Este jueves se desarrolló una nueva audiencia del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, ocurrido el 4 de agosto de 2023, en el barrio privado El Tipal, de la zona oeste de la capital salteña, y en ese marco declaró Héctor Agustín Mendoza, quien mantuvo una relación con la víctima en los meses previos al crimen.
En esta cuarta audiencia del proceso oral y público y tras la reconstrucción del hecho que se realizó en la jornada de ayer, el relato de Mendoza expuso con crudeza el miedo, la angustia y el deterioro emocional que, según sostuvo, atravesaba la mujer en su vida cotidiana, especialmente en sus últimos días de vida.
Mendoza contó que conoció a Mercedes a fines de abril en un gimnasio y que rápidamente iniciaron una relación “muy linda”, porque “era muy fuerte” lo que sentían, aun sabiendo que ambos estaban casados.
Según su testimonio, durante las primeras semanas evitaron hablar de sus respectivas vidas familiares, pero pronto comenzó a advertir signos de malestar.

“Era una persona alegre, con mucha luz, siempre riéndose de todo, excepto cuando salía el tema de su marido”, recordó, tras lo que describió que esas circunstancias le generaban un cambio marcado en su actitud: “Parecía una niña asustada”.
El testigo relató que, a mediados de junio, Mercedes intentó plantearle la separación a su esposo, José “Jota” Figueroa Juncosa, pero la conversación no prosperó.
“Él le dijo que no coincidía y dio por terminada la charla”, señaló, y desde entonces, según Mendoza, ella no volvió a tener la oportunidad de avanzar en ese sentido, pese a sus reiterados intentos.
Las discusiones de la víctima con el esposo se intensificaron
Luego, el hombre aseguró que, con el correr de las semanas, las discusiones en el matrimonio se intensificaron.
En julio, Mercedes le confió que su marido le había descubierto una mentira, ya que sabía que no había ido a un cumpleaños en el que supuestamente ella estaba, y que temía una reacción violenta. “Me dijo: ‘Agustín, preparate por lo que se nos viene porque explotó la bomba’”, recordó.
El hombre afirmó que la víctima vivía con miedo constante: “Ella le tenía pánico, y eso era evidente”, insistió, y sostuvo: “recibió mucha violencia de él,física no se pero psicológica seguro”, tras lo que declaró que Mercedes le confesó que su esposo ya “la había ahorcado en otra ocasión”.
“Me dijo: ‘Por estas cosas es que nunca pude separarme’”, sostuvo el hombre, que es administrador agropecuario y que en junio de ese año se separó de quien era su esposa.
También mencionó amenazas reiteradas vinculadas a sus hijos: “Le decía que se los iba a sacar, que no iba a tener dónde vivir, que los chicos iban a elegir con quién quedarse”, indicó, y en ese contexto, la describió como “una madre fabulosa”, profundamente preocupada por el bienestar de los menores y por la influencia que su pareja ejercía sobre ellos.

El testimonio hizo foco en los días previos al crimen, y relató que el jueves 3 de agosto Mercedes llegó a su casa en estado de extrema angustia: “Llorando, temblando, muy nerviosa”.
Dijo que incluso miraba constantemente por la ventana, convencida de que su esposo la seguía.
“Estaba totalmente colapsada”, afirmó. Ese mismo día, intentaron buscar ayuda profesional, pero no lograron conseguir un turno inmediato.
Esa noche, pese a que ella no quería regresar a su domicilio, Mendoza reconoció que la instó a hacerlo: “Le pedí que fuera a tranquilizar las cosas y a ver a los chicos”, explicó.
Fue la última vez que la vio.
Al día siguiente, según relató, Mercedes le envió mensajes desde temprano. Él respondió el último a las 8 de la mañana: “Lo leyó, pero no me contestó más”, dijo.
Durante su declaración, Mendoza también explicó por qué eliminó los mensajes de su teléfono tras el hecho: “Sentí mucha culpa”, expresó, y agregó que en esos días posteriores al crimen “leía y releía las conversaciones y escuchaba los audios”, y se daba cuenta que nunca había dimensionado “la pesadilla” que atravesaba la víctima en su hogar.
“Nunca me imaginé que alguien podía hacer algo así. Que fuera tan malo”, concluyó.

