El proyecto de reforma electoral impulsado por el gobierno de Javier Milei comenzó a encontrar obstáculos políticos incluso entre sectores que hasta ahora habían acompañado iniciativas clave del oficialismo. Este lunes, el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, rechazó abiertamente la propuesta y cuestionó en particular la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), uno de los puntos centrales del proyecto enviado al Senado.
La iniciativa oficial no solo plantea la eliminación de las PASO, sino también la implementación de la Boleta Única, cambios en el financiamiento de los partidos y la inclusión del proyecto de Ficha Limpia. Desde la Casa Rosada sostienen que estas medidas apuntan a modernizar el sistema político y reducir costos, pero el planteo abrió un frente de conflicto que atraviesa tanto al peronismo como a sectores de la oposición dialoguista.
“Es un traje a medida”, afirmó Jaldo en una entrevista televisiva, al cuestionar la propuesta del Ejecutivo nacional. El mandatario defendió el rol de las primarias como herramienta de participación ciudadana y ordenamiento interno de los partidos. “Permite que cualquier ciudadano pueda competir legítimamente dentro de su espacio”, sostuvo, al advertir que su eliminación perjudicaría tanto a las fuerzas políticas como al electorado.

El posicionamiento del gobernador tucumano no es menor
Se trata de uno de los dirigentes peronistas que mantuvo una relación institucional fluida con el oficialismo libertario y cuyos legisladores acompañaron votaciones clave en el Congreso. Su rechazo expone las dificultades del Gobierno para consolidar mayorías en temas sensibles.
En la misma línea, también surgieron cuestionamientos desde otras provincias. El catamarqueño Raúl Jalil expresó reparos a la eliminación de las PASO, lo que confirma el malestar en parte del denominado “peronismo dialoguista”. En el Senado, donde las provincias tienen un peso determinante, estas posiciones pueden resultar decisivas para el futuro del proyecto.
Las resistencias, sin embargo, no se limitan al peronismo. Espacios como PRO y la Unión Cívica Radical también manifestaron objeciones a la eliminación total de las primarias. Si bien dentro de ambos partidos hay sectores que proponen reformas para reducir costos o modificar el sistema, no existe consenso sobre suprimir una herramienta que consideran clave para dirimir liderazgos internos.
A este escenario se suma la postura de la Coalición Cívica, que cuestionó la decisión del Gobierno de incluir el proyecto de Ficha Limpia dentro de un paquete más amplio de reforma electoral, en lugar de tratarlo de forma independiente.
El creciente abanico de críticas configura un panorama complejo para la Casa Rosada, que deberá negociar en un Congreso fragmentado para avanzar con su agenda institucional. La eliminación de las PASO, en particular, toca intereses concretos de los partidos políticos y reabre tensiones internas en múltiples espacios.
En paralelo, el debate también empieza a impactar en la reorganización del peronismo. Jaldo anticipó que buscará fijar una postura dentro del Partido Justicialista a nivel provincial y reclamó una normalización del espacio a nivel nacional. En ese contexto, planteó que el liderazgo opositor debería construirse “de abajo hacia arriba”, con mayor protagonismo de los gobernadores.
Así, lo que comenzó como una iniciativa de reforma electoral se transformó rápidamente en un nuevo eje de disputa política, donde aliados circunstanciales del Gobierno marcan límites y la construcción de consensos aparece, por ahora, como el principal desafío.
