A casi un mes de haber llegado caminando desde General Mosconi a la ciudad de Salta, Mariana Aranda volvió a expresar su preocupación por la falta de avances en la causa que investiga las muertes de su hija Valentina Cabana y de su nieta Evangeline, ocurridas por una presunta mala praxis médica.
La mujer recordó que ya se cumplió el plazo de dos semanas que le había anunciado el procurador general Pedro García Castiella para concretar el traslado del expediente desde Embarcación a Salta Capital, pero aseguró que hasta el momento la situación continúa sin resolverse.
La principal inquietud de Aranda pasa por la cercanía de la feria judicial de invierno, ya que explicó que sus abogados todavía no fueron formalmente incorporados al expediente, lo que les impide compulsar la causa, solicitar nuevas medidas de prueba y realizar las presentaciones que consideran necesarias para impulsar la investigación.
"Me preocupa porque todavía los abogados no fueron decretados. Esto implica que se vayan venciendo los plazos para las presentaciones correspondientes", sostuvo en diálogo con Gente de Salta.

La mujer recordó el esfuerzo que realizó al recorrer más de 340 kilómetros desde Mosconi hasta la Capital salteña para reclamar justicia.
"Desde aquel 5 de junio, cuando decidí ponerle el cuerpo y marchar por la Ruta 34, ya pasó más de un mes. Le pedí a mis abogados que hagan las presentaciones correspondientes para que la investigación no pare durante el receso invernal, pero mientras no sean decretados esto también es muy contraproducente para el pedido de justicia", manifestó.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades para que el expediente no quede paralizado durante la feria judicial y continúe avanzando dada la gravedad del caso.
El costo del sacrificarse en la ruta
Mientras espera respuestas judiciales, Aranda ahora enfrenta un problema de salud ya que contó que en las últimas horas debió concurrir a un hospital público de la Capital por dificultades para respirar y que, tras realizarse estudios, le detectaron una infección en el pulmón derecho.
“Esto se produjo por el frío que tome durante los días de caminata, fueron días duros y de temperaturas bajas”, explicó.

Mariana dijo que tuvieron que suministrarle calmantes por el dolor que siente y que tiene que comenzar un tratamiento con antibióticos: “Me agito fácilmente y me cuesta respirar por el dolor que tengo”, indicó.
A esto se suma la incertidumbre económica que implica permanecer en Salta, ya que más allá de tener un lugar donde alojarse, reconoció que sostener los gastos diarios de alimentación y movilidad se vuelve cada vez más complejo.
Pese a ese escenario, aseguró que no abandonará el reclamo. Incluso afirmó que, si la causa continúa sin avanzar, está dispuesta a repetir el sacrificio físico y caminar hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en Buenos Aires.
"Como mamá lo único que pido es justicia, celeridad, una investigación profunda y garantías de que la causa avance. Si no consigo respuestas acá, tendré que marchar hasta la Capital Federal", concluyó.

