PolíticaEstigmatización de un chico con autismo y una TV muda

Violencia discursiva en prime time: Lilia Lemoine cruzó todos los límites

En una intervención televisiva que desbordó el debate original, la diputada puso en la mira a un niño y a su entorno familiar, mezclando acusaciones políticas y prejuicios sin que el estudio marcara un límite, en una escena que reavivó el debate sobre violencia discursiva, infancia y responsabilidad mediática.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 5 Febrero de 2026
5 Febrero de 2026

La diputada de La Libertad Avanza, Lilia Lemoine, volvió a quedar envuelta en una fuerte controversia tras una intervención televisiva en la que tomó como blanco a Ian Moche, un niño de 12 años con autismo que se hizo conocido por su trabajo de concientización sobre neurodivergencia y derechos de las personas con discapacidad.

El episodio ocurrió durante una emisión de LN+, en el marco de un debate sobre redes sociales y regulaciones digitales. Lejos de ceñirse al tema, la legisladora derivó su exposición hacia cuestionamientos personales, poniendo en duda la legitimidad del activismo del menor y responsabilizando a su entorno familiar por su presencia en los medios. El tono y el contenido de sus afirmaciones generaron incomodidad en el estudio, aunque sin una intervención clara del panel para frenar el discurso.

Lilia Lemoine e Ian Moche
Lilia Lemoine e Ian Moche

En pantalla, Lemoine deslizó acusaciones sin sustento, asociando la visibilidad pública del niño con una supuesta utilización política y económica. En ese mismo hilo, mezcló discapacidad, militancia, medios de comunicación y una lectura ideológica global, trazando vínculos forzados entre el activismo de Ian, el kirchnerismo y lo que definió como “wokismo internacional”.

El contexto del debate era una iniciativa impulsada por el gobierno español para regular el acceso de menores a redes sociales y limitar el impacto de algoritmos y contenidos digitales. Sin embargo, la diputada utilizó ese marco para lanzar una serie de afirmaciones que desbordaron el eje original, incorporando referencias a otros casos internacionales y generalizaciones que dejaron al conductor Esteban Trebucq intentando reconducir la conversación sin éxito.

La secuencia expuso no solo el tono confrontativo de la legisladora, sino también la ausencia de límites claros en un formato televisivo que permitió que un menor de edad fuera objeto de estigmatización en vivo. La repercusión no tardó en trasladarse a las redes sociales, donde organizaciones vinculadas a la discapacidad y usuarios cuestionaron la naturalización de ese tipo de discursos en espacios mediáticos de alto alcance.

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El ataque tampoco se dio en el vacío. Ian Moche ya había sido mencionado anteriormente por el propio presidente Javier Milei, en un contexto marcado por el ajuste en políticas públicas destinadas a personas con discapacidad. Ese antecedente refuerza la preocupación de distintos sectores sobre el lugar que ocupa la temática en la agenda oficial y el tipo de narrativa que se construye desde el poder.

Más allá del repudio puntual, el episodio reabrió un debate más amplio: hasta dónde puede llegar la confrontación política cuando cruza la frontera de los derechos de la infancia y la discapacidad, y qué responsabilidades asumen los medios cuando el agravio se transmite sin filtros ni correcciones.

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