La Chocolatería Los Díaz es un emprendimiento netamente salteño que poco a poco fue evolucionando y, con apenas 18 años de historia, ya supo introducirse en el corazón de los salteños, a partir de los aromas y los sabores del chocolate, a lo que luego se le sumaron el café y los helados, especialmente el de pistacho, que hace furor entre sus clientes.
En una charla con Gente de Salta, Macarena Díaz abrió las puertas de la chocolatería para contarnos su historia, tejida con recuerdos de la infancia, y mostró cómo una tradición familiar se transformó en el puntapié inicial de un negocio que, con mucho esfuerzo y dedicación, se convirtió en próspero.

El inicio de esta historia se remonta a las manos expertas de la abuela de Macarena, que cada Pascua preparaba un único y enorme huevo de chocolate para toda la familia: “Mi abuela hacía un huevo de Pascua enorme para toda la familia, y era como una tradición romperlo”, dijo.
En una oportunidad, cuando la abuela se enfermó, fue su papá, Leo Díaz, quien "empezó a hacer el huevo de Pascua", para no romper la tradición.
"Todo comenzó en 2007 o un poco antes, quizás", expresó Macarena Díaz, y comentó que, en un momento dado, se rompió "ese molde gigante" y en Salta no se conseguía ese tipo de insumos todavía, "así que, al pedirlo de Buenos Aires, se tenía que hacer una compra mínima, lo que lo obligó a adquirir moldes de bombones".
Ese fue el primer paso de esto que pasó a llamarse Los Díaz, ya que al llegar el molde del huevo con los de los bombones, la familia se dio cuenta que en Salta "no había bombonerías artesanales", ni "los insumos necesarios" para hacer "productos de calidad en cuanto al chocolate, de forma artesanal, con chocolate cobertura, que es muy distinto al chocolate baño, que comúnmente se usa para hacer los huevitos de Pascua artesanales en las casas".

El padre de Macarena se dio cuenta así que "había un mercado, un nicho para explotar", por lo que comenzó en su casa, con "dos moldes y muchas ganas, por supuesto, de emprender", aunque “en ese momento no estaba en auge la palabra emprender o emprendedor, por lo que él simplemente lo inició como un hobby de fin de semana”, con la ayuda de su esposa.
En tanto, sus tres hijos, de los cuales Macarena es la mayor, se dedicaban por esa época a "comer los bombones", según ella misma contó: "era nada más esperar al fin de semana para que nos regalen algunos de los bombones que salían mal", con cuidado de no empacharse.
“Así es que empieza, haciendo los fines de semana, para vender a la familia, los amigos, amigos de amigos, y de repente hacían diez kilos, que eran unos mil bombones más o menos, y era un montón. Se pasaban todo el fin de semana haciendo, con los pocos moldes que tenían, entonces el proceso era súper largo y tedioso, templando el chocolate a mano, calentando, haciendo todo de una manera súper artesanal”, sostuvo la joven empresaria.

A pesar de la modernización gradual del proceso, con la incorporación de máquinas templadoras y hornos especializados, la esencia artesanal se mantiene intacta: "pudimos implementar más tecnología, pero en todo el resto, el proceso sigue siendo exactamente el mismo, artesanal de poner el chocolate uno por uno en los moldes", reveló.
El producto comenzó lentamente a tener un éxito innegable: "de repente era martes y ya habían vendido todo".
El darse cuenta que estaban ante la elaboración de un producto "muy rico y bueno", con una demanda creciente, impulsó a Leo a profesionalizarse a través de cursos de chocolatería en Salta y en Buenos Aires, desde donde a la vez comenzó a "traer unos mejores moldes", que le permitían "aumentar la producción".
"Mi papá en realidad se dedica a la parte de sistemas, y en ese momento estaba en una empresa que producía colorantes para la comida de pollos, a partir de la flor de la virreina, pero justo en 2007 va a trabajar a Martínez y Martínez, la librería mayorista, que es de un primo de mi mamá y también necesitaba organizar toda la parte del sistema", contó su hija, que reveló que su padre "sigue trabajando" en esa empresa, como "su actividad principal", mientras que la chocolatería "sigue siendo un hobby", para él, mientras que la que "se dedica full time soy yo".
No obstante, aclaró que "después de 18 años, él sigue estando súper involucrado, pero delegando siempre, porque su actividad principal es la otra".

