Desde las playas de Mar del Plata, Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), rompió el silencio sobre las denuncias que lo tienen en el centro de un escándalo por presuntos desvíos de fondos del ente rector del fútbol argentino. “No estoy imputado, nada”, afirmó a LA NACION mientras se acomodaba en su carpa, rodeado de amigos y allegados, jugando al truco y disfrutando de la rutina veraniega.
Tapia reconoció que la exposición mediática no lo altera: “¿Cómo lo llevo? Tranquilo. La gente me apoya, me pide autógrafos, y eso me pone contento. A la tarde es peor, me duelen las piernas de pararme y sentarme por las fotos, tengo las rodillas a la miseria”, relató. La cercanía con los fanáticos, dice, sigue siendo un recuerdo constante desde la obtención del título mundial en Qatar 2022, que catapultó la popularidad del fútbol argentino y del propio Tapia. Incluso funcionarios como Carlos Bianco, jefe de Gabinete de la provincia de Buenos Aires, se han acercado a saludarlo.

Durante su estadía, Tapia mantiene un ritmo casi cotidiano: almuerzos con amigos, paseos por el balneario y paradas obligadas para fotos y autógrafos. Todo ello ocurre mientras la AFA atraviesa una investigación por contratos y maniobras financieras, que mantiene en los medios a su presidente. Sin embargo, Tapia asegura que la opinión pública cercana lo recibe con cariño: “Con lo otro (las denuncias y acusaciones) no pasa nada”, afirmó.
“Lo único que me preocupaba siempre era la familia, pero los pibes ya están grandes. Una vez que mis hijos están grandes, ya saben cómo tratar todo esto”.
El entorno donde se mueve Tapia también refleja la historia reciente del fútbol argentino: murales de Diego Armando Maradona y Lionel Messi decoran la piscina y la cancha de fútbol 5, mientras que en la planta alta se montó un estudio de transmisión para “AFA Play”, la plataforma de streaming oficial de la Liga Profesional. Incluso se animó a participar de un picado, como muestra de su cercanía con el deporte que dirige.

En paralelo, la AFA sigue siendo objeto de investigaciones y denuncias que, de momento, no implican imputación para su presidente. La entidad, que gestiona millones en contratos y derechos televisivos, enfrenta cuestionamientos por transparencia y manejo de fondos, mientras Tapia se mantiene visible y conectado con los hinchas, entre tapas de diarios, horas de televisión y miles de comentarios en redes sociales. Para él, el apoyo de la gente es un alivio frente a la presión mediática y política: “A donde voy es igual, la gente me reconoce y agradezco ese afecto”.
En Mar del Plata, entre amigos, fotos y autógrafos, Chiqui Tapia atraviesa su momento más complicado al frente de la AFA con tranquilidad y cercanía, mientras afuera se debate sobre el manejo de la entidad que regula el fútbol argentino y su futuro inmediato.

