A pesar de un año bastante maratónico en el Congreso para lo que suele ocurrir en años electorales, los legisladores faltaron mucho, algunos por campaña otros por licencias de diversos tipos.
Salta quedó bien parada gracias al diputado nacional por LLA, Julio Moreno Ovalle, con asistencia perfecta, seguido por su compañera de bancada, Emilia Orozco con una falta. Los diputados salteños Pamela Calletti y Pablo Outes, por Innovación Federal, el bloque más faltador de todos, ayudaron al promedio negativo al ser de los legisladores que más ausencias tuvieron en el recinto. En el medio quedaron por el mismo bloque la cerrillana Yolanda Vega con tres ausencias, una con aviso y Emiliano Estrada, con tres ausencias sin aviso.

El podio de faltazos lo encabeza el más adulto de la Cámara pero también más polémico por un comentario desubicado que se le escapó al micrófono: el chaqueño Gerardo Cipolini.
Lo cierto es que solo el 27% de los diputados nacionales tuvo en 2025 asistencia perfecta a las sesiones, registrándose casos extremos como el de quien más faltas acumuló a lo largo del año, que tuvo un porcentaje de ausentismo del 78%: El diputado radical chaqueño Gerardo Cipolini, polémico por sus declaraciones en una de las pocas sesiones a las que asistió cuando se le escapó algo impropio por el micrófono.

Al ser el mayor de la Cámara, le valió el privilegio de encabezar la sesión preparatoria del 3 de diciembre pasado, en la que juraron los nuevos diputados nacionales. A sus 82 años de edad, Cipolini tiene dos años más de mandato, pero en 2025 figuró ausente en 11 de las 14 sesiones realizadas durante el período ordinario. En ocho figuró con licencia. De tal manera, el diputado chaqueño que justamente en esa sesión protagonizó un escándalo al hacer comentarios sexistas que luego intentó negar sin éxito, solo tomó parte del 22% de las sesiones del año pasado.
En segundo lugar quedó un diputado de Unión por la Patria, el santiagueño José Gómez. Más joven que Cipolini -tiene 63 años-, este diputado que responde al gobernador Gerardo Zamora faltó a 10 sesiones (el 71%).
Completan el podio de los que registran más faltazos a las sesiones tres diputados. Manuel Aguirre, del bloque Democracia para Siempre, que concluyó su mandato en diciembre pasado y faltó a 8 sesiones (una con licencia), y dos miembros del bloque Innovación Federal, el misionero Alberto Arrúa y el rionegrino Agustín Domingo.
Asistencia de los salteños
A pesar de ser el mayor entre los legisladores salteños, con 71 años, el contador Julio Moreno Ovalle les pasó el trapo a todos, no faltando a ninguna sesión, ni tampoco a ninguna actividad de la Cámara en general, le confirmó el diputado a Gente de Salta.
A las dos ya mencionadas faltadores de Innovación Federal hay que sumar al salteño Pablo Outes, con 7 faltazos, y a la presidenta del bloque, Pamela Calletti, con 6; ninguno de los miembros de esa bancada que hasta el año pasado tenía 8 miembros tuvo asistencia perfecta: los que menos se ausentaron, lo hicieron en 3 sesiones.

También por Innovación Federal de Salta, la cerrillana diputada Yolanda Vega, tuvo tres ausencias, una con licencia; el exdiputado Emiliano Estrada tres sin licencia; la actual senadora nacional, Emilia Orozco, de La Libertad Avanza, una falta sin aviso; y el libertario Julio Moreno Ovalle no figura con falta alguna.
¿Qué performance tuvo La Libertad Avanza? El 62% de sus miembros registraron ausencias a lo largo del año, siendo la más “destacada” en ese sentido la misionera Florencia Klipauka Lewtak, quien concluyó su mandato el 10 de diciembre pasado y registró 6 faltazos el año pasado. Le siguen Rocío Bonacci y Romina Diez, quienes no estuvieron en 4 sesiones.
José Luis Espert tuvo 3 faltas, cuando en vísperas de las elecciones de octubre debió renunciar a su candidatura y pedir licencia, envuelto en un escándalo por su relación con el ya extraditado “Fred” Machado.
Volviendo a los santiagueños, esa provincia tiene una característica inédita: todos sus diputados son zamoristas. Y el presentismo de sus miembros no es su característica más saliente. Al ya citado caso de José Gómez, el segundo diputado más faltador del año pasado, hay que sumar a Ricardo Daives con 6; Celia Campitelli con 5; Bernardo Herrera con 4; y ya con números menos llamativos Estela Mary Neder (3), María Luisa Montoto y Nilda Moyano (ambas con 2).
En el Pro, la diputada con más ausencias fue la chaqueña Marilú Quiroz, con 6; en tanto que el chubutense Jorge “Loma” Ávila fue el más faltador de Encuentro Federal, con 7.

Año cargado
El año 2025 fue un año muy intenso en la Cámara de Diputados. Con un número de sesiones que superó la media, tratándose de años electorales en los que habitualmente la actividad legislativa disminuye significativamente. Por el contrario, el recinto fue abierto tantas veces que para encontrar un número similar para un año electoral hay que remontarse a 2017.
Catorce fueron las sesiones desarrolladas a lo largo del último año durante el período ordinario, incluyendo tres informativas y un homenaje. Un año en el que la oposición aprovechó la condición minoritaria del oficialismo libertario para ponerlo tantas veces como pudo contra las cuerdas.
En ese contexto, La Libertad Avanza tuvo que poner en práctica la única alternativa que les queda en esas circunstancias: actuar a la defensiva y tratar de evitar sesionar todo lo que pueda. No siempre lo logró; mejor dicho, la mayoría de las veces no lo consiguió, pero para tal fin necesitó contar con todos los miembros disponibles: propios y aliados.
La oposición, por su parte, debió esmerarse para concretar las sesiones que pidió. Que en definitiva fueron prácticamente todas las realizadas durante un período ordinario en el que La Libertad Avanza no pudo aprobar ni una ley propia: Solo el decreto de necesidad y urgencia autorizando las negociaciones con el FMI por la deuda.
La oposición le infligió al Gobierno una sucesión de derrotas. Solo cinco de las sesiones que convocó fracasaron. Y para eso, necesitó también contar con la mayor cantidad de diputados disponibles para asegurarse el quórum: si lo conseguía, tenía la certeza de terminar aprobando la mayoría de la agenda de la sesión en cuestión.

En ese contexto, el Gobierno debió esforzarse al máximo para tratar de desarmar las sesiones, o bien evitar el número suficiente para que la oposición consiguiera los dos tercios, o la mayoría para las leyes que se proponía aprobar. No siempre lo consiguió.
Para esa tarea recabar las asistencias, parlamentario.com consideró solamente el período ordinario, que va del 1° de marzo al 10 de diciembre, y no contempló las sesiones en minoría -hubo dos-.
Sí se tuvieron en cuenta las tres sesiones informativas realizadas con el jefe de Gabinete -dos informes de gestión y una interpelación-, y la sesión de homenaje que se realizó en memoria del Papa Francisco. Cabe destacar que en esas cuatro sesiones se registró un número de ausentes mayor que el de las sesiones especiales, aunque obviamente el quórum se alcanzó.

