La prevención de lesiones musculares es uno de los grandes desafíos de la medicina deportiva moderna, y factores como la fatiga, la deshidratación y la sobrecarga siguen siendo, en la mayoría de los casos, detectados cuando el daño ya ocurrió o a partir de percepciones subjetivas del propio deportista.
En ese escenario, un proyecto impulsado desde Salta, denominado BioSpectra, propone un cambio de paradigma: medir objetivamente el estado del músculo en tiempo real para anticipar el riesgo de lesión, uniendo la ingeniería electrónica avanzada con la medicina deportiva de élite, en una colaboración internacional entre España y Argentina.

Se trata de una investigación en marcadores biológicos para el rendimiento de élite liderada por el médico salteño Bladimiro Lenis, becario del CONICET en el Hospital Arturo Oñativia, de la capital salteña, y que desarrolla su doctorado en el marco de una Unidad de Conocimiento Traslacional Hospitalaria (UCTH), una estructura creada para que la investigación científica se realice dentro de los hospitales públicos, a partir de problemas concretos del sistema de salud.
Lenis, que se desempeña en el Laboratorio de Biología Molecular y Citogenética del reconocido hospital, nació y se crió en La Caldera, en el seno de una familia de origen boliviano, estudió Medicina en Cuba entre 2004 y 2010 y, tras regresar al país, se desempeñó como médico en su localidad y en distintos ámbitos asistenciales, para más tarde especializarse en Anatomía Patológica en Tucumán, un área clave para el diagnóstico de enfermedades oncológicas.
De La Caldera a Cuba
"Soy de La Caldera, tengo 40 años, mis padres llegaron de Bolivia buscando un mejor futuro", contó el profesional a Gente de Salta, quien reveló que estudió en la escuela pública "Juana Moro de López", de su pueblo natal, donde creció, y al secundario lo cursó en el Colegio Senado Provincial.
Tras graduarse, se fue "becado a Cuba para estudiar Medicina", y retornó como médico a la Argentina, en septiembre de 2010, con homologación directa de su título.

Lenis apuntó que luego de hacer su especialización en Tucumán, retornó a Salta y comenzó "a frecuentar el hospital Doctor Arturo Oñativia", para "ir haciendo algún tipo de gimnasia con las patologías diagnosticadas" en ese importante centro asistencial, y fue en 2021 que se convirtió en el primer becario del CONICET en ese importante centro sanitario salteño, para trabajar en una investigación sobre cáncer de tiroides y metabolismo, una patología de alta prevalencia en el norte del país.
"Con la reconocida doctora Marta Toscano -directora de la UCTH- presentamos un proyecto", mediante el cual "le ofrecimos al CONICET hacer un estudio de investigación en cáncer de tiroides y metabolismo", teniendo en cuenta que, en esa patología, el Arturo Oñativia es un "hospital referencia en todo el norte", explicó el médico, cuyo doctorado deberá ser certificado por la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Sin embargo, en paralelo, comenzó a gestarse un segundo proyecto con fuerte impronta interdisciplinaria y proyección, más allá del ámbito hospitalario.
Bioimpedancia: la base científica
El punto de partida fue la incorporación de tecnología de bioimpedancia eléctrica, un método que se basa en un principio físico simple: el cuerpo humano está compuesto en un alto porcentaje por agua y, por lo tanto, conduce la corriente eléctrica.
Al aplicar corrientes de muy baja intensidad, imperceptibles para la persona, es posible estimar la composición corporal.
“Con esta tecnología podemos medir cuánta masa muscular, cuánta grasa y cuánta agua tiene el cuerpo, y también diferenciar el agua que está dentro de la célula de la que está fuera”, explicó Lenis, quien precisó que se trata de "una herramienta ya validada y ampliamente utilizada en nutrición y evaluación clínica".
En este caso, el salto se produjo al vincular ese conocimiento con la fisiología muscular y la experiencia deportiva: “Cuando uno analiza las causas más frecuentes de lesiones musculares, la fatiga y la deshidratación aparecen siempre entre las primeras. Y ambas tienen correlato directo con cambios en el contenido de agua de la célula muscular”, señaló.
Los equipos tradicionales de bioimpedancia realizan mediciones globales del cuerpo, mientras que el proyecto de Lenis apunta a algo diferente: medir músculos específicos, según el deporte y la función que cumplen.
"Este equipo mide agua de forma general. Mi pensamiento era que si yo pudiese tener un equipo que lo haga de manera local en un brazo, en una pierna, según el deporte que sea, con esta tecnología y aplicando un protocolo específico, podíamos concluir que nos puede servir para prevenir lesiones", contempló.
El desafío en esa instancia era, justamente, encontrar ese "equipo específico", para facilitar el control de los músculos "en tiempo real", lo que disparó una búsqueda.
La clave: un ingeniero argentino radicado en España
La iniciativa tomó forma a partir del contacto con el ingeniero argentino Santiago Scagliussi, radicado en España y especializado en dispositivos portátiles de bioimpedancia, quien desarrolló un equipo compacto, del tamaño de la mano, originalmente pensado para otras aplicaciones clínicas y que, adaptado con nuevos protocolos, permitiría evaluar regiones musculares puntuales en apenas ocho segundos.
“En el fútbol, por ejemplo, hay grupos musculares que se lesionan con mayor frecuencia, como los isquiotibiales. La propuesta es medir esos músculos antes de la actividad física, de manera rápida y no invasiva, y obtener información objetiva sobre su estado”, detalló el investigador, quien agregó que el equipo desarrollado por Scagliussi "es una cosa muy pequeña, que cabe en la mano, como si fuera portátil, y mide solamente pequeñas regiones".
Luego, contó que "en realidad, lo que él hizo es una tobillera" adaptada a cuestiones vinculadas con “la insuficiencia cardíaca”, por lo que en ese momento se planteó: "él tiene el equipo que yo quiero", aunque ajustado a otros intereses, y decidió contactarlo a través de las redes sociales, mientras iniciaba un curso destinado a "emprendedores tecnológicos", teniendo en cuenta que el de los negocios es "un mundo nuevo, totalmente distinto" al de la medicina.
Allí comenzó un trabajo conjunto con Scagliussi, basado en el intercambio de sugerencias de adaptaciones en su equipo para que “sea funcional a lo que nosotros queríamos e ir evolucionando”, explicó.
Lenis precisó que “al final, pensamos en hacer un dispositivo muy pequeño, portátil, donde cualquier persona lo pueda utilizar”, teniendo en cuenta que se trata de una tecnología apta para la industria aeroespacial, militar, del deporte o veterinaria, entre otras.
Fatiga muscular: de la percepción al dato
Actualmente, la evaluación del cansancio muscular se basa casi exclusivamente en la percepción subjetiva del deportista: “El jugador llega al entrenamiento y se le pregunta cómo se siente. No hay una herramienta que diga objetivamente cuán fatigado está un músculo”, amplió Lenis.
"Con esta tecnología, si vos hoy me decís que estás al 100%, entonces, te mido, te testeo, monitoreo tu músculo y puedo decir cuál es el patrón que me da el equipo cuando me decís que estás al 100%. Luego, te pongo a hacer ejercicio y una vez que terminás te consulto cuán cansado estás y hago otra lectura que me proporciona otro patrón, debido a que suceden cambios fisiológicos en el músculo", precisó.

