La actividad de los supermercados en Salta cerró el tercer trimestre con un comportamiento descendente. Entre julio y septiembre, las ventas totales nominales pasaron de 36.492 millones de pesos a 35.092 millones, una baja del 3,8%, según los informes del mismo periodo emitidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).
Ajustado por la inflación del NOA acumulada del período, que fue del 5,9%, el retroceso real es más profundo: las ventas deberían haber superado los 38.600 millones para sostener el nivel de julio. La caída real supera así el 9%.
A nivel nacional, la tendencia también fue débil en términos reales. La serie desestacionalizada retrocedió en julio, tuvo un leve movimiento en agosto y volvió a mostrar señales de desaceleración hacia septiembre. Salta acompaña ese patrón, pero con una contracción más marcada al medir el trimestre completo.
Menos compras, pero más caras
Entre julio y septiembre, la provincia pasó de 1,18 millones a 1,11 millones de operaciones. Son 77.700 compras menos en apenas tres meses. Es decir, los hogares compraron menos veces, un ajuste que suele aparecer cuando la inflación avanza más rápido que los ingresos.
En ese mismo período, el ticket promedio subió de 30.713 pesos a 31.602 pesos, un incremento cercano al 3%. Esto refleja un cambio claro en el comportamiento del consumo: menos compras, pero más costosas.
Este patrón también se observa en otros indicadores del sector. La facturación promedio por supermercado, las llamadas “ventas por boca”, cayó de 651 millones a 626 millones de pesos, lo que muestra que cada local vendió menos. Y las ventas por metro cuadrados, bajaron de 503.612 a 484.291 pesos, señal de menor rotación comercial y de menos mercadería vendida.
En conjunto, estos números confirman una misma tendencia: menor actividad comercial en los supermercados de la provincia.
La segunda mitad del año arranca con números débiles
El tercer trimestre suele anticipar cómo ingresa la economía provincial a la recta final del año. En esta ocasión, los datos muestran un arranque con menos ventas, menos compras y un nivel de actividad más bajo. La suba del ticket promedio no compensa la caída del consumo real y queda asociada, principalmente, al impacto de los precios.
A nivel nacional, las ventas a valores constantes crecieron apenas 1% interanual en julio y 0,3% en agosto, lo que confirma un ritmo moderado en la evolución del sector.
Posible repunte
Las fiestas de fin de año suelen generar un impulso estacional por mayor circulación, compras más grandes y el ingreso del aguinaldo. Ese movimiento podría aliviar parcialmente la tendencia observada entre julio y septiembre, aunque su alcance dependerá del poder adquisitivo y del comportamiento de los precios en las próximas semanas.
Por ahora, los números muestran que la segunda mitad del año arranca con un consumo debilitado en Salta, con una caída real más profunda de lo que muestran los valores nominales. El cierre del año dependerá de la capacidad de recuperación del bolsillo de los hogares.