La Comisión de Derechos Humanos y Garantías de la Cámara de Diputados fue escenario este martes de un fuerte cruce político que dejó al descubierto el clima de tensión que atraviesa el Congreso. En medio de un debate sobre el derecho a la protesta social, el dirigente del Polo Obrero, Eduardo Belliboni, apuntó con dureza contra la diputada libertaria Lilia Lemoine y cuestionó el accionar del oficialismo.
La reunión, convocada para analizar la situación de las libertades públicas en el país, puso el foco en distintos casos de presunta vulneración del derecho constitucional a la protesta. Entre ellos, se destacó la condena contra Mónica Gurina y Leandro Sánchez por su participación en las protestas salariales de 2024 en Misiones, un antecedente que generó preocupación entre organizaciones sociales, sindicales y de derechos humanos.
En ese contexto, Belliboni tomó la palabra y protagonizó un tenso intercambio con Lemoine. “No diga pavadas, señora diputada, que debería prestar un poco más de atención a las cosas que hacemos”, lanzó el dirigente, visiblemente molesto por las interrupciones desde el bloque oficialista.

Lejos de bajar el tono, el referente social redobló las críticas hacia el espacio libertario y su comportamiento en el recinto. “La que grita e interrumpe como siempre es la bancada libertaria, no le gusta escuchar. Solo interrumpen cuando aparece la verdad”, sostuvo. Además, cuestionó la actitud del Gobierno ante situaciones sociales críticas y mencionó la visita del presidente Javier Milei a Bahía Blanca: “Fuimos las organizaciones sociales mientras Milei fue a decirles ‘arréglense como puedan’”.
El momento de mayor tensión llegó cuando Belliboni acusó al oficialismo de promover un clima de violencia discursiva que, según afirmó, luego se traslada al plano social. “Estoy acostumbrado a estas agresiones de gente que tiene mucha televisión para decir pavadas y mentiras, pero ahora rápidamente huyen como ratas, como corresponde”, disparó. Según relataron presentes, tras esas palabras Lemoine se retiró del lugar sin responder.
El episodio volvió a exponer las fricciones entre el Gobierno y las organizaciones sociales, en un contexto marcado por denuncias de criminalización de la protesta y endurecimiento de las políticas de seguridad. Para los sectores convocantes, el encuentro buscó visibilizar un escenario donde, sostienen, el ejercicio del derecho a manifestarse enfrenta crecientes restricciones.
El cruce también reflejó el estilo confrontativo que domina el debate político actual, con acusaciones cruzadas y escaso margen para el diálogo. En este marco, la discusión sobre los límites entre orden público y derechos constitucionales promete seguir ocupando un lugar central en la agenda parlamentaria.