El exdirector de la SIDE, Miguel Ángel Toma, respaldó la decisión del Gobierno de impulsar una nueva ley en el Congreso para dar sustento legal a la reforma del sistema de inteligencia, aunque advirtió que el verdadero desafío pasa por reconstruir la capacidad operativa del organismo con profesionales experimentados. En ese sentido, remarcó que es fundamental que regresen los antiguos cuadros formados en el campo de trabajo para capacitar a las nuevas generaciones, ya que —según explicó— dos años de formación académica no alcanzan para adquirir el conocimiento real que exige la inteligencia, donde la experiencia práctica, la operación directa y la transmisión de saberes en terreno resultan irremplazables frente a una formación limitada solo a la teoría.
En una entrevista exclusiva con Gente de Salta, Toma consideró que el camino legislativo es el correcto:
—Principalmente, ¿qué opinión tiene respecto a que el Gobierno impulse una ley?
—En primer lugar, me parece bien que el gobierno haya decidido enviar una ley en lugar de mantener un decreto de necesidad y urgencia. Por la sencilla razón de que lo que se pretende modificar es la Ley 25.520. Intentar modificar una ley de ese nivel de consenso mediante un DNU era un error. Ese DNU adolece de muchísimas fallas, tanto en la naturaleza política como en la organización del sistema de inteligencia.
Control, transparencia y rol del Congreso
—¿Y cómo se garantiza el control y la transparencia en este contexto?
—La transparencia surge cuando se genera una política de Estado. Y una política de Estado es aquella que logra consensos amplios, cosa que un DNU no puede lograr porque es solo la opinión del Poder Ejecutivo. En cambio, una ley debatida en el Congreso tendrá mucha más consistencia y expresará una visión más amplia sobre un tema central como la inteligencia, que debe ser considerada una política de Estado, igual que la seguridad o la defensa.
—¿El Congreso debería confiar plenamente en la conducción de la SIDE?
—No. Bajo ningún punto de vista el Congreso puede delegar la facultad de controlar el sistema de inteligencia. Para eso existe la comisión bicameral, que tiene todas las atribuciones para supervisar incluso el uso de los fondos reservados. El control parlamentario es esencial. Como decía Perón: el hombre es bueno, pero si lo controla es mejor.
Opinión sobre la conducción actual
—¿Qué opina del nuevo director de la SIDE, Cristian Ezequiel Auguadra?
—No lo conozco, sería imprudente opinar. Pero sí digo que este gobierno recibió una estructura de inteligencia absolutamente diezmada y no ha avanzado lo suficiente en su reconstrucción. En más de dos años hubo tres jefes y tres intentos de reforma. Esto no es bueno, porque se ha confiado un área muy sensible a personas que no tienen la experiencia necesaria para conducirla.
El exfuncionario advirtió que esta debilidad se da en un contexto delicado, con amenazas potenciales vinculadas a los juicios por el atentado a la AMIA y el memorándum con Irán, que pondrán a la Argentina en el centro de la escena internacional.
—¿Le preocupa el reciente episodio de la carta bomba en Gendarmería?
—Sí, es muy grave, porque implica un nivel de conocimiento y acceso a materiales sensibles superior al de hechos anteriores. Esto puede ser una agresión institucional o un conflicto interno, pero en cualquier caso preocupa que vuelvan a aparecer explosivos. Incluso el juez derivó la investigación a la unidad antiterrorista, lo que indica que no se descarta esa hipótesis.
El riesgo de atentados y el alineamiento internacional
—¿El alineamiento del Gobierno con Israel aumenta los riesgos?
—Yo comparto totalmente el realineamiento internacional. Argentina es Occidente. No creo que eso aumente el riesgo en sí mismo, porque los juicios contra Irán se iban a hacer igual. Pero el riesgo existe y hoy puede manifestarse a través de ataques más simples, como los llamados “lobos solitarios”. Por eso, la clave es la prevención.
El punto clave: recuperar a los agentes con experiencia
Sobre el final, Toma hizo especial hincapié en lo que considera el principal déficit actual: la falta de cuadros experimentados.
—Con su experiencia, ¿qué consejo le daría al Gobierno si se lo pidieran?
—Que recupere los mejores cuadros de inteligencia que fueron desplazados. El equipo que tuve el honor de conducir era extraordinario. Ese equipo produjo el informe AMIA que permitió avanzar en la acusación contra la cúpula iraní.
Y remarcó un punto central sobre la formación de las nuevas generaciones:
—La inteligencia no se aprende solo en la teoría. Los jóvenes pueden estudiar dos años, pero el verdadero conocimiento lo da la práctica, el trabajo en el campo. Por eso es fundamental que vuelvan los equipos preparados, con experiencia real, para formar a los nuevos agentes.
Para Toma, el desafío es urgente:
“Sin conducción capacitada y sin recuperar esa experiencia, la Argentina queda en una situación de vulnerabilidad frente a amenazas cada vez más complejas”.