Los casos de osteoporosis, que generalmente sufren las mujeres después de la menopausia, están en aumento en rangos etarios más bajos, por lo que la prevención y el diagnóstico temprano hoy constituyen factores fundamentales.
El director del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Clínica Universidad de Navarra (CUN), Javier Escalada, explicó esto en el marco de la conmemoración del Día Mundial de la Osteoporosis, que se conmemora cada 20 de octubre.
Por su parte, la Sociedad Argentina de Reumatología (SAR) detalla que la osteoporosis es una enfermedad en la que los huesos se vuelven más porosos y frágiles, debido a que su densidad y calidad se encuentran reducidas, y de esta manera aumenta el riesgo de fracturas.
Las fracturas asociadas con la osteoporosis son más frecuentes en las muñecas, cadera y columna vertebral, mientras que, en el corto plazo, las fracturas de la columna vertebral pueden causar un dolor intenso y eventualmente resultar en una pérdida gradual del movimiento y la incapacidad de realizar las tareas diarias.
Los hombres y mujeres de 60 años se encuentran ante un riesgo más elevado de padecer osteoporosis que las personas más jóvenes, pero es posible padecer osteopenia (bajo masa ósea) u osteoporosis en edades tempranas.
En mujeres, después de la menopausia y debido a la falta de estrógenos, esta enfermedad crónica es habitual, pero también responde a otros factores como el sedentarismo, el tabaco o el consumo de alcohol.
Según Escalada, los casos de osteoporosis en mujeres más jóvenes están en aumento.
Una patología que limita la calidad de vida

“Se trata de una patología que limita considerablemente la calidad de vida y ante la que hay que fomentar la prevención. En personas mayores puede provocar una fractura de cadera que puede estar asociada a un aumento de la mortalidad”, subrayó el especialista.
Luego, apuntó: “mujeres de unos 40 años, que no se encuentran en un estado ni siquiera premenopáusico y, sin embargo, observamos que en un número creciente de casos ya padecen o están cerca de sufrir osteoporosis”.
La enfermedad, que afecta a un 10% de los mayores de 50 años, se diagnostica mediante una densitometría y suelen detectarse por derivaciones.
Un comunicado de la CUN resalta que, según la Sociedad Española de Reumatología, en España se producen 782 fracturas al día por fragilidad y, sin embargo, solo el 36 % de estas personas recibe tratamiento para combatir la osteoporosis.
Es una enfermedad que se caracteriza por la disminución de la densidad de los huesos, con lo que aumenta el riesgo de fracturas óseas.
“Se trata de una patología que limita considerablemente la calidad de vida y ante la que hay que fomentar la prevención. En personas mayores puede provocar una fractura de cadera que puede estar asociada a un aumento de la mortalidad”, subraya Escalada.
Según la SAR, la pérdida de tejido óseo comienza alrededor de los 40 años, cuando ya no se reemplaza el tejido óseo tan rápido como se pierde, pero en las mujeres esta velocidad de pérdida de tejido óseo aumenta después de la menopausia, cuando los huesos ya no se benefician del efecto protector de los estrógenos.
Los hombres también sufren la pérdida de tejido óseo, pero la velocidad de pérdida es mucho más lenta que en las mujeres.
En esta etapa de la vida, tomar medidas preventivas puede ayudar a retrasar la velocidad de reducción del tejido óseo y disminuir el riesgo de fracturas relacionadas con osteoporosis.
Asegurar la salud ósea en la juventud
No obstante, el mejor momento de la vida para asegurar la salud ósea es durante la juventud.
Para mantener huesos fuertes se recomienda actividad física y una dieta nutritiva que incluya alimentos ricos en calcio, todo acompañado de una regular exposición al sol, que ayuda a la producción de vitamina D.
Las mismas medidas que ayudan a fortalecer los huesos en la juventud también son válidas para el resto de la vida, mientras que, una vez diagnosticada la osteoporosis, existen varios tratamientos disponibles para disminuir la velocidad de la pérdida ósea.
La pérdida ósea sucede silenciosa y progresivamente, y generalmente no existen hasta que ocurre la primera fractura.
Prevención
Entre las soluciones a este problema se destaca la detección a tiempo a través de estudios preventivos entre poblaciones de riesgo: personas con diabetes, con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), en tratamiento crónico con corticoides, o en edades cercanas a la menopausia, entre otros.
“Hay determinados contextos en los que la persona, aunque no reciba la indicación de participar en un programa de detección o screening, debiera por iniciativa propia plantearse la posibilidad de someterse a un chequeo o solicitar que se le haga una densitometría”, consideró el experto de la CUN.

