Aunque no está en duda el peso de la ciudad de Salta dentro del mapa turístico del Norte Argentino, confirmado tanto por cifras oficiales como por la mirada de referentes del sector, el balance de 2025 muestra que el año cerró con un movimiento todavía alto, pero con un dato que, según especialistas del turismo, “preocupa”: la ocupación hotelera promedio no llegó siquiera a la mitad de la capacidad disponible.
Durante 2025, la ciudad de Salta recibió más de 640 mil ingresantes alojados en establecimientos formales, de acuerdo con los registros del Ente de Turismo municipal que, según explican fuentes del sector, se componen de alrededor del 70% de visitantes de origen nacional, mientras que el 30% restante corresponde a turistas extranjeros.

A pesar de la llegada de turistas, la ocupación hotelera promedio anual fue del 44%, es decir, por debajo de la mitad de la capacidad disponible. En diálogo con Gente de Salta, Facundo Assaf, presidente de la Cámara de Turismo, sostuvo que 2025 fue el peor año después de la pandemia, aunque el sector ya venía con temporadas bajas, especialmente en los dos últimos años.

Según explicó, los aumentos en servicios, tarifas y cargas laborales impactaron de lleno en la rentabilidad de los establecimientos, lo que vuelve cada vez más difícil sostener la actividad, tras periodos de pérdida de mercado
“Después de dos años malos, la espalda empieza a ser cada vez más chica”, resumió.
Si bien no mencionó la posibilidad de cierres inmediatos, reconoció que existe preocupación real y que mantener estructuras, en particular las hoteleras de mayor escala, se torna cada vez más complejo.
El comportamiento de las estadías también ayuda a explicar el cuadro. A lo largo de 2025 se registraron 1.491.399 pernoctaciones, lo que arrojó una estadía promedio de 2,3 noches por visitante. Aún en contextos de alto movimiento turístico, los datos permiten interpretar a Salta como “una escapada de finde” más que como un destino de descanso más amplio.

En términos económicos, el impacto total de la actividad durante el año fue estimado en $167 mil millones, una cifra que da cuenta de la magnitud del sector dentro de la economía local, pero que, según advierten los empresarios, no se traduce automáticamente en rentabilidad cuando el negocio opera con ocupaciones por debajo de su umbral de equilibrio.

El contraste se vuelve más evidente al observar la temporada alta de invierno, el período más fuerte para Salta. Durante esos meses, la ocupación hotelera alcanzó picos cercanos al 69%, un desempeño que confirmó la vigencia del destino, pero ayudó a remontar el turismo de la ciudad que cuenta con más de 11.400 camas distribuidas en cerca de 270 establecimientos registrados.
En paralelo, el sector también observa cambios en el mercado interno. Según explicó Assaf, muchos argentinos optaron por vacacionar en el exterior, especialmente en Brasil, atraídos por precios más competitivos medidos en dólares, lo que debilitó uno de los pilares tradicionales del turismo local.
Frente a ese escenario, la estrategia apunta a incrementar el peso del turismo internacional para lo cual Assaf apunta a la promoción externa, la cual considera fundamental.
“Lo que necesitamos es que ese 30% de visitantes extranjeros crezca más, sin descuidar el mercado nacional, que sigue siendo el más importante, pero hoy tenemos que apoyarnos más en el lado internacional”, explicó.
En ese marco, adelantó que representantes del sector participarán en los próximos días de la FITUR, que se realiza en Madrid, con el objetivo de reforzar la presencia de Salta en los mercados internacionales y adaptar la oferta local a las demandas del visitante extranjero.

Los datos difundidos por el ente que coordina Fernando García Soria confirman que la ciudad de Salta es la base del turismo provincial y uno de los principales nodos del Norte Argentino. La capital concentra 7 de cada 10 plazas hoteleras de toda la provincia, casi el 20% de la capacidad del Norte y el 27% de las agencias de viajes del norte argentino, una magnitud que explica su rol estructural dentro del sector.
Sin embargo, el balance que deja 2025 plantea un desafío de fondo: transformar ese peso estructural en un desempeño más equilibrado a lo largo del año, en un contexto de costos en alza, estadías cortas y cambios en el comportamiento de la demanda, que dejaron datos con los que el sector muy difícilmente se acostumbre a vivir.




