Jose Gomez - Luthier
Tradición viva

José Gómez, el luthier salteño que hace historia con los bombos legüeros

Pertenece a la cuarta generación de luthiers y cuenta con orgullo el oficio que aprendió mirando a sus padres y que hoy transmite a su hijo y a su nieto. Recibió premios en festivales nacionales y músicos de todas partes lo eligen por la calidad de sus productos.

Marianela  Mamaní
por Marianela Mamaní 14 Noviembre de 2025
14 Noviembre de 2025

José Gómez pertenece a la cuarta generación de luthiers (artesano que fabrica, repara, mantiene y ajusta instrumentos musicales de cuerda. Su labor va desde la construcción de instrumentos nuevos, utilizando diversas maderas y técnicas, hasta la restauración de piezas antiguas y la reparación de daños) de una familia que lleva la tradición en las venas, que conoce a fondo los secretos de uno de los instrumentos más característicos de la Argentina, algunos dicen que los mejores se fabrican en Santiago del Estero, pero después de esta entrevista no tengo dudas que el arte de los bombos legüeros vive en la casa de este salteño que lleva adelante el oficio junto a su familia y que, con los años, no sólo obtuvo el reconocimiento de músicos conocidos, sino también en los principales festivales populares donde fue premiado por la calidad de sus productos

José nos recibe en su taller ubicado en la zona sudeste de la ciudad, nos cuenta que comenzó de chico con este oficio, a los 13 años, viendo trabajar a sus padres y abuelos, y desde ahí no paró nunca más. Con el tiempo supo aprender diversas técnicas y también mejorarlas, y armó junto a su familia un emprendimiento que hoy es su orgullo.  

De sus abuelos y padres aprendió no sólo sobre el armado sino también a realizar los parches y arreglos correctos, para que el instrumento no pierda el  sonido característico, y esa es una de las razones por lo que su trabajo es tan buscado: “Después de varios años tomé noción de lo que es la fabricación de un instrumento, la dedicación que hay que darle a cada uno y encontré la pasión en ello”, relata José a Gente de Salta.  

Jose Gomez Luthier
José Gómez -Luthier salteño nos cuenta sobre el arte de la fabricación de bombos (Javier Corbalán)

El taller funciona en el mismo domicilio de la familia, en el fondo de la casa, todo debidamente ordenado: de un lado los troncos más húmedos, esos que deben reposar, por lo menos entre 6 y 8 meses, antes de ser trabajados del otro, el resto de los materiales.

En el medio del patio se ubica una serie de máquinas, además de algunos cueros y otros materiales que usan a diario, en jornadas de trabajo generalmente por la tarde, de entre 8 y 10 horas y que, con los años, el matrimonio ha ido reduciendo ya que “han sido años de mucho esfuerzo, desde muy jóvenes, antes trabajábamos a la mañana, a la tarde y a la noche, con un breve descanso porque necesitábamos levantar la casa, hoy ya estamos más tranquilos”, nos explica la esposa de José.  

De boca en boca, la mejor publicidad   

Sobre cómo fue creciendo el negocio, José cuenta a Gente de Salta que, en plena pandemia, “cuando todos tuvimos miedo por lo que estaba sucediendo y el encierro nos sorprendió de un día para el otro”, el emprendimiento tuvo, sin querer, una “vuelta de tuerca” que les permitió expandirse. Y es que, en ese momento, cuando no había boliches ni peñas habilitadas, la gente organizaba sus propias guitarreadas puertas adentro. Así empezaron los pedidos de distintos puntos de la ciudad que pronto se multiplicaron. “Llegaban los jueves y comenzaban los pedidos, yo salía con mi auto a hacer delivery de bombos y cada fin de semana los pedidos eran más”.   

Otro de los factores que lo ayudó mucho a expandirse y que José destaca son las redes sociales, dada su llegada masiva e instantánea, pudo hacerse conocer de forma muy rápida.   

Jose Gomez Luthier
José Gómez - Luthier salteño nos recibe en su taller (Foto: Javier Corbalán) 

Entre sus clientes más conocidos hay músicos de todos los rincones de la provincia y países vecinos: “El “Negro” Palma, Canto 4, Alma Carpera, “Flecha” Mamaní, músicos de Bermejo, entre tantos otros, son algunos de los que me visitan”, expresó el luthier y agrega: “cuando uno hace un buen arreglo ellos mismos me hacen propaganda de boca en boca”. 

