El resultado de las elecciones del 26 de octubre confirmó que el presidente Javier Milei cuenta con una base de apoyo sólida, capaz de ampliar su músculo político y territorial.
No sólo no perdió respaldo, sino que logró ganar más diputados, más senadores y sumar acompañamiento de gobernadores que antes lo miraban de reojo.
Milei ingresa ahora en un período clave: El Presidente tiene una ventana de oportunidad. La política, la sociedad y potencias internacionales están dispuestas a acompañarlo. Ahora habrá que ver si su gobierno está preparado para aprovecharla.
Pasamos del Milei versión La Renga al Milei versión bolero. La campaña del Movistar Arena fue rock pesada; la noche del triunfo lo vimos traje azul, tono calmo, hablando de consensos.
Y ese cambio no es menor, ya que la realidad y las restricciones lo empujan a moderarse.
Para sostener un proyecto de ocho años, tiene que ser un poco más Luis Miguel y menos cantante de La Renga.
Perola incógnita sigue abierta y todo dependerá de si esta versión melódica es operativa o si, ante el primer conflicto, vuelve el Milei más confrontativo.
Una parte del apoyo a La Libertad Avanza sigue siendo un voto “anticristinista”, especialmente frente a la posibilidad de un regreso del kirchnerismo.
El anti te alcanza para ganar una elección o para reaccionar, pero no para sostener un ciclo de gobierno prolongado. Milei necesita construir una agenda propositiva y resultados económicos
Milei llegó al poder captando sectores jóvenes y vulnerables que hoy parecen haberse replegado. Su electorado actual se parece más al del PRO.
En cuento al futuro, los gobernadores -tanto los de Provincias Unidas como los del peronismo- priorizarán preservar poder territorial: Si a Milei le va bien, muchos gobernadores van a pensar en asegurarse reelecciones o sucesores, antes que en un armado nacional opositor. Y podría profundizarse la fragmentación
En términos históricos, Cristina 2011 generó algo similar: oficialismo fuerte, oposición dispersa.
Sobre el conflicto abierto entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof, la dinámica peronista será similar a su historia: Cuando el peronismo tuvo crisis de liderazgo, lo resolvió con votos. A veces en internas, a veces dividiéndose y después reagrupándose.
Sin embargo, hay una diferencia clave: Si a Milei le va bien, los incentivos para reagruparse pueden ser muy bajos. La cercanía al poder siempre ordenó; si el poder queda lejos, la fragmentación puede crecer.
Como decía Carlitos Balá, el movimiento se demuestra andando. La ventana está abierta, ahora hay que ver si el cohete despega.
*Extraído de un reportaje que el consultor le ofreció a Radio Rivadavia