El Ministerio de Salud de la Nación oficializó una reforma del Sistema Nacional de Sangre que modifica el modelo de donación, moderniza los controles sanitarios y obliga a todos los centros de hemoterapia del país a adecuarse tecnológicamente en un plazo máximo de dos años.
La medida fue destacada este lunes durante la conferencia de prensa del vocero presidencial Manuel Adorni, en su reaparición pública tras varios días de silencio en medio de controversias políticas sobre las que evitó pronunciarse. En cambio, el funcionario centró su exposición en los cambios impulsados por el Gobierno en materia sanitaria y administrativa.
La reforma, instrumentada mediante la Resolución 536/2026, actualiza normas que no habían sido modificadas desde hace más de una década y apunta a transformar el sistema de donación y transfusión de sangre en Argentina.
Uno de los cambios centrales es la eliminación del esquema de “donación de reposición”, mediante el cual familiares o allegados debían conseguir donantes para garantizar cirugías o tratamientos médicos. A partir de ahora, quedará prohibido condicionar la atención sanitaria a la presentación de donantes.
“El sistema pasa a estar basado en la donación voluntaria y habitual”, explicaron desde el Gobierno, al señalar que este modelo mejora la seguridad transfusional y reduce el riesgo de infecciones transmisibles.
Las donaciones dirigidas a pacientes específicos solo podrán realizarse cuando exista una justificación terapéutica concreta.
Otro de los puntos destacados de la reforma es la actualización de los criterios para donar sangre. La nueva normativa elimina restricciones consideradas obsoletas y cambia el enfoque de selección: ya no se excluirán grupos poblacionales completos, sino que se evaluarán conductas específicas de riesgo y evidencia científica actualizada.
Además:
- deja de ser obligatorio el ayuno previo a la donación;
- se recomienda ingerir agua o bebidas con sales antes de la extracción;
- y se redefinen los períodos de espera según factores de riesgo recientes.
El nuevo marco normativo elimina la exclusión de grupos poblacionales enteros considerados de riesgo y propone evaluar solo las conductas del donante (como prácticas sexuales específicas o uso de drogas) y la evidencia científica.
Gracias a los avances en las pruebas de tamizaje, se actualizan los tiempos de espera para donar según factores de riesgo. Se difiere la donación por seis meses para quienes hayan tenido una nueva pareja sexual o más de una pareja sexual en los últimos tres meses y hayan tenido relaciones sexuales anales, hayan utilizado estrategias orales de profilaxis de preexposisión o postexposición, se haya realizado tatuajes, piercings o procedimientos estéticos invasivos, o hayan permanecido en instituciones penales por más de 72 horas.
La resolución también obliga a todos los bancos de sangre y centros de hemoterapia a informatizar registros y garantizar sistemas de trazabilidad completos, permitiendo seguir cada unidad de sangre desde la donación hasta su utilización en pacientes.
En paralelo, el Gobierno avanzará en la reorganización del sistema mediante el fortalecimiento de Centros Regionales de Hemoterapia y la desactivación progresiva de bancos de sangre intrahospitalarios, con el objetivo de centralizar procesos y mejorar estándares de seguridad y eficiencia.

La reforma incorpora además nuevas regulaciones para terapias celulares y productos especiales como el Plasma Rico en Plaquetas (PRP) y el Suero Autólogo Oftalmológico (SAO), cuya producción quedará restringida a establecimientos habilitados bajo la Ley Nacional de Sangre.
Aunque la normativa ya entró en vigencia tras su publicación en el Boletín Oficial, las instituciones tendrán hasta dos años para implementar las adecuaciones tecnológicas y estructurales exigidas por el nuevo sistema.