Europa se moviliza frente a las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de expropiar Groenlandia por la fuerza. El ministro de Finanzas francés, Roland Lescure, fue contundente: “El chantaje entre aliados de 250 años, el chantaje entre amigos, es obviamente inaceptable”. Sus declaraciones reflejan un frente europeo decidido a no ceder ante presiones externas, en un contexto que combina tensión geopolítica y preocupación por la soberanía de territorios autónomos.
En respuesta a la escalada, Dinamarca ha enviado una “contribución sustancial” de soldados de combate a Groenlandia, según informó el canal danés TV 2. Las tropas aterrizarán en Kangerlussuaq el lunes por la noche y se unirán a las ya desplegadas en Nuuk, la capital, para participar en los ejercicios de “Resistencia Ártica”, diseñados para hacer frente a cualquier intento de ocupación forzosa. Søren Andersen, jefe del Comando Ártico, confirmó que 100 soldados daneses ya se encuentran en la isla.

La tensión coincide con las amenazas de Trump de imponer aranceles más altos a aliados europeos que no permitan la compra de Groenlandia por parte de Estados Unidos. La Unión Europea, sin embargo, ha adoptado una postura firme. El ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, enfatizó que “no nos dejaremos chantajear”, y advirtió que Alemania está lista para contramedidas efectivas, incluidos aranceles de represalia, si se concreta cualquier presión económica.
“Estamos decididos a responder con contramedidas efectivas, incluyendo aranceles de represalia. También prepararemos nuevas medidas de política económica si es necesario, incluso a partir de febrero”, declaró un portavoz del gobierno alemán, subrayando la unidad europea frente a lo que consideran un acto de intimidación inaceptable.

En medio de esta disputa, el primer ministro británico, Keir Starmer, pidió moderación y diálogo entre las partes. Starmer sostuvo que “el futuro de Groenlandia pertenece al pueblo de Groenlandia” y enfatizó que los conflictos comerciales o territoriales “no benefician a nadie”.
El escenario actual refleja una tensión inédita entre aliados históricos: Dinamarca refuerza su presencia militar, Francia y Alemania prometen respuestas económicas y diplomáticas, y Reino Unido apuesta por la moderación y los valores democráticos. La disputa por Groenlandia se ha convertido en un termómetro de las relaciones transatlánticas y de la capacidad de Europa para mostrar unidad frente a presiones externas.

