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Fundación Expedición Sonrisa: el poder de “ser vistos” y transformar una infancia

Nacida de una experiencia solidaria que dio la vuelta al mundo, la organización acompaña a niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad a través de padrinazgos, alfabetización y contención emocional sostenida en el tiempo.

Silvia Guzmán Coraita
por Silvia Guzmán Coraita 12 Febrero de 2026
12 Febrero de 2026
Expedición Sonrisa
Expedición Sonrisa .

“El medio mejor para hacer buenos a los niños es hacerlos felices”, dijo Oscar Wilde. La frase resume una verdad profunda: la infancia no se moldea a fuerza de rigidez ni de imposiciones, sino en entornos donde el amor, la escucha y el respeto son protagonistas. Cuando un niño se siente valorado y contenido, desarrolla seguridad emocional; y sobre esa base sólida florecen la empatía, la responsabilidad y la capacidad de convivir con otros. La felicidad no es un premio accesorio en la niñez, es el terreno fértil donde germinan los valores que lo acompañarán toda la vida.

Un entorno cuidado fortalece la autoestima y la confianza. Un niño que crece sabiendo que alguien cree en él tiene más herramientas para enfrentar desafíos, aprender y proyectarse. Esa mirada que valida y acompaña puede cambiar trayectorias enteras.

Expedición sonrisa
Expedición sonrisa

Desde esa convicción trabaja Fundación Expedición Sonrisa. En una entrevista con Gente de Salta, Catalina, su coordinadora general, explicó que la organización nació a partir de una experiencia transformadora: “una vuelta al mundo con un castillo inflable que permitió conocer distintas realidades y, sobre todo, entender que las infancias necesitan ser vistas. Lo que comenzó como una iniciativa solidaria hoy es un proyecto que acompaña a niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad en distintas provincias del país”.

La misión es clara: brindar programas educativos, preventivos y de desarrollo emocional que garanticen oportunidades reales para crecer, aprender y construir un futuro con más herramientas. El acompañamiento comienza desde el primer día que un niño ingresa a la Fundación y es integral y sostenido en el tiempo.

Expedición sonrisa
Expedición sonrisa

Uno de los ejes centrales es el padrinazgo. “La primera sensación es la de ser visto, de saber que alguien piensa en ellos”, explica Catalina. Cuando un niño sabe que hay una persona que lo acompaña y voluntarios que están presentes sábado a sábado, su autoestima se fortalece. Esa presencia constante es clave para que sientan que del otro lado hay adultos que creen en ellos.

La Fundación cumple un rol fundamental como puente entre padrinos y ahijados. Garantiza cuidado, seguimiento y transparencia. Protege la identidad y los derechos de los niños, organiza informes y boletines para que cada padrino pueda conocer los avances, y articula el trabajo semanal de alfabetización junto a voluntarios y una psicopedagoga. El padrinazgo es a la distancia, pero el acompañamiento es concreto y personalizado.

Catalina reconoce que muchas personas pueden dudar antes de comprometerse. “Es normal tener dudas, pero el aporte de una persona puede cambiar la vida de otra. No hace falta cambiar el mundo entero para cambiar una historia. A veces, acompañar a un solo niño puede marcar una diferencia enorme”, sostiene.

Una historia que resume el impacto

Entre los muchos casos que reflejan el alcance del programa, hay uno que sintetiza el sentido del acompañamiento sostenido. Se trata de un joven que hoy tiene 17 años y que, gracias al programa de alfabetización y al respaldo de su padrinazgo, avanzó paso a paso hasta completar su cuadernillo completo.

El logro fue académico, pero también profundamente personal. “Lo más significativo es que, aun después de alcanzar ese objetivo, continúa asistiendo al merendero. Para él, ese espacio se convirtió en un lugar seguro, donde fue contenido y respetado”, cuenta Catalina.

Desde la Fundación remarcan que es natural que quien quiera ayudar tenga dudas. Pero insisten en que no hace falta cambiar el mundo entero para transformar una historia. A veces, acompañar a un solo niño puede marcar una diferencia enorme. Y mientras haya una infancia que necesite ser vista, aseguran, Expedición Sonrisa seguirá presente.

Expedición sonrisa
Expedición sonrisa

El acompañamiento no solo alcanza al niño, sino también al merendero al que asiste, fortaleciendo su capacidad de brindar alimentación y contención a más chicos. A través del padrinazgo recibe materiales escolares, seguimiento personalizado, apoyo en fechas importantes como cumpleaños, inicio de clases y Navidad, y la guía constante de la psicopedagoga.

“Porque cuando una infancia es mirada, escuchada y acompañada, no solo aprende a leer y escribir: aprende que su historia importa”, concluye Catalina.

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