El biólogo molecular y divulgador Estanislao Bachrach planteó en una entrevista una mirada integral sobre el bienestar emocional y propuso un cambio de paradigma: aprovechar la inteligencia del cuerpo —especialmente la intuición— como herramienta para reducir el sufrimiento y alcanzar una mayor plenitud personal.
El especialista sostuvo que el autoconocimiento está al alcance de cualquier persona, aunque muchas veces requiere acompañamiento. “Cualquiera puede acceder, pero no siempre solo. A veces necesitamos un terapeuta, un coach, un amigo o incluso un libro que nos despierte”, explicó en una entrevista para el medio La Nación. En ese sentido, remarcó que el proceso exige disciplina, tiempo y atención, recursos que —según indicó— suelen escasear en la vida adulta.
Uno de los ejes centrales de su enfoque es el rol del cuerpo en la regulación emocional. “Los mejores analgésicos están en el estómago”, afirmó, en referencia a la conexión entre el sistema digestivo y el cerebro. Según detalló, modificar los patrones de respiración puede tener un impacto directo en la percepción del dolor y, sobre todo, en la reducción del sufrimiento. “Cuando cambiás la forma de respirar, calma el dolor y desaparece el sufrimiento”, sostuvo.

El impacto de la meditación en el cerebro
Bachrach destacó que prácticas como la meditación tienen efectos comprobables a nivel neuronal. “Se empieza a modificar la estructura y la función de ciertas áreas del cerebro, especialmente las vinculadas a la atención”, explicó. Meditar, señaló, implica entrenar la mente para enfocarse en un solo punto, lo que fortalece circuitos neuronales asociados al control emocional.
Si bien estos cambios no son visibles a simple vista, pueden observarse mediante estudios como resonancias cerebrales. Sin embargo, el especialista advirtió que el principal desafío es la constancia. “Es como el gimnasio: si entrenás y después dejás, el músculo vuelve atrás. Con el cerebro pasa lo mismo”, comparó.
En los últimos años, la ciencia ha comenzado a respaldar estos efectos con evidencia concreta. “Antes no había tecnología suficiente para medirlo, pero hoy sabemos que la meditación mejora el bienestar”, afirmó. Aun así, insistió en que se trata de herramientas simples y accesibles, aunque requieren compromiso sostenido.
Dolor físico vs. sufrimiento mental
Otro punto clave de su planteo es la distinción entre dolor y sufrimiento. Bachrach explicó que el dolor es una respuesta biológica natural, mientras que el sufrimiento tiene un componente mental y emocional que puede trabajarse.
El propio especialista compartió su experiencia personal con migrañas crónicas. “Me di cuenta de que, además del dolor físico, sufría mucho. Con terapia aprendí a separarlos: ahora me sigue doliendo, pero no sufro más”, relató.
En situaciones de crisis, recomendó que cada persona encuentre sus propias herramientas para gestionar ese malestar. Estas pueden incluir desde técnicas de respiración o meditación hasta el apoyo de vínculos cercanos. “Buscar ayuda no siempre significa ir a un médico; puede ser un amigo, un familiar, alguien de confianza”, señaló.
En definitiva, la propuesta de Bachrach apunta a reconectar con el cuerpo, entrenar la mente y desarrollar hábitos que permitan transitar el dolor sin que se convierta en sufrimiento, en un enfoque que combina ciencia, experiencia personal y herramientas prácticas para la vida cotidiana.