Guerra civil cognitiva

“Estamos frente a un salto en la calidad de la manipulación", dijo Eric Calcagno

Ex embajador alerta sobre una "guerra civil cognitiva" en Argentina, donde la manipulación tecnológica a gran escala busca socavar la voluntad y los intereses nacionales, y llama a resistir desde el sentimiento, el entendimiento y la cultura.

Por Paola Soldano

El político y sociólogo argentino Eric Calcagno, del peronismo, asegura que en Argentina se vive una "guerra civil cognitiva" — (Foto: Cámara de Senadores de la Nación)

El sociólogo y político argentino, que además fue embajador en Francia, Eric Calcagno, analizó que en el país se está librando una guerra civil cognitiva, como un concepto que surgió en 2017, en Estados Unidos y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), como parte de lo que se llama “la guerra híbrida”, que “comprende tanto acciones militares directas como acciones psicológicas, desinformación, acciones económicas, bloqueos”. 

“La guerra cognitiva es hacer actuar a una sociedad o a una persona en contra de sus intereses objetivos. Es decir, en vez de usar armas, se usan tecnologías de manipulación, que ya existían antes, pero con la tecnología de ahora se puede hacer a una escala muchísimo mayor y se pueden obtener resultados totalmente inesperados”, expresó el político, al hablar en el programa De eso se trata, de la emisora de frecuencia modulada salteña Cadena Infinito, donde aseguró: “Estamos frente a un salto cualitativo dentro de la manipulación, entendida efectivamente como un arma de guerra”.

El sociólogo describe un escenario donde la repetición constante de ciertos mensajes, como, por ejemplo, la supuesta superioridad de los aviones F-16, la conveniencia de vender tierras a extranjeros o la negación de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, se amplifica y personaliza gracias a las redes sociales, por “la frecuentación masiva” que poseen y la personalización del mensaje.  

“Por ejemplo, en las elecciones en Honduras hubo ciudadanos, ciudadanas hondureños que recibieron mensajes de texto personalizados, donde les decían que si no ganaba el candidato del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iban a suspender las remesas de plata que se mandan al país desde el exterior”, reflexionó, y resaltó que eso, que generó incertidumbre constituye “guerra cognitiva”.

Para Calcagno, se trata de “esa situación en la cual uno está mal, pero le hacen ver que puede estar mucho peor”

Una manipulación a gran escala

El objetivo de este instrumento es “quebrar la voluntad de combate”, porque envuelve “una manipulación a gran escala del entendimiento, de los sentimientos, sin los cuales no hay voluntad”.

Luego, insistió en que tiene que ver con “hacer actuar a sociedades o a personas de acuerdo a los intereses de otros países u otras empresas, en contra de los intereses objetivos”, lo que consideró “contrario a los intereses del peronismo”, puesto que Juan Domingo Perón “demostró en 1945 que se podía usar lo que había de avances  tecnológicos en ese momento, como la radio, para el proyecto nacional”.

El ex legislador nacional del justicialismo opinó además que “hay que militar en todos lados”, porque las guerras “se pelean en todas las dimensiones, todo el tiempo” y acotó: “yo creo que es una guerra, porque es una amenaza existencial a la Argentina”

Soberanía cognitiva

Además, comentó que “la única dirigente política que se preocupó por el tema es Alicia Kirchner, la senadora por Santa Cruz, que hace ya varios meses está pensando en un proyecto de soberanía cognitiva”, que “justamente es la respuesta a la guerra cognitiva”

Calcagno describió cómo se orquestan campañas de desinformación, como la del "lunes negro" de la devaluación, y cómo figuras como Trump utilizan el miedo y la promesa de salvación para influir en la opinión pública. 

“Trump dice, ustedes están muertos de hambre, yo solo los puedo salvar. Es una operación psicológica a una escala y con una magnitud jamás vista. Una injerencia que está en contra de la Carta de Naciones Unidas y de nuestras leyes, por supuesto”, afirmó, tras lo que “pasamos de la estupidez a la locura cuando una determinada cantidad de manipulación, de desinformación, de ataques cognitivos, hace cambiar nuestra calidad de personas, de sociedad, de país”, donde “la locura es estar alienado, ajeno a sí mismo”.

