La ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner recibió el alta en el Sanatorio Otamendi tras permanecer internada por un cuadro de apendicitis, según el parte médico.
"Informamos que la Dra. Cristina Fernández de Kirchner finalizó su intervención por su cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada e íleo postoperatorio, por lo que ha sido dada de alta”, sostiene el documento.
En este sentido, las autoridades del centro asistencial indicaron que “previamente se retiró el drenaje peritoneal, motivo por el que la paciente pasó a tratamiento antibiótico vía oral”.
Ahora, la exvicepresidenta continuará con el tratamiento en su domicilio San José 1111, en el barrio porteño de Constitución, donde cumple prisión domiciliaria por la condena a seis años en la causa Vialidad.
“Será seguida en su domicilio por su propio equipo médico personal”, finaliza el texto.
Fin de año extraño
Cristina Fernández de Kirchner cerró el año lejos de las celebraciones tradicionales y más cerca de los controles médicos. A once días de haber sido internada, la ex mandataria continúó alojada en el Sanatorio Otamendi, donde se recuperaba de una cirugía de urgencia por un cuadro de apendicitis aguda con peritonitis localizada.
Según informó el último parte médico difundido por la institución el lunes pasado, la ex presidenta presentaba una “lenta recuperación” producto de un íleo postoperatorio, una complicación frecuente y generalmente transitoria tras intervenciones abdominales. El comunicado, firmado por la directora médica del sanatorio, Marisa Lafranconi, señala que la paciente mantiene drenaje peritoneal y tratamiento antibiótico endovenoso.
“El íleo postoperatorio implica una detención temporal del tránsito intestinal como respuesta al estrés quirúrgico”, explicaron especialistas, quienes aclararon que el cuadro suele resolverse con tratamiento de soporte, reposo intestinal y monitoreo clínico estricto. En ese sentido, el informe médico destacó que Fernández de Kirchner progresa favorablemente con la dieta, actualmente blanda, con buena tolerancia, eliminación de gases y catarsis positiva.

La ex mandataria, de 72 años, fue trasladada al Otamendi el pasado 20 de diciembre luego de experimentar fuertes dolores abdominales en su domicilio del barrio porteño de Constitución, donde cumple arresto domiciliario. Tras los estudios correspondientes, los médicos indicaron la necesidad de una cirugía de urgencia, que se realizó con autorización judicial y, según fuentes cercanas, tuvo un resultado satisfactorio.
Desde entonces, su evolución estuvo marcada por controles permanentes, la administración de antibióticos por vía endovenosa y la vigilancia del drenaje peritoneal. En los últimos días, una tomografía computada confirmó el diagnóstico de íleo postoperatorio, motivo por el cual se reforzaron las medidas habituales de soporte y seguimiento, pero esta sábado, la ex presidenta recibió la buena noticia.