El médico señaló que "el dispositivo es capaz de encontrar esos cambios", que para un atleta de alto rendimiento "son importantes", porque "nos permite establecer el ritmo de recuperación en cada uno".
"Nosotros sabemos que los 30 jugadores de fútbol hacen la misma actividad, descansan la misma cantidad de horas, comen más o menos lo mismo, pero puede ser que alguno se recupere más rápido o más lento, y de ahí surge quien tiene más probabilidad de lesionarse que el otro", sostuvo.
El dispositivo permitiría así, registrar parámetros fisiológicos y construir patrones individuales, a partir de mediciones repetidas que permitirían identificar cómo es el músculo de un deportista cuando está en óptimas condiciones y cómo cambia cuando aparece la fatiga.
Pero el proyecto va más allá, ya que el verdadero salto se produciría al aplicar inteligencia artificial al análisis de los datos. Mediante estudios prospectivos —es decir, hacia adelante— la idea es registrar las mediciones previas a entrenamientos y competencias, comparando luego los patrones de quienes se lesionan y quienes no.
“Con esa información, la inteligencia artificial podría estimar la probabilidad de lesión antes de que ocurra. No hablamos de certeza absoluta, sino de riesgo”, aclaró.
Prevención personalizada y medicina de precisión
El enfoque se inscribe en el concepto de medicina de precisión, que reconoce que, aunque los cuerpos humanos funcionan bajo reglas comunes, cada individuo tiene tiempos y respuestas diferentes.
“Dos jugadores pueden entrenar igual, descansar lo mismo y alimentarse de manera similar, pero uno recupera más lento. Ese es el que tiene mayor riesgo de lesionarse”, consideró Lenis.
Asimismo, resaltó que “este equipo te hace una lectura en 8 segundos, y te dice que cantidad de músculo, cantidad de grasa y cantidad de agua”, y te establece “el agua que está en el espacio intracelular, lo que significa que está dentro de la célula, y la que está en el espacio extracelular”.
Entonces, “nosotros estamos midiendo esas dos cosas porque usamos diferentes intensidades de corrientes eléctricas”, dijo.
Lenis comentó que “el equipo es hiperamigable, prácticamente imperceptible a la hora de hacer las mediciones, y no tendría que generarte ningún tipo de alergia”.
La posibilidad de contar con alertas en tiempo real —con informes simultáneos para el deportista, el cuerpo técnico y el equipo médico— permitiría ajustar cargas de entrenamiento, optimizar recuperaciones y reducir costos asociados a lesiones en el deporte profesional.