Al continuar con su análisis de la realidad argentina, el político indicó que “el oficial prusiano, en su libro De la Guerra, de 1832, fue muy claro al decir que la guerra es un asunto político, es la continuación de la política por otros medios”, y que es la política la que “fija los objetivos”, mientras que “la guerra otorga los medios”, pero “jamás hay que dejar que los medios se impongan sobre los fines, lo que sería, por último, una subordinación al poder civil”.

“Y esta guerra cognitiva, que se da en Internet y que sería la continuación de la guerra por otros medios, evacúa la política, y eso me parece extremadamente peligroso”, dijo, y agregó que en la guerra “hay un momento intenso de violencia, pero termina, porque existe un objetivo político, un principio de las hostilidades, y un final. Pero la guerra cognitiva es permanente. Y ya prácticamente no es una cuestión de política, es una cuestión del ser”. 

Eric Calcagno

Resistir desde el sentimiento y el entendimiento

En este sentido, evaluó que “cuando una guerra no tiene fin, deja de ser una guerra política y se convierte en una guerra de exterminio”, al tiempo que propuso resistir "primero desde el sentimiento y después desde el entendimiento”.

“Nosotros tenemos que pelear la guerra cognitiva desde la dimensión civilizatoria. Con todos y con todo. Con todos, con toda la historia, con todo nuestro pasado, con nuestro presente, con nuestro futuro común. Con las ganas de ser, con las ganas de existir, con las ganas de amar que tengamos”, opinó, y refiriéndose a los libertarios añadió: “Estos tipos no entienden el amor. Trabajemos el amor, entonces, porque hay que atacarlos en lugares que ellos no se esperan”.

Al analizar lo que dejaron las elecciones de octubre pasado en el país, indicó que quedó “un escenario político entregado a la evolución económica y en particular financiera”.

Para él, desde el campo nacional “hay que tener un poquito de voluntad de existir” y resaltó: “me parece que este sistema basado en el endeudamiento sin límites, en los dólares, en la bicicleta, que ya conocimos durante la dictadura, durante los noventa, durante Macri y ahora con Milei, se termina, se cae cuando dejan de vender dólares. Es lo que casi pasa antes de las elecciones, pero aparecieron Scott Bessent y Trump a salvar las papas. Ahora, esto se va a caer en un momento. ¿Cuándo? No lo sabemos”.

La sobreinformación

“Uno de los componentes de la guerra cognitiva, de este salto cualitativo, es la sobreinformación. El objetivo no es tanto transformar una institución para que sirva un interés extranjero o un interés empresario, sino hacer que esa institución sea inútil. Entonces, al hacer que la institución sea inútil, ya no sirve”, afirmó. 

Sobre esto, consideró que ahora “se está privatizando la conciencia”, y reflexionó que “el gobierno, no necesita gobernar, porque gobiernan las empresas, los 20 monopolios", que en realidad “no gobiernan", sino que "dominan, precisamente, con la guerra cognitiva”, que es “uno de los instrumentos”.

Por otro lado, razonó: “en esta cuestión de las internas, podríamos decir que el peronismo se está radicalizando, pero no en el sentido de adoptar posiciones más combativas, sino que vamos a desaparecer como los radicales”, y sostuvo: “el peronismo hoy mucho no existe. Lo que hay son peronistas”.

Poner la tecnología al servicio del interés nacional 

Asimismo, señaló que el liderazgo que les dé contención y conducción a los peronistas  “tiene que salir del pueblo”, porque “ya se terminó un ciclo, glorioso y hermoso, y ahora empieza otro, en el cual justamente nosotros tenemos que conquistar lo tecnológico para ponerlo al servicio del interés nacional, porque así como la tecnología puede ayudar en la manipulación, también puede ayudar a detectar tumores, a salvar personas, a expandir la cultura”.

“Como decía un abogado irlandés, el precio de la libertad es la eterna vigilancia. Nosotros no podemos dejar de estar atentos y vigilantes. Tenemos con qué dar y ganar esta batalla, o esta guerra cognitiva, pero hay que tener ganas de pelear”, subrayó. 

Para Calcagno, el peronismo “no va a existir en tanto y en cuanto no se peleen con algo o con alguien”, como por ejemplo, “contra los prestadores de servicios públicos, los formadores de precios o la política entreguista”, y acotó que, “si seguimos sonriendo, no va a funcionar”, porque “estamos frente a una cuestión donde hay que expresar nuestra voluntad de ser”.

“Existamos, por el amor de Dios. Si no, nos van a llevar puestos, y se van a llevar puestos a la Patria”, concluyó.