Con los últimos datos para cerrar los balances del 2025, recientemente fue el del empleo, se publicó hoy el último informe de actividad económica, que continuó la tendencia observada desde hace ya meses y consolidó un crecimiento del 4,4% impulsado por claros sectores “ganadores”: la intermediación financiera, la explotación de minas y canteras —que incluye minería y petróleo— y el agro.
Sin embargo, ese crecimiento no se trasladó al mercado laboral, donde los mismos sectores que lideraron la expansión mostraron un comportamiento débil —e incluso decreciente— en términos de empleo formal, lo que evidencia, en algún sentido una paradoja: mueven mucho flujo de dinero, que no se traduce en contrataciones, sino, en recorte.
Al grupo de ganadores del 2025, se les suma “Hotelería y restaurantes”, pero a pesar de haber estado por arriba del promedio en crecimiento de actividad, su posición se explicó por el buen movimiento que registró en los dos primeros trimestres; en el tercero avanzó con el pie en el freno, y durante el último trimestre sufrió una caída.

Pese a haber registrado, según el último informe del INDEC, un aumento del PIB -registro de la evolución de la actividad económica generada- del 4,4% y un consumo que subió un 8%, la desocupación en el país alcanzó el 7,5% de la población activa, es decir, al menos 1,7 millones de argentinos que salieron a buscar empleo y no lo consiguieron.
En detalle, los sectores que lideraron el crecimiento en 2025 mostraron una evolución inversa en el empleo formal
Intermediación financiera: pese a crecer 24,7% en la actividad, el empleo pasó de 151,1 mil a 146,8 mil trabajadores, lo que implicó una pérdida de 4,3 mil puestos (-2,8%).
Explotación de minas y canteras: con un avance del 8,0% en el nivel de actividad, el empleo se redujo de 94,4 mil a 86,3 mil trabajadores, es decir, una caída de 8,1 mil puestos (-8,6%).
Agricultura, ganadería, caza y silvicultura: aunque la actividad creció 6,2%, el empleo retrocedió de 321,0 mil a 316,7 mil trabajadores, con una baja de 4,3 mil puestos (-1,3%).
Los sectores estancados
Construcción: el empleo creció levemente durante el año e implicó la incorporación de 3,0 mil puestos (+0,8%) que concretamente significa más un estancamiento que un avance real. En términos de actividad, el sector avanzó 4,3% en 2025, en línea con el promedio de la economía, pero tras el desempeño del 2024, la evolución se puede traducir en rebote.
Suministro de electricidad, gas y agua: registró un aumento del empleo de solo 400 nuevos empleos es decir, (+0,6%), mientras que la actividad creció 0,9% en el año, con un desempeño moderado, el análisis del avance de las empresas de servicios públicos es similar que el de la construcción.
Salta
En la provincia, la tendencia no es muy distinta. En base a la información del Ministerio de Capital Humano, uno de los sectores que más bajas registró en sus planillas de empleo fue, paradójicamente, uno de los “ganadores” según el INDEC: el agro.

El sector de la ganadería y agricultura de Salta, solo en los tres primeros trimestres de 2025, perdió 3.666 puestos de trabajo.
A la paradoja también se sumaron rubros como hotelería y restaurantes e intermediación financiera, actividades que mostraron índices positivos en la actividad económica a nivel nacional, pero que en la provincia evidenciaron retrocesos en el empleo.
La explicación, sin embargo, no responde a una decisión discrecional. Según describen empresarios, parte del fenómeno está vinculado a la incorporación de nuevas tecnologías. En el sector financiero, la expansión de billeteras virtuales y sistemas digitales reduce la necesidad de personal operativo; en el agro, la adopción de procesos como el ordeño automatizado permite producir más con menos mano de obra.
En Salta, experiencias como el tambo de Campo Quijano reflejan esa dinámica, en un contexto donde tampoco se registran aperturas de sucursales bancarias que compensen esa pérdida de puestos.

En el caso de la minería, impulsada por inversiones millonarias bajo el RIGI, el impacto sobre el empleo depende de la etapa de los proyectos. Durante las fases de exploración y construcción, la demanda de mano de obra suele expandirse con fuerza.
Sin embargo, en la etapa operativa —la más prolongada—, la dotación se reduce y se concentra en perfiles técnicos y especializados, lo que limita el efecto multiplicador sobre el mercado laboral.


