EconomíaCon 180 empleos en juego

La Salteña: salarios en cuotas y crisis en una empresa que no deja de vender

El sindicato de la alimentación aseguró que las instancias administrativas están agotadas tras casi 20 audiencias en el Ministerio de Trabajo. En la última década, la planta bonaerense perdió más de un centenar de operarios.

Redacción  Gente de Salta
por Redacción Gente de Salta 15 Mayo de 2026
15 Mayo de 2026
Productos de La Salteña.
Productos de La Salteña. web.

Aunque sus productos siguen ocupando góndolas en supermercados y almacenes de todo el país, la situación puertas adentro de Alijor, la firma propietaria de La Salteña, está lejos de ser estable. La compañía atraviesa desde hace años una crisis financiera y operativa que volvió a encender las alarmas entre trabajadores y sindicatos por el riesgo que enfrentan unos 180 empleos en su planta de Garín, provincia de Buenos Aires.

El conflicto escaló nuevamente luego de que el Sindicato de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (STIA) diera prácticamente por agotadas las instancias de negociación en el Ministerio de Trabajo. Según denunciaron desde el gremio, ya se realizaron cerca de 20 audiencias sin lograr una solución de fondo para la empresa.

La situación genera especial preocupación porque, de acuerdo con los trabajadores, la crisis no estaría vinculada a una caída en las ventas. Por el contrario, sostienen que los productos de La Salteña continúan teniendo una fuerte presencia en el mercado y mantienen niveles de consumo sostenidos, incluso en medio del deterioro económico general.

Planta de Alijor.
Planta de Alijor.

Por eso, desde el sindicato apuntan a problemas internos de administración, financiamiento y funcionamiento operativo como las verdaderas causas del deterioro. “No es una empresa sin mercado”, deslizaron desde el entorno gremial al exponer que la firma produce alimentos de consumo masivo con demanda constante, informó el sitio Mundo Gremial.

El deterioro, sin embargo, no es reciente. Hace aproximadamente diez años la planta de Garín tenía más de 320 trabajadores y actualmente conserva cerca de 180. La reducción de personal se dio en paralelo a una larga secuencia de conflictos laborales, atrasos salariales y medidas de fuerza.

Uno de los primeros episodios fuertes ocurrió en noviembre de 2023, cuando los trabajadores realizaron un paro de siete días por demoras en el pago de salarios. La situación volvió a agravarse en diciembre de 2024 con una huelga de casi dos semanas luego de que la empresa abonara haberes en cuotas.

El punto más crítico llegó en enero de 2025, cuando hubo un cese de actividades durante dos semanas por incumplimientos vinculados a salarios, aguinaldos y vacaciones. Según trascendió, en medio de ese conflicto incluso aparecieron amenazas de cierre de planta por parte de los propietarios. Finalmente, parte de las deudas fueron canceladas tras la presión sindical y las negociaciones oficiales.

A pesar de eso, el escenario nunca terminó de estabilizarse. Por el contrario, el STIA considera que la compañía arrastra problemas estructurales que ya no pueden resolverse únicamente mediante acuerdos salariales o conciliaciones temporales.

  • Noviembre 2023: Paro de siete días por atrasos salariales.
  • Diciembre 2024: Medida de fuerza por 12 días ante el pago en cuotas.
  • Enero 2025: Cese de actividades por dos semanas tras el impago de sueldos, aguinaldo y vacaciones. En este periodo, los propietarios llegaron a amenazar con el cierre definitivo de la planta para amedrentar a los trabajadores, aunque finalmente cedieron y abonaron lo adeudado tras la presión gremial.

En ese contexto, desde el gremio comenzaron a plantear públicamente que la única salida viable para evitar un colapso definitivo sería el ingreso de nuevos inversores o incluso una eventual venta de la empresa que permita recapitalizar y reorganizar la operación industrial.

La situación de La Salteña aparece además en un momento delicado para parte de la industria alimenticia argentina, donde varias empresas vienen enfrentando tensiones financieras, caída del consumo y dificultades para sostener costos operativos. Sin embargo, en este caso el dato que más preocupa es otro: la marca continúa vendiendo y manteniendo presencia comercial, pero aun así no logra salir de la crisis.

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