Si bien el fútbol es el primer campo de aplicación, el potencial del dispositivo es amplio, ya que cualquier actividad que involucre músculo podría beneficiarse con esta tecnología, adaptando protocolos según la necesidad.
Tecnología accesible y registro histórico del músculo
Uno de los puntos centrales del desarrollo es su accesibilidad. Se trata de un dispositivo económico, basado en una tecnología de bajo costo, lo que aumenta de manera significativa la posibilidad de adopción masiva.
“No pensamos esto como una herramienta exclusiva para el alto rendimiento, sino como una tecnología a la que se pueda acceder”, explicó Lenis.
En ese sentido, cada medición construye lo que el investigador define como la historia de tu músculo: un registro longitudinal que permite conocer cómo se comporta ese tejido a lo largo del tiempo, en estados de descanso, esfuerzo y recuperación.

Ese historial abre una posibilidad clave: intervenir antes de que la lesión ocurra.
“Si yo detecto que un músculo se está alejando de su patrón normal, puedo actuar antes de que se rompa”, señaló, pero destacó que “el enfoque no se limita a identificar el riesgo, sino también a generar nuevas preguntas clínicas y deportivas: ¿qué hago para devolver a ese músculo su patrón normal?, ¿descanso más?, ¿cambio el tipo de carga?, ¿modifico la hidratación o la recuperación?”.
Costos deportivos y humanos de la lesión
Todo esto, teniendo en cuenta que las lesiones musculares no solo afectan el rendimiento del deportista, sino que implican costos físicos, emocionales y económicos, ya que se traducen en días o meses sin competir, pérdida de continuidad, frustración personal y, en el deporte profesional, inversiones millonarias que quedan fuera de juego.
“Todo lo que sufre un deportista por una lesión y todo lo que le cuesta a un club es enorme. Si podemos prevenir aunque sea una parte de eso, el impacto es muy grande”, sostuvo.
Por eso, el objetivo no es únicamente evitar lesiones, sino optimizar la toma de decisiones en contextos de alta exigencia, donde muchas veces se juega al límite del cuerpo humano.
Más allá del deporte: salud y vida cotidiana
Aunque el fútbol y el deporte de alto rendimiento son el primer campo de validación, donde incluso existe un cliente prácticamente cautivo para esta tecnología, el proyecto apunta a un horizonte más amplio.
“La idea es hacerlo masivo, que no sea solo una tecnología aplicada al deporte, sino a la salud en general y a la vida cotidiana”, afirmó, tras lo que amplió: "Personas que entrenan de manera recreativa, adultos mayores, pacientes en rehabilitación o individuos que realizan actividad física intensa podrían beneficiarse de una herramienta que permita conocer objetivamente el estado de su musculatura.
Validación científica y pruebas en clubes
El equipo investigativo ya proyecta un estudio formal para validar el prototipo a partir de enero, con mediciones sistemáticas que permitan demostrar su utilidad clínica y deportiva, mientras que, en paralelo, existen conversaciones avanzadas con médicos de clubes de primera línea del fútbol argentino, como Racing Club, Lanús, Rosario Central y Platense, instituciones cuyos planteles afrontan múltiples competencias y altas cargas físicas.

Además, se prevé una primera fase de pruebas en Salta, junto a los clubes Central Norte, Juventud Antoniana y Gimnasia y Tiro, para lo que ya se iniciaron los contactos pertinentes, con el objetivo de “demostrar que este primer producto mínimo viable funciona en contextos reales”.
“Queremos mostrar que sirve, que aporta información útil y que puede cambiar la forma en que se cuida al deportista”, remarcó Lenis.
Ciencia, ingeniería y trabajo a pulmón
El proyecto se apoya en un fuerte enfoque interdisciplinario, donde la medicina y la ingeniería convergen para dar respuesta a un problema que hoy no tiene solución objetiva.
“Estamos trabajando a pulmón, con mucho esfuerzo y convicción, tratando de resolver algo que nadie está resolviendo”, reconoció el investigador.
En esa línea, el equipo mantiene abierta una convocatoria a colaboradores: profesionales, instituciones y personas interesadas en sumarse a una iniciativa, que se encuentra en plena etapa de desarrollo.
"Esta es nuestra primera salida al mundo”, definió Lenis.
Un sueño: llegar a la Selección Argentina
El objetivo más ambicioso del proyecto mira al máximo nivel del deporte.

“Nuestro sueño más grande es llegar a un Mundial y brindarle esta tecnología a la Selección Argentina, para que tenga una ventaja deportiva que hoy no tiene nadie”, afirmó el profesional, quien incluso mencionó a Lionel Messi como símbolo de ese anhelo: “Aunque él no lo sabe, estamos trabajando para él, porque es un deportista de élite que nunca va a dejar de hacer deporte y, por lo tanto, siempre tendrá riesgo de lesionarse”.
La proyección a futuro incluye una eventual salida al mercado, pero con una prioridad clara: validar científicamente el dispositivo, aplicar correctamente los protocolos y, llegado el momento, ofrecer un servicio que combine innovación tecnológica, rigor médico y beneficio real para la salud y el deporte argentino.