El hombre cuenta que su experiencia le ha enseñado de cada uno de ellos y agradece por eso: “Cada músico es exigente, tiene su tono y he aprendido a observar a lo largo de los años, ellos me exigen y yo también aprendo”. 

La materia prima de sus instrumentos 

Una de las cuestiones más sobresalientes de la entrevista tiene que ver con el material que este hombre usa para la fabricación de los instrumentos y es que la responsabilidad ambiental es crucial para él.  

“La materia prima es el tronco de Ceibo o Pacará, la que consigo por medio de la Municipalidad u otras empresas que me avisan cuando un árbol se cae o deben podarlo. La mayoría de los bombos que hacemos es de troncos de árboles caídos, mientras que el cuero es de vaca, ovejas y corzuelas que provienen de las curtiembres de Cafayate o Molinos”, relata José. 

Y agrega: “Yo jamás podría tirar abajo un árbol”. 

Dice que, con el correr de los años, se hizo conocido por su trabajo y trayectoria en el mundo de la música y hoy por hoy, no faltan los amigos o conocidos que le informan cuando cae algún árbol en algún lugar. 

Jose Gomez Luthier
Arte en la fabricación de los bombos (Foto: Javier Corbalán)

Cosquín y otros festivales 

Casi como un ritual, en febrero de cada año, José y su familia se trasladan a Cosquín, en Córdoba, allí alquilan una casa y se instalan durante la primera quincena. Pero no sólo por trabajo, adonde llegan con un amplio volumen de piezas, de todos los tamaños y calidad, una fabricación que empieza a más tardar en noviembre “para poder llegar a tiempo”, subraya el luthier. 

Con los años, dice José, aprovecha el tiempo de otra manera, entre el trabajo y los afectos, por eso, durante el día se dedican a pasear, descansar y disfrutar, y a la noche, trabajan en la feria mientras dure el festival. 

No obstante, el hombre aclara que Cosquín no es el único festival al que asisten ya que durante el año también se realizan otros y menciona que, en una edición realizada en San Juan, obtuvo un premio importante y uno de sus bombos se expone en la Casa de la Cultura de esa provincia.  

“Participar de una feria es una vidriera para los artesanos, podemos mostrar lo que hacemos y la gente nos conoce”, expresa José. 

El emprendimiento familiar 

En la fabricación de un instrumento intervienen “varias manos”, indica José y en varias partes de la charla destaca la participación de su esposa y su hijo, como así también de otros miembros de la familia que, de alguna u otra manera participan del armado y la logística de esta pyme familiar. 

Asegura que si bien realiza este trabajo desde hace tantos años y lo conoce de memoria, cada instrumento es una nueva pieza y, por lo tanto, es pensada, diseñada y trabajada con la misma dedicación que merece. 

Jose Gomez Luthier
José Gómez - Luthier salteño (Foto: Javier Corbalán)

El luthier menciona el trabajo de su esposa, quien lo acompaña desde hace 30 años y han pasado varios momentos difíciles, lo que los ha forjado no sólo puertas adentro sino en el trabajo en equipo: “Yo antes trabajaba solo, preparaba el cuero y cortaba las piezas de madera, ahora trabajamos en equipo, es m. Ella se encarga de la selección del cuero, del grosor y del sonido, también de la serigrafía, en fin, de toda la parte estética del instrumento”. 

Cada luthier, sin dudas, tiene su forma particular de armar cada pieza, cuenta con técnicas y “secretos” que son la clave para un buen instrumento. 

Para cerrar la entrevista, este luthier salteño nos revela su deseo más profundo: “Yo con lo que ya trabajé, saqué algunos premios y ya está para mí, pero me gustaría que mi hijo y mi nieto continúen con la tradición y puedan convertirse en la quinta y sexta generación de luthiers y que esto continúe en la familia. Yo les dejaré mis técnicas y ellos aprenderán otras, pero me encantaría que esto no se pierda”. 

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