El interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, inauguró el período de sesiones ordinarias del Concejo Deliberante con un discurso centrado en la situación financiera del municipio y en la necesidad de reforzar los ingresos propios. En ese contexto lanzó una frase que rápidamente generó repercusión: “Tenemos vecinos que exigen como suizos y pagan como vecinos de Somalia… no hay cultura fiscal”.
Durante su discurso, el funcionario aseguró que el escenario económico obliga a profundizar una administración “austera y eficiente”. Según sostuvo, la recaudación a nivel nacional cayó cerca de un 9%, lo que —dijo— repercute en las cuentas municipales y obliga a optimizar los recursos disponibles.
Entre los puntos que destacó de su gestión, Zigarán enumeró la incorporación de nuevo equipamiento para el parque automotor municipal, que —según remarcó— fue adquirido con fondos propios. Entre los vehículos y maquinarias mencionó:
- un camión Foton T2 doble cabina,
- un tractor,
- una minipala cargadora,
- dos chulingos,
- y una camioneta nueva.
El interventor sostuvo que este equipamiento “antes simplemente no existía” y que permitirá mejorar las tareas de mantenimiento urbano y servicios municipales.
En materia de infraestructura, informó que continúan los trabajos sobre la calle 20 de Junio, donde se busca mejorar el drenaje hacia la quebrada para reducir problemas de anegamientos en el sector.
El discurso también dejó planteado el eje de la gestión para el nuevo período: orden administrativo, inversión en maquinaria y continuidad de obras consideradas prioritarias, en un contexto económico que el propio funcionario calificó como complejo.
Antes de iniciar formalmente su exposición, Zigarán también expresó malestar por la ausencia de autoridades de Prefectura Naval en el acto, pese a que —según indicó— el municipio les cede el edificio de la Casa de la Cultura para sus actividades.
A finales del año pasado y comienzos del actual período, Aguas Blancas atravesó además una fuerte crisis vinculada a los servicios básicos. Un relevamiento municipal detectó numerosas conexiones clandestinas de agua y electricidad en distintos sectores del pueblo, además de asentamientos instalados sin autorización sobre terrenos cercanos a la Ruta Nacional 50.
Según explicó en su momento el propio Adrián Zigarán, también se detectaron perforaciones ilegales en el acueducto principal que abastece a la localidad, lo que generó problemas de presión y cortes en varios barrios. La situación terminó afectando principalmente a los vecinos que sí pagan los servicios.
En ese contexto, el municipio advirtió que el consumo irregular había provocado una deuda cercana a los 30 millones de pesos con la empresa distribuidora de energía y anunció medidas para detectar conexiones clandestinas y avanzar en la regularización del servicio.