El reconocido investigador forense Raúl Osvaldo Torre realizó este lunes un análisis sobre la pedofilia y aseguró que el abuso sexual infantil pertenece a la categoría de las parafilias, o sea, a aquellas conductas sexuales contrarias a lo considerado normal, al tiempo que se refirió al contraste existente entre los pedófilos situacionales y los preferenciales.
“Existen dos tipos generales de abusadores. Están aquellos que tienen una conducta delictiva amplia, donde el delito contra la integridad sexual es una forma más de transgresión al orden jurídico, mientras que existe una segunda categoría, integrada por los individuos cuya única actividad delictual es precisamente el delito contra la integridad sexual”, explicó el especialista en diálogo con Gente de Salta.
Luego, señaló que, a esta segunda categoría es a la que en general “pertenecen los abusadores sexuales infantojuveniles”, y detalló: “el abuso sexual infantil pertenece a la categoría de las parafilias, que son aquellas conductas sexuales contrarias a lo normal”.
Por ello, consideró necesario no confundir al abuso sexual infantil con “la vocación o la preferencia sexual”, y detalló que, en este amplio espectro, “aquel que canaliza su libido para mantener sexo con animales tiene una conducta anormal, que se llama zoofilia. Aquel que le interesa hacerlo con objetos, por ejemplo, también tiene una tendencia sexual anormal, que se denomina fetichismo, porque practica el sexo excitado por un fetiche”.
Quienes tienen una preferencia sexual por los menores son pedófilos
“Luego están los individuos que tienen una preferencia sexual por ancianos a ancianas, y eso es gerontofilia”, precisó, al tiempo que agregó: "aquellos que la tienen por niños o adolescentes, que también es anormal, ejercen la pedofilia”.
Torre fue consultado luego de conocerse el caso de Emanuel Jiménez, quien denunció a su abuela, Marina Tondini de Jiménez, la reconocida bailarina y premiada directora del Ballet Salta, condenada a la pena de diez años de prisión por abuso sexual en perjuicio de su nieto.
En Salta, son recurrentes los casos de abuso sexual, y en especial de pedofilia, por lo que es fundamental analizar la interpretación que en este sentido hace un experto forense sobre los perfiles del abusador.
Torre precisó que la pedofilia, etimológicamente, viene de la paidofilia, que en Grecia significaba “la empatía que tenían los maestros con sus alumnos, generalmente adolescentes"
"Era una especie de amor a la adolescencia”, dijo, y precisó que “por supuesto, la pedofilia, con el concepto delictivo por el que la entendemos hoy en día y que claramente vulnera el orden social, comenzó en Grecia”.
En este sentido, comentó que “los griegos, especialmente aquellos de una gran formación intelectual, consideraban a la mujer impura, entonces al sexo lo practicaban entre hombres, pero luego esto deforma hacia niños o adolescentes”.
Pedófilos situacionales versus pedófilos preferenciales
Por otro lado, comentó que “existen dos variedades de pedófilos: El preferencial y el situacional”.
El pedófilo situacional es el que por alguna situación o circunstancia mantiene sexo con una o un menor, sin que esa sea su vocación o preferencia sexual, pero “es un delito igual”, porque “ha tenido una inconducta en un determinado momento por exacerbación de la libido”.
El pedófilo preferencial, en cambio, "es aquel que canaliza su preferencia sexual exclusivamente por niños o adolescentes”, sostuvo Torre, quien resaltó que este tipo de individuos pueden “tener una vida sexual aparte, llamada normal, pero en realidad su preferencia es esta”.
“Con estas características surgen particularmente los abusadores intrafamiliares, dónde tiene muchísimo que ver el juego de la jerarquía. En general, el pedófilo que abusa intrafamiliarmente hace un ejercicio del poder que tiene sobre el menor”, sostuvo el especialista.
Asimismo, apuntó que pocos de estos casos “llegan a conocimiento de la justicia y trascienden públicamente”, y remarcó que mientras permanece esta escala jerárquica de poder, estos hechos “generalmente no se denuncian”.
En este ámbito es donde entran “los abusos intrafamiliares, los abusos escolares y también los abusos eclesiales, más allá de la religión a la que pertenezcan”, donde el confesor, el profesor o el familiar “tienen una escala de poder por sobre el menor y hace abuso de ese poder”.
“Hemos buscado explicaciones a estas conductas que, como dijimos antes, no son normales, y en muchos casos se trata de personas que provienen de un lugar donde ellos han sido víctimas de abuso o de disciplinas intrafamiliares violentas, pero este es un tema para tratarlo con mucho cuidado y seriedad, porque no siempre es una condición, y estaríamos estigmatizando a la víctima, diciendo que va a ser victimario”, consideró.
Ciberdelitos e Inteligencia Artificial
Según explica Torre en el primer capítulo del libro Ciberdelitos e Inteligencia Artificial, que escribió junto al comisario general retirado y magíster en Criminología, Marcelo Javier Fuentes, y que auspició la Universidad del Aconcagua, la pedofilia “no es un delito en sí mismo”, sino que lo que constituye un crimen es “el acto de mantener relaciones sexuales con una niña o niño".
“Es decir, que no es delito ser pedófilo, sino practicar actos de pedofilia", dice la publicación, que además indica que un pedófilo puede "no necesariamente concretar sus fantasías involucrándose en actividades sexuales con un niño o niña”.
El libro, que es de libre difusión, intenta ilustrar a padres, educadores y fuerzas de seguridad a través de herramientas prácticas para evitar delitos y salvar vidas.
“Los pedófilos provienen de todas las edades, profesiones y condiciones sociales, y se pueden encontrar en cualquier país, pueden ser heterosexuales u homosexuales, y aunque la mayoría de los delincuentes sexuales contra niñas y niños son hombres, también pueden ser mujeres”, narra el libro.
Además, explica que “cuando un individuo opta por mantener relaciones sexuales con niños o niñas y no quiere correr el riesgo de ser descubierto, tiene una segunda elección: acudir a la trata de niñas, niños y adolescentes, si dispone de dinero suficiente como para permitírselo”.
“Se encontrará con la dificultad de encontrar un individuo o lugar que se lo facilite, pues la trata sexual de niñas y niños se esconde mucho más que la trata sexual de adultos. Pero una vez salvados estos dos obstáculos, cualquier individuo puede convertir en realidad sus fantasías con una niña o un niño, esclavizado y obligado a ser un objeto para el uso sexual. Una persona que explota sexualmente a un niño o niña no es necesariamente un pedófilo”, resaltó.
La explotación sexual de la niñez a través de la trata sexual “es un antiguo problema global” y en la actualidad “vive un crecimiento sostenido”, destaca el libro, que también resalta que hoy, la red de trata infantil en el mundo tiene “cien millones de niñas, niños y adolescentes”, y cada año ingresa al circuito “un millón de niños”.
Según la publicación de la que Torre es coautor, “más de treinta por ciento de los consumidores de material de abuso sexual infantil terminan poniendo en práctica lo que ve en las revistas e intenta plasmarlo en fotos o en vídeos”.

Actualmente, “cinco mil millones de dólares moviliza el turismo sexual infantil por año”, mientras que el incremento de la demanda también se debe a “la proliferación de modelos sexuales adolescentes en los medios y en el material de abuso sexual infantil que circula en Internet”.
“En países como Argentina, la ley prohíbe y condena tanto la transmisión como la creación de material pornográfico que involucre a niños. En los últimos años, la Policía Federal, desbarató varias cadenas de traficantes de material de abuso sexual infantil, que incluyen conexiones con países como España, Venezuela, Chile o el Reino Unido”, expresa.


