El Corso de la Ciudad llegó a su fin después de una temporada de esplendor, trajes coloridos y comparsas que desplegaron todo su encanto.
El final tuvo un sabor amargo porque el clima, que fue el gran aguafiesta de varios fines de semana, obligó a suspender la última jornada de ayer que estaba prevista con un gran despliegue de artistas. Las intensas precipitaciones no permitieron que se pudiera realizar el desfile tradicional.
Los organizadores se disculparon por redes. “Con mucha tristeza queremos informar que, debido a las condiciones climáticas y al alerta emitido por el Servicio Meteorológico, nos vemos obligados a suspender nuevamente la noche del sábado 21 en esta edición del Corso de la Ciudad en el Estadio Padre Martearena”, escribieron en la cuenta del Facebook.
"No es una decisión fácil. Créannos que nadie más que nosotros quiere ver el estadio lleno, las agrupaciones brillando, las plumas al viento y al público disfrutando de esta fiesta que preparamos con tanto amor durante todo el año", continuó el comunicado.

Aquellos que están al frente de la organización aseguraron que “la prioridad es cuidar a la gente. Cuidar al público, a las familias, a cada bailarín y bailarina, a cada músico, a cada integrante que deja el alma en la pista”. La lluvia no solo afecta la asistencia, también pone en riesgo vestuarios, trajes, plumas y todo el sacrificio que hay detrás de cada presentación.
Y agregaron: “Sabemos el esfuerzo que hacen las agrupaciones. Sabemos lo que cuesta cada detalle. Y por eso mismo, desde el respeto y la responsabilidad, tomamos esta decisión pensando en el bienestar de todos”.

El clima jugó en contra del Corso de la Ciudad varios fines de semana y truncó la posibilidad del cierre espectacular que se había soñado pero, dijeron, “hay situaciones que escapan a nuestras manos”.
El año próximo habrá una nueva cita en el Martearena.