El Senado dio luz verde al acuerdo Mercosur-Unión Europea, aunque dejó un sabor amargo en el oficialismo

La iniciativa obtuvo un respaldo transversal inusual, pero una meta que tenía el presidente argentino se cayó a último momento.

Por Redacción Gente de Salta

Javier Milei: se le fue un objetivo personal y lo "primerearon". — web.

Con la media sanción previa en Diputados, que también contó con un respaldo ampliamente mayoritarios, el Senado terminó de ratificar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, incluso con el respaldo del bloque Justicialista. Aunque no fueron todas alegrías para Javier Milei, que estuvo “a nada” de conseguir un objetivo personal.

Minutos antes de terminar la votación de la Cámara alta del Congreso argentino, Uruguay se adelantó y se convirtió en el primer país de la región en conseguir la validación del legislativa tratado comercial, un objetivo que, según se supo, Milei tenía entre ceja y ceja.

Aprobación con amplia mayoría: pocas veces visto en la gestión libertaria.

La sesión comenzó poco después de las 11 y, tras varias horas de debate, el proyecto fue aprobado con 69 votos afirmativos y apenas 3 negativos, un nivel de consenso inusual para la actual administración. El oficialismo consiguió ese número no solo con el respaldo de la UCR, el PRO y bloques provinciales, sino también con el acompañamiento de buena parte del interbloque peronista.

Quiénes votaron en contra

El dato político no es menor. Incluso dirigentes que suelen confrontar con la Casa Rosada optaron por priorizar el impacto que la reducción de aranceles podría tener en las economías regionales. Entre las pocas excepciones estuvieron Eduardo “Wado” de Pedro, Juliana Di Tullio y Cristina López, que votaron en contra.

Con nombre y apellido.

Quiénes ganan

En el Gobierno proyectan que el acuerdo —que configura una de las zonas de libre comercio más extensas del mundo— podría traducirse en un incremento del 76% en las exportaciones argentinas hacia Europa en cinco años, con fuerte protagonismo del complejo agroindustrial.

El traspié presidencial no estuvo en los números, sino en el calendario ya que el tratamiento estaba previsto para el viernes, pero desde la Casa Rosada impulsaron adelantarlo al jueves para intentar que Argentina fuera el primer país del Mercosur en ratificar el tratado. Uruguay debatía el mismo tema ese día y terminó aprobándolo antes.

Yamandú Orsi, presidente de Uruguay.

La ansiedad oficial se notó en la dinámica del recinto donde hubo intentos por acortar la lista de oradores y acelerar la votación. El radical Maximiliano Abad incluso planteó una moción para votar antes, con el argumento de que “es importante para la Argentina ser el primero”. Desde el peronismo rechazaron esa lógica: Daniel Bensusán cuestionó que no existía ningún beneficio concreto por ganar esa carrera simbólica.

Finalmente, el oficialismo optó por no forzar la discusión y asegurar un respaldo amplio. La estrategia terminó otorgándole al acuerdo una validación política transversal, algo poco habitual en la gestión Milei.

La carrera con Uruguay tenía además un componente discursivo: el Presidente abrirá las sesiones ordinarias el 1° de marzo y pretendía exhibir que Argentina había sido la primera en avanzar con la ratificación. No ocurrió, aunque el resultado parlamentario fue contundente.

Lo que falta

Ahora bien, más allá del orden de llegada, lo relevante pasa por lo que viene. El Parlamento Europeo envió el texto al Tribunal de Justicia de la UE para su revisión, un trámite que podría demorar hasta dos años. Sin embargo, la ratificación por parte de países del Mercosur habilita a la Comisión Europea a aplicar el acuerdo de manera provisional con aquellos Estados que hayan cumplido sus procedimientos internos.

Protestas en Europa en contra del acuerdo.

En ese escenario, la discusión ya no es de velocidad sino de implementación. En el caso argentino, restan dos pasos formales: la promulgación presidencial y su publicación en el Boletín Oficial. Luego, la Cancillería deberá notificar a Paraguay —sede administrativa del bloque— y al Consejo Europeo que el proceso interno quedó concluido.

Con esa comunicación, Argentina podrá comenzar a transitar la fase inicial de un acuerdo que redefine su inserción comercial, aunque el debate político por sus efectos reales recién empieza.