Sociedad"Muy grande para contratar, muy joven para jubilar"

Detrás del volante: Uber como refugio laboral para mayores de 45 en Salta

Seis de cada diez choferes consultados abandonaron sus profesiones u oficios por falta de oportunidades laborales cuando comienzan a acercarse a las cinco décadas.

María Fernanda  Navarro de Haz
por María Fernanda Navarro de Haz 29 Enero de 2026
29 Enero de 2026
Choferes de Apps
Choferes de Apps .

Dialogar con los choferes de Uber en Salta permite asomarse a un mundo laboral que rara vez aparece en las estadísticas oficiales. Detrás del volante hay historias de profesionales, técnicos y trabajadores con décadas de experiencia que llegaron a la aplicación no por vocación, sino por necesidad.

Algunos eligieron manejar porque los ingresos pueden superar un salario mínimo en empleos formales. Pero muchos otros lo hicieron como última alternativa posible para sostener a sus familias, luego de quedar fuera del mercado laboral tradicional.

Y hay una condición clave que marca la diferencia: tener vehículo propio. Porque quedarse sin trabajo a los 50 años y no contar con movilidad significa, para muchos, quedar directamente excluidos de cualquier posibilidad inmediata de ingreso.

Choferes de Apps
Choferes de Apps

Seis de cada diez, expulsados del mercado formal

Durante un relevamiento realizado a lo largo de tres meses, Gente de Salta detectó que al menos seis de cada diez choferes de Uber de entre 45 y 60 años provienen de otras profesiones u oficios que abandonaron porque no consiguen trabajo o porque fueron despedidos bajo un argumento que se repite: “ya nos consideran viejos”.

“Tengo 50 años, trabajé casi 20 en una empresa de innovación tecnológica. Me desvincularon después de denunciar un robo interno. Ahora no me queda otra que sacar el auto”, relató Alejandro a este medio. Y agregó, con amargura: “Al final no sé si lo mejor es quedarse callado o mirar para otro lado”.

La lista de trayectorias laborales es extensa y diversa: músicos, especialista en seguridad e higiene, profesor de historia, transportistas de larga distancia, chefs, arquitectos, abogada, ingenierosen sistemas, maestros mayores de obra. Salteños y personas de otras provincias que eligieron vivir en Salta y hoy llevan el pan a sus casas manejando.

Son, en cierto modo, afortunados: existen aplicaciones y autos en condiciones mínimas que les permiten no quedarse parados ni pasar hambre. Pero también cargan con la frustración de haber tenido que dejar atrás estudios, pasiones y profesiones no por falta de capacidad, sino por edad.

Uber conducción chofer
Choferes de apps

El limbo laboral a los 50

Alrededor el medio siglo, a partir de los 45 y hasta la edad jubilatoria, la búsqueda de trabajo sigue siendo un desafío estructural. Jorgelina tiene 52 años y 16 de experiencia en el sector público. Desde marzo busca empleo sin éxito. Envió decenas de currículums, asistió a entrevistas, reformuló su perfil profesional. No obtuvo respuestas.

“Para el mercado laboral ya no soy útil, y tampoco puedo jubilarme”, resume.

Como ella, miles de trabajadores de 50 quedan atrapados en un limbo: Demasiado grandes para ser contratados, demasiado jóvenes para retirarse. El problema no es la falta de experiencia, sino un sistema que históricamente penalizó la edad y expulsó a personas con una década o más de vida laboral por delante.

Georgina, trabajadora social de 50 años, fue despedida en febrero tras más de dos décadas en el Área Nacional de Discapacidad. Desde entonces, su rutina se repite: actualizar el CV, enviar postulaciones, asistir a entrevistas que no prosperan. “Mandás 30, 40, currículums y nadie te responde. En algún momento te desanimás y dejás de buscar”, cuenta.

Los rechazos rara vez son explícitos. Simplemente no hay devolución. “Te das cuenta de que la edad influye, aunque nadie lo diga”.

Trabajo
Trabajo y experiencia

Discriminación etaria: datos que confirman las historias

Los testimonios tienen respaldo estadístico. Según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la tasa de ocupación cae siete puntos entre las personas de 50 a 59 años respecto del grupo de 30 a 39. Al mismo tiempo, crece la cantidad de personas consideradas “no económicamente activas”, incluso entre quienes siguen buscando trabajo.

En la práctica, la vida laboral se concentra en apenas dos décadas: de los 30 a los 49 años. Superado ese umbral, las oportunidades se reducen de forma abrupta. En la Argentina, solo 2 de cada 10 ofertas laborales incluyen personas mayores de 45 años. Se estima que unas 800 mil intentan reinsertarse.

“La edad actúa como un filtro invisible”, explica Milagros Abud, coordinadora de la asociación Diagonal. “No te dicen que no por la edad, pero no te llaman. O directamente no podés completar un formulario porque el año de nacimiento no existe”.

Para las mujeres, la dificultad se multiplica. “Estamos doblemente invisibilizadas: por edad y por género”, señala Ana Gambaccini, de la comunidad Ahora Nosotras. “No importa cuánta experiencia tengas. La sensación es que quedaste afuera”.

En Argentina hay más de seis millones de mujeres mayores de 50. Muchas son jefas de hogar; otras intentan reinsertarse tras años dedicados al cuidado. El mercado laboral todavía no ofrece respuestas acordes a esa realidad.

Trabajo
Ahora Nosotras

Todavía no se nota en provincias más chicas, pero en Buenos Aires hay consultoras que avizoran un cambio de rumbo en este sentido, y detectan empresas que comenzaron a incluir trabajadores experimentados más 50, con la esperanza de que se replique en el resto del país.

APPs, síntoma de un problema mayor

El crecimiento de plataformas como Uber, en detrimento además de los históricos taxis y remises, pero que a su vez brindan un servicio más económico a la sociedad; no es solo un fenómeno tecnológico. Es también el reflejo de un mercado laboral que expulsa a quienes todavía pueden y quieren trabajar en otros rubros. “Tenemos experiencia, tiempo y ganas”, repiten muchos de los choferes. Lo que falta —coinciden— no es capacidad, sino oportunidades.

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