En 2008, Los Díaz abrió su primer punto de venta al público, en una pequeña góndola que estaba en el interior de la confitería de la Galería Margalef, en pleno centro de la ciudad de Salta, donde, por primera vez, personas que no eran conocidas de la familia "empezaban a comprar" sus chocolates, y la venta dejaba de ser exclusivamente personalizada.
Otro paso fue el adquirir las cajas para disponer los bombones, debido a que advirtieron que estaban ante "el regalo perfecto, porque no importa si es varón, mujer, grande o chico, la persona a la que le tenés que regalar, siempre quedás bien con el chocolate, porque es algo que al 90% de la gente le gusta".
El chocolate te da felicidad
"Recibir una caja de bombones no es lo mismo que recibir una remera, sin desmerecer la remera, para los que nos encanta la ropa, pero te da una sensación de alegría, de felicidad", resaltó.
Justamente, al ver "esa veta comercial, en el sentido de que lo que tenían que vender era un regalo, decidieron poner la góndola, para tener un punto de venta al público, donde se puedan ver los productos", en una época en la que "prácticamente no había redes sociales, recién estaba apareciendo Facebook, o sea, la venta era física, no había canales digitales".
Un tiempo después, la góndola se movió a otro punto de la galería, un poquito más grande, para finalmente colocarse en una tercera locación, donde se encuentra en la actualidad, entrando por la calle Caseros.
Durante ocho años, ese fue el único lugar de venta de los chocolates de Los Díaz, que en 2016 abrieron la segunda góndola en el Paseo Salta, donde está Super Libertad, en el sur de la ciudad, por lo que "mucha gente de esa zona se sintió agradecida de que nos acerquemos hacia ahí, ya que era un público que nos compraba mucho pero que estaba lejos del centro".
Todo a pulmón
"Todo lo que fuimos haciendo desde el principio, fue muy despacito, a pulmón, pero siempre manteniendo la calidad del producto", explicó Macarena, tras lo que manifestó que "desde el día uno se trabajó con el mismo chocolate y con el mismo dulce de leche Campo Quijano, que ya tiene 20 años, así que nació dos años antes que nosotros, y fue siempre el único, o sea, nunca buscamos otro dulce de leche", principalmente por su calidad.
En este sentido, agregó que “trabajamos con otras empresas salteñas, y eso la verdad me parece súper importante destacar, y por ahí es algo que la gente, el consumidor final, no lo sabe”.
"Nuestra provincia está involucrada en toda nuestra producción, desde el chocolate, el dulce de leche, las frutas que consumimos para la heladería, que es toda de Salta, de Colonia Santa Rosa, de Orán, de Tartagal, de Metán, de La Caldera", sostuvo.
Por otro lado, recordó que atravesar "la pandemia fue súper complicado, pero al ser rubro alimentos nos permitieron abrir bastante pronto", y en esa instancia, “el local que nos ayudó y nos salvó fue el del Paseo Salta, porque el súper estaba abierto y la gente iba a hacer sus compras y de paso se llevaba chocolates”.
En cambio, "en el centro no pasaba ni gente", expresó Macarena: "en la Galeria Margalef estaban todos los locales de ropa cerrados, nosotros éramos uno de los únicos que estábamos abiertos pero la situación era terrible".
"En el Paseo Salta, nuestro local está muy bien ubicado porque está justo a la salida del súper. Y en situación de pandemia, la gente creo que buscaba darse esos pequeños gustos, que no te los das habitualmente, pero que en ese momento los necesitábamos, por lo que nos eligieron mucho, para llevar un rico chocolate para la familia o hacer ese regalito para mandarle a alguien que cumplía años y con quien no podías estar presente en ese momento", resaltó.
Al cumplir 15 años, en 2022, se abrió la confitería de Los Díaz, que está en General Güemes 1596, en la esquina de Ibazeta, con la idea de "complementar un poco el chocolate con el café", que "de por sí es una combinación muy buena", indicó la joven, quien señaló que la idea principal "era mudar la fábrica a la confitería y poder mostrar allí el proceso de producción".
"En 2022, que abrimos, y en 2023, estuvimos trabajando en ese formato. Fue una etapa muy linda, en la que mi papá, que le gusta mucho el contacto con los clientes, salía a convidarles los chocolates que se producían, pero después lamentablemente nos quedó chico ese espacio, así que tuvimos que sacar la producción de allí", precisó.
También en 2022, cuando ya estaba abierta la confitería, los Díaz decidieron incursionar, de menor a mayor, en la producción de helados, porque "sabíamos que era el complemento ideal del chocolate y del café", impulsados por quien los asesora en la chocolatería, que "a su vez es heladero y es uno de los mejores a nivel mundial".
"Es argentino, de Mar del Plata, pero compite y trabaja en todo el mundo. Y él venía alentándonos a dar el paso de la heladería junto con los chocolates", dijo Macarena.
Dedicarse a los helados "era algo totalmente nuevo y desafiante", pero la audaz determinación de adquirir la maquinaria fue "un paso muy grande".
Macarena precisó que fue, justamente en 2022, cuando ella decidió involucrarse de manera full time a la empresa, y en ese contexto, decidieron adquirir las máquinas "para la producción de helado".

