Llevaba 14 kilos

La marca de Delfín Castedo, de Salta al sur argentino: Un camionero que consumió la cocaína que transportaba fue apresado al salirse de control

El inicio de una historia: El 25 de julio de 2025, una llamada anónima al 911 rompió la monotonía de la División Comisaría Segunda de Caleta Olivia. La voz al otro lado de la línea alertaba sobre la presencia de un camionero en un estado de evidente alteración.

Por Redacción Gente de Salta

la marca de Delfín Castedo (1) — .

La justicia federal de Caleta Olivia, con el peso de la ley en sus manos, dictó un veredicto ejemplar. N.A., un camionero cuyo nombre ahora quedará marcado por la infamia, fue condenado a cinco años de prisión.

Su delito: transportar más de 14 kilogramos de cocaína de una pureza escalofriante que tenía la inconfundible marca del delfín, la “merca registrada” de Delfín Castedo.

Delfin Castedo, detenido.

La homologación del acuerdo, impulsada por la Sede Fiscal Descentralizada bajo la dirección del fiscal federal Lucas Colla, fue sellada por el juez federal subrogante Claudio Vázquez. 

La acusación fue contundente: N.A. era culpable de tráfico de estupefacientes en la modalidad de transporte. Apenas seis meses transcurrieron desde su detención hasta este momento de inflexión, un testimonio de la eficiencia judicial en este caso particular. 

Ahora, la sombra de la condena se extiende sobre el transportista, quien deberá enfrentar la penitencia en la inhóspita Unidad N°6 del Servicio Penitenciario Federal en Rawson, un lugar donde la esperanza a menudo se desvanece entre los muros.

Unidad N°6 del Servicio Penitenciario Federal en Rawson

Pero la justicia no solo implica la privación de libertad. La sentencia también conlleva una inhabilitación absoluta durante el tiempo de la condena, impidiéndole ejercer cualquier actividad que pudiera facilitar la repetición del delito. 

Además, N.A. deberá afrontar una multa punitiva de 46 unidades fijas, una suma considerable que asciende a 5.520.000 pesos. 

Como corolario, el juez ordenó el decomiso de un arma de aire comprimido y del teléfono celular, herramientas de su ilícito negocio, así como la destrucción de la droga, borrando físicamente cualquier vestigio de su transgresión.

El hilo de los acontecimientos

.
El 25 de julio de 2025, una llamada anónima al 911 rompió la monotonía de la División Comisaría Segunda. La voz al otro lado de la línea alertaba sobre la presencia de un camionero en un estado de evidente alteración, refugiado en el predio de la empresa Transporte Vesprini. El denunciante, con la visión ampliada que otorgan las cámaras de seguridad, sospechaba que el hombre podría ocultar un arma de fuego dentro del camión.

Transporte Vesprini.

El informante proporcionó detalles precisos. N.A., empleado de la empresa, llevaba tres días pernoctando en un camión Scania sin acoplado, estacionado en el predio. 

Su viaje, iniciado el 16 de julio desde Cañuelas, provincia de Buenos Aires, se había visto truncado por fallas mecánicas en el vehículo. La quietud del camión, varado como una ballena en la arena, contrastaba con la inquietud que emanaba de su ocupante.

Cuando los agentes policiales llegaron al lugar, se encontraron con una escena caótica. 

N.A., con movimientos erráticos, arrojaba objetos desde el camión, como un náufrago intentando enviar señales de auxilio. Luego, descendió con dificultad y, aferrando un objeto rectangular, se dirigió a un galpón de la empresa. Tras una breve estadía, se encaminó hacia otro camión, un Volvo cerrado con llave. La tensión se acumulaba en el aire, presagiando la tormenta.

La fuerza de seguridad  activó el Procedimiento Operativo Estándar (POE) y solicitó la intervención de personal especializado. Los intentos de diálogo con N.A. fueron en vano. 

El camionero, visiblemente fuera de sí, exhibía excitación, nerviosismo y rastros de sangre en la nariz, una evidencia palpable de su descontrol y consumo.

 Durante su inmovilización, forcejeó con los agentes, y un paquete rectangular conteniendo una sustancia blanquecina cayó al suelo. 

La fiscalía, al ser informada de los hechos, solicitó de inmediato el allanamiento del galpón y las instalaciones de la empresa, así como la requisa del camión Scania. Dada la evidente alteración del camionero, se dispuso su traslado al hospital zonal para una evaluación médica. La prioridad era salvaguardar su integridad física y determinar el origen de su estado, antes de que la situación escalara aún más.

Narcocriminalidad de Caleta Olivia

El resultado de las medidas fue abrumador. La División de Narcocriminalidad de Caleta Olivia confiscó más de 14 kilogramos de cocaína (el pesaje exacto arrojó 14.011,5 gramos), cuidadosamente ocultos en 14 bultos debajo del gabinete del camión. Además, se incautó una pistola de gas comprimido dentro de la cabina, un símbolo de la violencia latente. 

El peritaje químico posterior reveló un dato escalofriante: la sustancia presentaba un grado de pureza cercano al 99%, otra de las marcas distintivas del Clan Castedo, cuyo líder fue capaz de tener un dominio absoluto de la frontera Argentina - Bolivia, con la provincia de Salta como epicentro fundamental para las operaciones narcocriminales que durante décadas se llevaron a cabo. Pasó de dominar la frontera norte, a estar prófugo de la Justicia durante una década -desde el 2006 hasta el 2016- a ser condenado a prisión perpetua.

Desde el mafioso asesinato de la pequeña productora Liliana Ledesma en Salvador Mazza, en 2006, el Patrón del Norte estuvo prófugo de la Justicia. Sin embargo, el clan siguió operando y traficando toneladas de droga -cocaína-. Ledesma había denunciado que los hermanos Castedo, junto con el por entonces diputado romerista José Ernesto Aparicio -fallecido-, habían cerrado la frontera norte para comercializar droga. Tres días después apareció muerta.