Una bonita y colorida fiesta le dedicaron Rosario y su familia, del pelotero Punto Diversión, de la ciudad de Salta, a la Virgen de Urkupiña, este 8 de diciembre, en gratitud por la salud y el negocio, con una misa, la actuación de un grupo de Tinkus y un encuentro de celebración que reunió a amigos y familiares.
“Yo le hago en esta fecha la fiesta a la Virgen”, contó Rosario a Gente de Salta, luego de salir de la iglesia San Alfonso, donde se celebró la misa.

Desde allí también partió el grupo de Tinkus Fortaleza Norteña, del profesor José Villalba, del barrio San Remo, para rendirle culto a la Virgen, en el marco de esta fiesta organizada por Rosario y su familia.
Con sus coloridos trajes fucsias y azul, consistentes en túnicas y fajas, y con sus sombreros con plumas, los integrantes del grupo, muchos de ellos niños, recorrieron por la calle Leguizamón las cinco cuadras que unen la iglesia San Alfonso con el pelotero, con sus coreografías típicas, que emulan un ritual ancestral de Bolivia con una danza folclórica, interpretada con fuerza y pasión.

“Nosotros celebramos desde hace años a la Virgen, porque mi papá estuvo muy enfermo. Pero te estoy hablando de hace como 18 años. Después teníamos una imagen en la casa, pero nunca le había hecho nada y, hace unos años, se enfermó mi mamá, que gracias a Dios se recuperó, así que decidí hacerle algo como para reunirnos, más que nada”, reveló Rosario, emocionada, al tiempo que destacó: “al principio era con unos amigos que iban a la casa y después, bueno, de a poquito fue llegando gente y se convirtió en esto”.

Además de la misa y del recorrido de los artistas de Fortaleza Norteña, en el pelotero se realizó un festejo íntimo con comida, música y mucha alegría, que reunió a familiares y amigos alrededor de la imagen de la Virgen.
Este tipo de fiestas se reproducen a lo largo y a lo ancho de la provincia, especialmente en fechas como la de este lunes, 8 de diciembre, cuando se celebra el Día de la Virgen de la Inmaculada Concepción.

La imagen de la Virgen del Urkupiña es muy venerada en Salta y en todo el norte del país, con fiestas que la gente hace para cumplir promesas y agradecerle, generalmente en agosto, aunque cualquier momento del año es apto para homenajearla.
Son celebraciones privadas en las que se viste con atuendos especialmente diseñados, se peina, se adorna y se embellece a las imágenes de las vírgenes, para su adoración.

Además, en las casas particulares de muchos devotos preparan altares que mantienen durante todo el año, con flores, velas y la imagen de la Virgen, que puede ser de distintos tamaños.
Se trata de un ritual religioso con origen en Cochabamba, Bolivia, que crece día a día, fundamentalmente en el norte argentino, donde no es raro ver grupos de tinkus o caporales saliendo de las iglesias y bailando por las calles, encabezados por una imagen de la Virgen de Urkupiña.