"Era algo muy costoso y justo el momento del país, con el tipo de cambio del dólar, nos permitió traer las máquinas de Italia. Teníamos las máquinas pero no teníamos todavía la heladería. Nos faltaba el espacio físico, por lo que decidimos poner las máquinas en la sala de producción de chocolates y producir en distintos días", apuntó.
Contó que, en ese momento, "algunos días se hacían chocolates y otros se hacía helado, porque no pueden convivir las dos cosas en el mismo espacio y de por sí era chico el lugar".
"Así que ahí empezamos a hacer helado donde estaba la sala de producción de chocolates, y lo vendíamos desde ahí, pero era una cosa súper extraña porque nosotros no hicimos publicidad, no contamos que estábamos haciendo helado, sino que convidábamos a la gente que llegaba a la confitería y, después, de vuelta a los amigos, a la familia, como cuando empezamos con el chocolate", resaltó.
Macarena destacó que en ese momento, el helado ya estaba para comercializar, pero muy poca gente "sabía que ahí vendíamos helado", tras lo que "empezó muy fuerte el boca en boca, porque al parecer nuestro producto gustó mucho de entrada, estábamos haciendo un helado muy rico, de buena calidad, debido a la materia prima y la tecnología de la fabricadora".
La misma impronta e identidad
"La formulación de helado es muy compleja. Nuestro asesor es el que nos ayuda y nos formula las recetas basado en nuestro negocio, porque queríamos que el chocolate del helado sea el mismo que usamos para los bombones; queríamos que los helados tengan la misma línea, la misma impronta, la misma identidad por la que la gente ya nos conocía y nos venía eligiendo", afirmó.

El corazón en el chocolate
Esto porque “esencialmente somos una chocolatería que fuimos agregando rubros, pero nuestro corazón está en el chocolate”, explicó la empresaria, quien remarcó que, con todos esos exigentes requisitos, se logró la elaboración de los helados, y acotó: “Sabíamos que queríamos tener pocos sabores pero que sean muy ricos y que estén muy bien logrados”.
"Con esa premisa hicimos todas las formulaciones y priorizamos, por ejemplo, que los helados de fruta tengan la mayor cantidad de fruta posible, que los de chocolate sean con nuestro chocolate, que el de dulce de leche se elaborara con el dulce de leche que usamos para los bombones, y en ese proceso, a la gente le gustó muchísimo el helado de pistacho", resaltó.
"Hoy el pistacho es el boom, y está con todo el furor del helado de Dubai, del chocolate Dubái, pero hace tres años esto no era así, de hecho, mucha gente no conocía el pistacho e incluso pensaba que no era rico", dijo.
En ese marco, Los Díaz se animaron a hacer “un helado de pistacho, que gustó un montón", subrayó Macarena, quien consideró que "la gente se enganchó mucho con ese sabor y todo el mundo venía a probar el famoso helado de pistacho, que empezó a crecer un montón".
Luego, sostuvo que, ante la dificultad de vender helado desde la confitería, donde solo se podía comprar para llevar, decidieron buscar “un lugar para poner la heladería", de manera independiente, pero ese proceso "tampoco fue fácil”.

Así es que, hace un año, lograron abrir la heladería en una casa ubicada en la calle España 1496, a escasas cuadras de la confitería, y después de hacerle "varias modificaciones para poder adaptarla al local comercial, la fábrica de chocolates, la producción de helados y el sector de depósitos, que integra cámaras frigoríficas, freezers, y un lugar de almacenamiento de congelados, en diciembre de 2024, justo hace casi un año, abrimos la heladería propiamente dicha".
Las redes sociales son fundamentales
Las redes sociales han desempeñado un papel fundamental en el crecimiento y la difusión de Chocolatería Los Díaz.
"Las redes siempre nos acompañaron y nosotros fuimos creciendo también y adaptándonos a lo que teníamos que hacer en redes. Es un canal fundamental de comunicación para la venta, para mostrar los productos, para que la gente sepa", dijo Macarena, al señalar que Instagram se convirtió en la principal herramienta de comunicación con los clientes, permitiéndoles conocer horarios, novedades y promociones.
Al acercarse el primer aniversario de la heladería, Macarena Díaz reflexiona sobre el camino recorrido y los desafíos superados: "Nos emociona cumplir un año, no sé en qué momento pasó tanto tiempo. Tuvimos un lindo crecimiento en la heladería, siento que este año, mucha más gente nos conoció".
Además, en la heladería también se puede acceder a una amplia variedad de productos, desde helados artesanales hasta chocolates y cajas de regalo.

De cara a las fiestas de fin de año, Los Díaz ofrece una gran variedad de productos navideños: "Diciembre es un mes especial, en el que la gente busca muchos regalitos".
"Tenemos productos navideños, como almendras, maní y pasas bañadas en chocolate, garrapiñada de maní y de almendras, turrón de maní y de alicante, tenemos box navideños para regalar. Hacemos arbolitos de chocolate con frutos secos, tenemos unos arbolitos muy chiquititos como para un regalito individual", destacó.
El helado también se ha convertido en una opción popular para postres navideños y de Año Nuevo.

"Mucha gente lo elige como postre, tanto de Navidad como de Año Nuevo, mucha gente viene a llevar helado de limón para hacer lemon champ y para sumar a la ensalada de fruta o como postre único", concluyó Macarena.

