La Serenata a Cafayate ya empieza a extrañar a una de las figuras reconocidas de la localidad, que solía agregarle brillo al escenario con su danza alegre y risueña: Mercedes “Mechita” Mamaní dejó de existir físicamente este martes, pero su esencia permanecerá para siempre en la memoria del pueblo cafayateño.
Este miércoles por la tarde, los restos de Mechita fueron velados en el Archivo Histórico Municipal de Cafayate para luego ser enterrados en el cementerio local. Ella era un ícono de la danza y un personaje muy querido por los cafayateños, según le contó a Gente de Salta el profe Sergio Casimiro, un amigo cercano de la bailarina.
“Mercedes Natividad Mamani es un ejemplo de resiliencia, de perseverancia, de constancia, de generosidad. Todas las mejores virtudes las tenía ella. Estamos ante una pérdida irreparable para la cultura local, por lo que ella representaba para Cafayate. Era una cafayateña de pura cepa, idealista, soñadora, emprendedora, guapa. Era la donosa de Cafayate”, recordó Casimiro.
Sergio relató que Mechita siempre se mostró dispuesta a participar en distintas actividades culturales de la localidad. Ya sea en la Serenata, los corsos o como docente de baile, ella decía presente.
“Con esas acciones, de a poco se fue construyendo y se fue convirtiendo en ese ícono cultural que representó a Cafayate durante muchos, muchos años”, explicó.

Sin embargo, su salud se vio muy deteriorada en este último tiempo por la misma edad y su vida se extinguió de forma natural este martes.
“Ella fue una gran amiga. Me acompañó siempre, me ayudó cuando pudo, yo también la ayudé, la acompañé. Yo le hice muchos de los trajes que ella lució en los cursos en Cafayate. Siempre tuvimos una buena afinidad. Ella siempre dispuesta a enseñarme cosas, a contarme, yo a escucharla. Sin dudas es una pérdida lamentable para Cafayate y sobre todo para mi grupo de amigos”, lamentó Casimiro.
Una mujer luchadora y alegre
Al recordar la historia de Mechita, Sergio resaltó que se hizo de abajo, procedente de una familia humilde y que trabajó desde muy chica.
“Ella aprendió danza como autodidacta y después siguió enseñando en una escuela. En ese tiempo, se ingresaba más por conocimiento que por título, y tampoco no existía todavía el título de profesora de danza o de artística. Sin embargo, ella no se quedó con eso, sino que estudió la carrera de educación artística, se recibió de profesora y al poco tiempo se jubiló”, contó Casimiro.

Sergio recordó que un puestito de venta de golosinas que le legó su mamá a Mercedes le sirvió para crecer y hacerse de cosas: “Con ese negocio ella pudo trabajar primero, luego construyó su casa, un hostal, se compró su autito y siguió invirtiendo en su hogar y familia”.
Con su círculo de amistades, Sergio señaló que a Mechita siempre le gustaba festejar sus cumpleaños en un ambiente donde predomine el folclore y la tradición.
“Siempre se festejaba con música carpera, bailando, disfrutando. Ella siempre fue de eso”, indicó.
La figura de Mechita Mamaní llegó a tal punto que el autor Marcelo Cayón le compuso una zamba, llamada “Olor a caña hueca”: Una composición que, según lo dicho por Casimiro, refleja el alma de la bailarina.
“La llamaban la Telesita Cafayateña, porque ella bailaba y bailaba y le encantaba bailar en diferentes escenarios, fiestas, festivales. Siempre fue alegre, divertida y buena gente”, concluyó.
CON OLOR A CAÑA HUECA
Bailarina de mi pueblo
Mechita solo te llaman
bailame una chacarera
solo para mis mañanas.
Cuantos chúcaros salteños
te conocieron muchacha
bailando en la Serenata
hasta que las velas no ardan.
Es costumbre en Cafayate
bailar hasta que amanezca
mientras no se acabe el vino
nunca faltan las parejas.
(Estribillo)
En los ranchos de mi pago
con olor a caña hueca
baila Mecha Mamaní
chacareras, zambas o cuecas.
Junto al fuelle del Acucho
te vieron bailar cerreña
con amigos como el Penco
meta zapatear la tierra.
Baila, baila bailarina
telesita de mi pago
rubia como la algarroba
sabrosa como el damasco.
Se acaba esta chacarera
salgan a buscar pareja
bailarina como Mecha
nunca sentirán tristezas.
Letra y Música: Marcelo Cayón
La Telesita Cafayateña
En una entrevista realizada por la Municipalidad de Cafayate, en 2023, Mechita contó que comenzó a bailar desde muy pequeña, cuando apenas asistía al jardín de infantes.
Ella misma recordaba que tenía “el don de bailar”, una facilidad natural para aprender movimientos y comprender rápidamente lo que le enseñaban sus maestros.
Durante su etapa escolar, exploró distintos estilos: danza española, árabe y diversas expresiones musicales, aunque siempre tuvo una inclinación especial por el folclore, al que definía como lo que más sentía.
Uno de los momentos decisivos de su carrera fue su vínculo con la creación de la Escuela de Música local.
Agradecida de por vida al profesor Godoy, recordaba cómo él la impulsó a asumir el rol de profesora, aún mientras continuaba estudiando. Ese gesto marcó su camino como formadora y multiplicadora de la danza en generaciones de cafayateños.
Su nombre quedó inevitablemente unido a la Serenata a Cafayate.
Allí vivió algunos de los momentos más intensos de su vida artística: subir al escenario, bailar frente a su gente y compartir escena con músicos y artistas que llegaban al pueblo y encontraban en su casa un espacio de encuentro.
Para Mechita, la Serenata no era solo un festival, sino “la fiesta del pueblo”, la expresión más auténtica de la identidad local.
“Morir bailando en este escenario”, dijo en esa entrevista, evocando la canción de La Telesita y dejando en claro el deseo de que su nombre quede ligado para siempre a ese espacio en cada Serenata a Cafayate.