Un hombre oriundo de la provincia de Tucumán, acusado de realizar maniobras fraudulentas mediante grupos de Telegram donde se ofrecían descuentos del 50% para el pago de servicios y facturas, fue condenado este viernes en Salta, a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional y deberá pagar $14 millones a modo de reparación, que serán destinados a fines sociales y humanitarios.
La condena se logró en un juicio abreviado, al que el acusado, identificado como Eber Manuel Pucheta, oriundo de Tucumán, llegó como autor del delito de estafa por el uso indebido de datos de tarjetas de crédito en múltiples hechos.
Luego de recibir la confesión del acusado y con el acuerdo de las partes, la jueza del distrito Judicial del Centro, Paola Marocco, condenó a Pucheta a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional y al cumplimiento de reglas de conducta.
Además, en concepto de reparación integral, el ahora condenado deberá pagar la suma de 14 millones de pesos destinados a fines sociales y humanitarios, que serán distribuidos entre el área de Salud Pública y Defensa Civil de la provincia.
Realeza Salteña XX
La fiscal penal especializada en Ciberdelincuencia, Sofía Cornejo, representó al Ministerio Público Fiscal en la audiencia de juicio desarrollada este viernes.
La investigación se inició a partir de denuncias relacionadas con ciberestafas cometidas a través de un grupo de Telegram denominado en ese momento “Realeza Salteña XX”, donde ofrecían un servicio de “pago de facturas” con un descuento del 50% sobre el valor consignado en la factura a pagar.
Para ello, el “cliente” -titular de la factura- debía transferir ese monto a una cuenta indicada por el administrador del grupo y, posteriormente, recibía la constancia de que su factura fue pagada en su totalidad.
La maniobra defraudatoria era posible, ya que este grupo de estafadores adquiría de manera ilegal datos de tarjetas de crédito de terceras personas y con ellas pagaba las facturas de sus “clientes” por el valor total, quedándose con el dinero que recibían de ellos.
Las tareas investigativas permitieron identificar perfiles y cuentas vinculadas a la maniobra, además de rastrear movimientos financieros millonarios.