una postura pragmática de "apoyo pero no tanto" para garantizar recursos sin quedar pegados al Gobierno nacional, con el Senado como principal campo de batalla.
En un reciente análisis de la coyuntura política actual, Carlos Ruckauf, ex vicepresidente de la Nación y ex gobernador de la provincia de Buenos Aires, desglosó la compleja dinámica de poder que se teje entre el gobierno de Javier Milei y los gobernadores provinciales.
Para el dirigente peronista, la clave de la gobernabilidad reside hoy en el Senado y en una estrategia que él define como de "media máquina".
Según Ruckauf, los gobernadores han comprendido que su verdadero peso político radica en la Cámara Alta. "La Cámara de Diputados es bastante sencilla para el gobierno, pero el Senado es otra historia", explicó, señalando que para alcanzar el número necesario en esa cámara, el Ejecutivo depende inexorablemente de los legisladores que responden a los mandatarios locales.
La negociación permanente
El ex funcionario sostuvo que esta dependencia ha empoderado a las provincias para negociar leyes claves, como la Reforma Laboral o el Presupuesto, bajo sus propios términos. "Se ponen a discutir temas del presupuesto y sacan la ley como ellos dicen que tiene que salir", afirmó.
Esta dinámica anticipa, según Ruckauf, futuros debates sobre la estructura fiscal de la Argentina, poniendo en juego si la recaudación debe fluir de la Nación a las provincias o viceversa.
Mirando hacia el futuro, Ruckauf trazó una diferencia sustancial entre los próximos dos años. Calificó al 2026 como "el año del acuerdo entre Milei y los gobernadores", un periodo donde ambas partes necesitan "sumar municiones". Las provincias buscan más empresas y empleo, y la Nación necesita estabilidad, afirmó.
Por el contrario, advirtió que el escenario cambiará drásticamente en 2027, año en que se disputarán tanto la presidencia como las gobernaciones, rompiendo la tregua táctica actual.
El caso Salta: "Un pie en cada lado"
Al profundizar en ejemplos concretos, Ruckauf destacó la figura del Gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, como uno de los exponentes más claros de esta estrategia de "media máquina".
"El gobernador de Salta siempre ha estado en una actitud de media máquina, con un pie en cada lado", describió Ruckauf. Sin embargo, aclaró que esta ambivalencia aparente es, en la práctica, funcional a la gobernabilidad.
Según su análisis, esta postura le permite a Sáenz —y a otros gobernadores en situaciones similares— aportar los votos necesarios para constituir una minoría en el Senado que bloquee las intenciones del kirchnerismo duro.
"Termina sacando la minoría en el Senado que Cristina Kirchner creía que tenía absolutamente aferrada", sentenció Ruckauf, subrayando cómo estos movimientos tácticos de los gobernadores del interior han sido determinantes para diluir el poder de bloqueo de la ex presidenta.
El rol de Villarruel y la metáfora futbolística
Sobre el rol de la actual vicepresidenta, Victoria Villarruel, Ruckauf recurrió a una metáfora futbolística para ilustrar las limitaciones institucionales del cargo. "El rol del vicepresidente es el de Garnacho: cuando Messi juega, Garnacho está en el banco", ilustró.
Ruckauf, quien completó su mandato como vicepresidente en los '90 (un hito que destacó como poco frecuente en la historia argentina reciente), recordó que "el soberano del Senado es el cuerpo, no la presidenta", sugiriendo que cualquier intento de construcción de poder propio desde esa silla choca con la realidad del reglamento y la Constitución.