El testimonio estuvo atravesado por momentos de fuerte carga emocional y, al finalizar, el testigo se quebró y se abrazó con la madre y la tía de Mercedes.
Luego permaneció un par de minutos en la sala de audiencias, hasta que personal policial lo invitó a retirarse.
Otros testimonios en esta audiencia
Antes de su testimonio, declararon dos amigos del acusado y de la víctima, Andrés Cúneo y Francisco Vázquez, quienes coincidieron en que un par de días antes del hecho almorzaron con FIgueroa, quien les contó estaba en un proceso de separación, y les mostró estar angustiado y triste por la situación.
Dadas las circunstancias, ambos amigos lo incentivaron a que se separe y lo apoyaron en la decisión de buscar una casa para mudarse.
Cúneo dijo haber recibido un mensaje de voz a través de WhatsApp, de Figueroa, en la mañana del viernes, en el que le dijo: “Perdón amigos. No pude con esto, Los quiero”.
A partir de allí comenzó una búsqueda, junto a Vázquez, para dar con el amigo y con su esposa, y en ese contexto, llamaron al sistema de emergencias 911, para alertar que estaban desaparecidos.
En ese momento, la Policía los citó en El Tipal y cuando llegaron escucharon por la radio interna de la fuerza el reporte de un homicidio, por lo que se dirigieron de inmediato al lugar, donde estaba el vehículo con la pareja en su interior, y encontraron a la madre, el hermano y la cuñada de la víctima.

“No me acerqué a la escena porque todo era muy tétrico”, dijo Cúneo, quien agregó que todo parecía “una película de terror”.
Al referirse a Kvedaras, Cúneo sostuvo que “era muy buena persona, muy simpática, buena amiga y buena gente”, mientras que de Figueroa destacó también que “era muy buen amigo, muy buena persona, generoso y cuando uno lo llamaba siempre estaba”.
En tanto, Vázquez expresó que la víctima era “una persona muy simple, alegre y muy frontal, que te decía lo que sentía y lo que pensaba de frente, sin vueltas”.
La primera testigo de la audiencia de este jueves fue Alejandra Jiménez, la tía de la joven asesinada, que reside en España.
En un emotivo relato, en el que, entre lágrimas, recordó a la víctima como “una chica llena de vida, amiguera y muy familiera”, y reveló que el día en que asesinaron a Mercedes fue “el peor” de su vida, porque sentía a su sobrina como “una hija”.
“Para mí siempre hubo dos Mercedes, una antes de Jota y otra después de Jota”, expresó la mujer, quien agregó que siempre notó “un trato distante” del esposo hacia ella: “tenía una mirada que no me gustaba”.
Asimismo, consideró que a Figueroa “le molestaba esa luz que Mercedes tenía”, y resaltó: “él trataba de apagarla”.

El juicio
El juicio comenzó el 1 de abril pasado, y está a cargo del Tribunal de Juicio integrado por los jueces Cecilia Flores Toranzos, que lo preside, Eduardo Sángari y Leonardo Feans, mientras que el Ministerio Público está representado por la fiscal de Unidad de Femicidios (UFEM), Luján Sodero.
Además, actúan el abogado querellante Jorge Ovejero; los defensores Juan Casabella Dávalos y María Gabriela Martínez, y la doctora Martha Bustos, que interviene por la Asesoría de Incapaces.
El proceso, que está programado que se extienda hasta los primeros días de mayo, continuará mañana, con la declaración de nuevos testigos.
Los hechos en El Tipal
El viernes 4 de agosto de 2023, la tranquilidad del barrio privado El Tipal se vio abruptamente interrumpida por el horror, cuando el cuerpo sin vida de Jiménez Kvedaras fue encontrado en el interior de un vehículo marca Volkswagen Taos, en una calle del club de campo, junto a Figueroa, que presentaba una herida profunda en el cuello y signos vitales débiles, en un supuesto intento fallido de suicidio, tras cometer el femicidio.
Según las primeras investigaciones, todo se desencadenó a partir de una discusión en la vivienda que compartían, en ese barrio privado, y la disputa que escaló rápidamente hasta la violencia física.
La autopsia reveló que Mercedes murió por asfixia mecánica mixta, producto de un estrangulamiento y sofocación combinados, en un ataque prolongado que le arrebató la posibilidad de defenderse.
Además, el informe forense registró más de cuarenta lesiones por golpes halladas en el cuerpo de la mujer, lo que expuso la brutalidad del ataque.

