EconomíaLo que dejó la Expoagro

El plan ganadero de Salta para duplicar el millón de cabezas: RIMI en la mira y advertencia cortoplacista sobre precios de la carne

El sector productivo busca ampliar la producción bovina en la provincia, apoyado en nuevas áreas de desarrollo, financiamiento y un escenario de mercado donde el consumo interno sigue marcando el ritmo.

Juan Ancalle
por Juan Ancalle 16 Marzo de 2026
16 Marzo de 2026
El plan para duplicar el ganado en Salta.
El plan para duplicar el ganado en Salta. Imagen generada a modo ilustrativo.

Duplicar la hacienda”: ese es el objetivo entre ceja y ceja que tiene el sector ganadero de Salta tras su paso por Expoagro en San Nicolás (Buenos Aires), donde dirigentes rurales, empresarios del agro y funcionarios provinciales marcaron presencia en la principal vidriera agroindustrial del país. Eso sí, el plan de multiplicar por dos el ganado necesita “sí o sí”, inversión en dos etapas.

Hoy, según datos de la Sociedad Rural Salteña, la provincia cuenta con alrededor de un millón de cabezas de ganado bovino y el objetivo del sector es llevar ese número a dos millones en los próximos años, apoyado en el desarrollo de nuevas hectáreas ganaderas y en un contexto que, dicen los propios productores, vuelve a mostrar señales de inversión tras más de una década de estancamiento. Aunque el impacto en los precios de la carne, sostienen, tendría que esperar.

Parte de ese diagnóstico se explica por lo ocurrido a nivel nacional donde en los últimos años, el stock ganadero argentino perdió cerca de 10 millones de cabezas, en un contexto de políticas que —según advierten desde el sector— desincentivaron la producción. Con menos hacienda disponible y una demanda que se mantiene tanto en el mercado interno como en el exterior, la oferta de carne quedó más ajustada, una de las razones que explican la presión que hoy muestran los precios.

Alfredo Figueroa.
Alfredo Figueroa.

En la provincia, para llegar a los dos millones de cabezas de ganado, Alfredo Figueroa —presidente de la Rural Salteña— explicó a Gente de Salta que el primer paso pasa por desarrollar nuevas hectáreas ganaderas. Esto implica implantar pasturas y montar la infraestructura básica en los campos, como aguadas, pozos de agua, alambrados y mangas para el manejo de la hacienda.

Recién después vendría la segunda etapa: la incorporación de más animales al sistema productivo, ya sea mediante la compra de hacienda o a través de la expansión de los rodeos mediante la cría, un proceso que —según explican desde el sector— demanda tiempo antes de reflejarse en un aumento efectivo del stock ganadero.

Para dimensionar la magnitud de la apuesta, desde el sector señalan que Salta cuenta con cerca de dos millones de hectáreas con potencial para el desarrollo ganadero. La ampliación de esas áreas productivas es la base sobre la cual se proyecta el crecimiento del rodeo provincial, pero para eso necesitan inversión.

El desafío de financiar la expansión

Para que ese salto productivo sea posible, el financiamiento aparece como una pieza clave. El sector sigue de cerca las herramientas que comenzaron a discutirse en torno a la expansión de las inversiones productivas, entre ellas el Régimen de Incentivo a las Medianas Inversiones (RIMI), una iniciativa que busca promover proyectos de menor escala que los contemplados por el RIGI y que podría aplicarse a desarrollos productivos en el agro.

El esquema, que formó parte del debate legislativo de la reforma laboral, -vigente desde el pasado seis de marzo- apunta a inversiones de entre u$s150.000 y u$s9 millones para empresas catalogadas como micro, pequeñas o medianas, y contempla beneficios fiscales como amortización acelerada en el impuesto a las Ganancias y devolución anticipada del crédito fiscal del IVA para inversiones productivas.

En paralelo, durante la Expoagro también se presentaron nuevas herramientas crediticias para el sector agropecuario. Entre ellas, líneas impulsadas por el Banco Nación con financiamiento para maquinaria agrícola con tasas promocionales —incluyendo créditos al 0% en dólares y préstamos en pesos desde el 19%— que desde el sector productivo observan como parte del paquete necesario para impulsar inversiones en el interior.

A ese menú se suman los créditos denominados “valor producto”, impulsados por el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), un esquema pensado para la ganadería en el que las cuotas se fijan en kilos de novillo: el productor paga el préstamo según su producción y no según las variaciones del precio del mercado.

“Primero hay que desarrollar las hectáreas, implantar pasturas y montar toda la infraestructura necesaria en los campos. Recién después viene el crecimiento del rodeo”, explicó Figueroa.

La advertencia sobre los precios

En ese escenario, desde el sector ganadero advierten que una eventual expansión del rodeo no implicaría una baja inmediata en el precio de la carne. El mercado argentino sigue estando dominado por el consumo interno: alrededor del 70% de la producción se queda en el país, mientras que el 30% restante se exporta, una relación que hace que cualquier cambio en la oferta de hacienda o en el consumo impacte rápidamente en los valores.

El consumo, de hecho, muestra señales de retroceso. Según explicó Figueroa, el promedio actual ronda los 45 kilos de carne vacuna por habitante al año, un nivel que sigue siendo alto en términos históricos pero que refleja una caída respecto de décadas anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por persona.

A esto se suma la dinámica de la propia cadena cárnica. Desde la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores señalan que el precio que llega al consumidor final no depende solo del valor del ganado en pie, sino también de los costos de faena, transporte, distribución e impuestos que se acumulan desde el campo hasta el mostrador.

La Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA)
La Cámara de Matarifes y Abastecedores (CAMyA)

El dirigente rural dejó entrever que el comportamiento del mercado también puede moderar los precios por el lado de la demanda. “Si la demanda frena, los precios se desaceleran”, explicó, al señalar que la recomposición del stock ganadero llevará tiempo.

La ganadería, además, tiene un límite biológico que condiciona el ritmo de expansión. Desde la incorporación de vientres hasta la salida del animal a faena transcurren entre dos y tres años, por lo que cualquier aumento del stock demora varios ciclos productivos en impactar en la oferta de carne. 

Ese plazo coincide, además, con el tiempo que requiere preparar los campos —implantación de pasturas, aguadas e infraestructura— antes de sumar más hacienda. Dato necesario para que el aumento de la oferta pueda cambiar alguna tendencia en precios.

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